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miércoles, 27 de septiembre de 2023

¿Cuántos rabos se han cortado en La Maestranza? (Parte II)

 


La rivalidad entre Manolete y Pepe Luis Vázquez en 1941 fue notable. Aunque días antes se hablaba de las dos orejas de Pepe Luis en Sevilla, el 20 de abril Manolete consigue los máximos trofeos. “Don Fabricio” en su crónica narró que “las campanas de Córdoba, plañideras porque había muerto Guerrita, trocaron ayer el afligió son en alegre repique de gloria, porque Manolete, legítimo sucesor de aquel coloso, superó hasta la sublimidad el memorable arte de su ascendente. No alcanza nuestro recuerdo nada semejante: de tanta justeza y elegancia, de tal calidad como la faena del cordobés al séptimo de Villamarta. Manolete, con la magia de su toreo señor, amuló a Josué y detuvo el tiempo en el reloj de la Maestranza, cuyas pasmadas manecillas quisieron guardar la hora inicial del acontecimiento”. El otro festejo triunfal tuvo lugar el 29 de junio en el que el novillero Manolo Martín Vázquez le cortó los dos rabos a su lote de Benítez Cubero.

En 1942 asomó hasta en tres ocasiones el tercer pañuelo por el palco. El primero llegó el 4 de junio durante la Corrida de la Prensa. Se lidiaron toros de Núñez para El Andaluz, Antonio Bienvenida y, el triunfador, Manuel Jiménez “Chicuelo”. “Don Fabricio” en El Correo de Andalucía señaló que "Chicuelo, ayer, dio una lección a la juventud que desprecia a lo viejo. Cuando se tiene la solera tan rancia y tan sabrosa que Manolo posee, cuando se entrega tan de lleno como ayer la entregó Chicuelo para que la saborease, a los jóvenes sólo les toca aprender… para ver si se les pega algo de ese aroma tan único". El segundo, de un animal de Juan Pedro Domecq, fue a parar a manos de Domingo Ortega el 12 de octubre en la Corrida de la Cruz Roja. Y el último se otorgó el 15 de noviembre a Rafael Gallito en un festival en homenaje a la Macarena.

En 1945 Armillita corta el segundo rabo de su trayectoria en la Maestranza. Fue el 3 de junio en la Corrida de la Prensa a un toro de Manolo González Contreras y compartió cartel con Domingo Ortega y Pepe Luis Vázquez. Los otros dos se concedieron en el festival que se programó para el 28 de octubre. Los triunfadores fueron Carlos Arruza y Álvaro Domecq, primer rejoneador en conseguirlo.

En la segunda mitad de esta década comienzan a escasear este trofeo. Tan solo en tres festivales se produce este hecho: el 22 de diciembre de 1946 en el que se celebró a beneficio del Ateneo y el rabo recayó en Antonio Bienvenida; otro para Manolo González el 28 de noviembre de 1948 en el organizado en homenaje al barrio de Triana; y el último lo logró Juan de Dios Pareja Obregón el 9 de diciembre de 1949 que fue en honor a la Patrona de la Aviación.

En 1950 en el festival realizado por la misma festividad, Manolo González paseó uno y otro Luis Miguel Dominguín con la peculiaridad de que ese día toreó a caballo. En el año posterior, el novillero Antonio Cobo cosecha el mismo triunfo el 21 d octubre con ganado de Hidalgo Martín.

La temporada de 1952 se compuso por un gran número de festejos pero los máximos trofeos se otorgaron en festivales o corridas benéficas. El primero de ellos se concede el 12 de febrero en el celebrado para la Hermandad del Rocío de Triana. Fue para un novillero de nombre Salvador Távora, que posteriormente se convertiría en dramaturgo. El mes siguiente lo alcanzó Domingo Ortega en el festejo del Montepío de la Policía. En octubre destacan tres fechas. El 1 de octubre tiene lugar un festival homenaje a Rafael El Gallo por su 50 aniversario de alternativa. Domingo Ortega, César Girón y Domingo dos Santos pasearon un rabo cada uno. Para esta ocasión, estuvieron en el palco Juan Belmonte y Machaquito. El día 12 se dispuso una brillante corrida a favor de la Cruz Roja. Se lidiaron toros de Manolo González y Salvador Guardiola en la que Dominguín sumó tres orejas, Ordóñez dos y el rabo fue para Rafael Ortega. La semana siguiente tuvo lugar el del Ateneo consiguiendo el mismo premio Manolo González.

En el 53 solo se recoge uno y fue para Domingo Ortega, de nuevo en un festival, el 15 de febrero. El 54 tuvo como protagonista a César Girón. No fue solamente el primer torero venezolano en logar un rabo en el coso del Baratillo, sino que esta proeza la repitió en dos corridas seguidas: una el 27 de abril a un toro de Cobaleda y la otra, el 29 con uno de Guardiola. Dos años después, fue Rafael Ortega ante un Miura y del que destacaron las crónicas de la época la gran estocada que le recetó calificándola en muchos casos incluso como la de la Feria.

En la década de los 60 se registran tres más. El día de la Inmaculada de 1960 lo hace Miguel Mateo “Miguelín” en el festival a beneficio de la Vejez del Torero. El 20 de abril de 1964 llegó la revolución a Sevilla con Manuel Benítez “El Cordobés”. “Don Fabricio II” narró en su crónica para ABC que “El Cordobés ha sido ayer el protagonista de un suceso tauromáquico, que habrá que llenar toda una página áurea en la particular historial del soso hispalense. Su valor sereno y consciente y su personalidad única, arrolladora, han brillado con riquísimos colores en la tarde más completa de cuantas hemos visto al arrebatador torero, en una actuación difícilmente superable, de una enjundia como para convencer a los más furibundos detractores del espada, quien ah toreado de verdad sin detrimento de la parte espectacular de su repertorio”. En esa corrida de Núñez también obtuvo un apéndice Diego Puerta. El diestro sevillano fue el siguiente en sumarse en este palmarés en la Feria del 68 con ganado de Marqués de Domecq. Junto a él cortó una oreja Antonio Ordóñez y remató el cartel Curro Romero.

En 1971 Francisco Ruiz Miguel se convirtió en el último matador del siglo XX que logró esta hazaña. Fue un 25 de abril y se anunciaron un toro de Bohórquez, al que desorejó el propio Fermín Bohórquez, y seis de Miura para Andrés Hernando y Florencio Casado “El Hencho”.

Cabe destacar que Ruiz Miguel entró en este cartel sustituyendo a Limeño. Un día antes, Ángel Peralta había sido premiado con cuatro orejas y un rabo. Los astados de Urquijo permitieron el triunfo de Rafael Peralta que obtuvo dos orejas y Álvaro Domecq y José Samuel Lupi, una.

El último rabo hasta la fecha data del 26 de mayo de 1999 en la matinal de rejones y fue para Pablo Hermoso de Mendoza. Antonio Lorca para El País apuntó al respecto que “la labor de Pablo Hermoso de Mendoza había sido completísima, y combinó el valor, la ortodoxia, la espectacularidad, la emoción, la variedad, el sentimiento, la seguridad y el dominio más absoluto. Todo un compendio de arte y valor capaces de provocar la máxima emoción”.

 

 

Fuentes:

El libro de oro de la Maestranza de ABC, 1996.

https://plazadetorosdelamaestranza.com/

https://www.portaltaurino.net/

“Rabos cortados en Sevilla en el siglo XX”, Sevillatoro, Carlos Crivell, 7-5-2010

https://sevillatoro.es/rabos-cortados-en-sevilla-en-el-siglo-xx/

“Pablo Hermoso de Mendoza corta un rabo”, El País, Antonio Lorca, 25-4-1999

https://elpais.com/diario/1999/04/26/cultura/925077613_850215.html

martes, 26 de septiembre de 2023

¿Cuántos rabos se han cortado en La Maestranza? (Parte I)

 

Morante de la Puebla. Foto: Arjona / Pagés


A las puertas del inicio de la Feria de San Miguel, se cumplen cinco meses de la tarde histórica del 26 de abril en la que Morante de la Puebla le cortara el rabo a “Ligerito” de Garcigrande. Tuvieron que pasar 52 años para que un matador de toros volviera a lograr este hecho excepcional. No obstante, siete meses antes un joven prodigio de la Tauromaquia, Marco Pérez, paseó los máximos trofeos de un eral de Jandilla en el festival del 12 de octubre.

Aunque en las últimas décadas no han sido prolíferos los rabos, incluso las nuevas generaciones no habían conocido ni vivido en Sevilla un suceso de esta índole, en el siglo pasado son numerosos los que se obtuvieron entre corridas de toros y rejones, novilladas y festivales.

El 1 de mayo de 1919 Juan Belmonte paseó el primer rabo de un toro de Concha y Sierra. Aquella tarde compartió cartel con Rafael El Gallo, Gaona y Manolo Belmonte. Como curiosidad, ese mismo día en la Monumental José Gómez “Gallito” obtuvo el mismo premio. Para volver a ver cortar un rabo en el coso del Baratillo tuvieron que pasar cinco años. El día de San Miguel de 1924, Manuel Jiménez “Chicuelo” cortó el siguiente. Los astados fueron de Pérez de la Concha y se anunció con Antonio Posadas y El Litri.

El año 1925 tuvo un nombre propio: Juan Belmonte. El Pasmo de Triana cortó hasta tres rabos en tres corridas diferentes. El primero llegó el 11 de junio, festividad del Corpus, de un toro de Félix Suárez. Esta efeméride se recordaría también como el día en el que tomó la alternativa Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma”, actuando como padrino Pepe El Algabeño. El segundo cayó a sus manos el 29 de septiembre. El cartel lo completaron Chicuelo y Pepe Belmonte con reses de Peñalver. Este último torero también estuvo presente en la tercera fecha señalada. El 1 de noviembre Belmonte volvió a triunfar frente a un toro de Urquijo. El tercer actuante fue Antonio Márquez.

En 1926 se repitieron circunstancias similares. Juan Belmonte paseó un rabo el 28 de septiembre en un cartel compuesto por Chicuelo y Valencia II con ganado de Moreno de Santamaría; y otro el 24 de octubre a un animal de Urquijo, haciendo el paseíllo junto con el rejoneador Simao de Veiga y Antonio Márquez y Marcial Lalanda.

La racha triunfal de Belmonte continúa en 1927. En la Corrida de la Prensa celebrada el 29 de septiembre el sevillano obtuvo cuatro orejas, dos rabos y una pata de los toros de Pérez de la Concha. Chicuelo y Niño de la Palma fueron los testigos de los hechos.

En abril del 28, Pepe El Algabeño se convirtió en el triunfador. El día 8 cortó un rabo a un astado de Curro Molina en el día de la alternativa de Mariano Rodríguez y dos más el 21. El último de esa temporada fue para Chicuelo el 28 de octubre en un mano a mano con Curro Puya con ganado de Moreno de Santamaría.

El 20 de abril de 1930 Andrés Mérida celebra una alternativa histórica al obtener dos orejas y rabo. Su padrino fue Chicuelo y su testigo, Cagancho. El 22 de abril del año siguiente, Manolo Bienvenida consiguió los máximos trofeos de un toro de Conde de la Corte. Lo acompañaron aquella tarde Marcial Lalanda y Cagancho.

El primer novillero en entrar en este palmarés fue Diego de los Reyes el 21 de abril de 1932. Se acarteló Juanito Jiménez y Laínez, que también logró un apéndice de las reses de Esteban González. A finales de esa misma temporada, Fermín Espinosa “Armillita” se proclamó como el primer mexicano en engrosar esta lista. A ella se sumó el 19 de abril de 1934 Rafael El Gallo en un festejo en el que se lidió la ganadería de Torre Abad y participaron también Cagancho, Domingo Ortega y Diego de los Reyes. Concluye el año sumando uno más Juan Belmonte el 28 de octubre ante toros de Clairac.

En 1936, aunque estaba a punto de estallar la Guerra Civil, Sevilla vivió uno de sus años más glorioso en cuanto a triunfos a pesar del reducido número de festejos que se celebraron. Se inauguró la temporada el Domingo de Resurrección 12 abril con una novillada que fue apoteósica, ya que tanto Pedro Ramírez “Torerito de Triana” como Pascual Márquez cortaron un rabo cada uno.

Tras ese gran éxito, el 21 de abril repitieron con una extraordinaria novillada de Juan Belmonte en la que pasearon los máximos trofeos e incluso Márquez sumó una pata. Además, tanto Diego de los Reyes como Rafael Gallito desorejaron a sus oponentes. Un día antes, fue Manolo Bienvenida el que cortó el rabo ante un toro de Joaquín Murube.

Capítulo aparte merece el festival celebrado el 18 de octubre de ese mismo año, que fue en homenaje al Ejército Español. Se cortaron un total de cuatro rabos por parte de Manolo Bienvenida, Domingo Ortega, Pascual Márquez y Juan Belmonte (sería el último de su carrera en Sevilla). Aquel día dejó estampas para el recuerdo como la muleta de Bienvenida con la inscripción de ¡Viva España!

Manolo Bienvenida

Ya metidos en el conflicto bélico, en la temporada del 37 se resintió más el número de festejos. El 14 de febrero se programó un festival en el que de nuevo Domingo Ortega se llevó los máximos trofeos. El 24 de abril Pascual Márquez se encerró con seis novillos de Murube para despedirse con éxito de su etapa novilleril. Paseó los dos apéndices de su primero y el rabo del quinto. El último que se otorgó ese año cayó en manos de Manolo Bienvenida el 6 de mayo. En el año siguiente, el único que concedió fue para el novillero Torerito de Triana el 15 de mayo frente a un animal de Carmen de Federico.

Con un país que intenta levantarse después de la guerra, vuelven a celebrarse más espectáculos taurinos. En 1939 fueron cinco los rabos que se otorgaron. El primero fue para Pepe Bienvenida el 9 de abril, Domingo de Resurrección, con toros de Albaserrada. El 23 de ese mismo mes y con novillos de Escudero Calvo, Luis Mata lo recibe y a cambio cae herido. En la novillada del Corpus, Albaserrada de nuevo le da el mismo triunfo a Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. Un mes más tarde, en la Corrida de la Prensa las miradas estaban puestas en un joven cordobés que tomaba la alternativa como era Manuel Rodríguez “Manolete”. Pero en esta ocasión Chicuelo acaparó todas las crónicas al conseguir los máximos trofeos. Siete días después, el 9 de julio, conquistó Sevilla un novillero del barrio de San Bernardo. Pepe Luis Vázquez, se llevó hasta dos patas de aquel novillo de Braganza.

Sandra Carbonero

domingo, 14 de mayo de 2023

Marcos Linares, vencedor del Circuito de Novilladas de Andalucía con tributo de sangre

 

Marcos Linares. Foto: Arjona / Pagés


La Real Maestranza de Sevilla acogía este domingo por primera vez la final del Circuito de Novilladas de Andalucía que organiza la Fundación Toro de Lidia. El novillero jienense Marcos Linares se alzó con el codiciado galardón, que no pudo recoger porque fue cogido por el primero de su lote. Por su parte, Ismael Martín dejó gratas sensaciones en el que además era su debut en Sevilla.

Marcos Linares dibujó verónicas con despaciosidad ganándole terreno a “Lobulillo”, que hizo segundo. Fue muy medido en el peto porque no atisbaba que tuviera mucha fuerza. En el último tercio molestó mucho el viento por lo que lo cambió de los terrenos. Imprimió suavidad conduciéndolo a media altura con la diestra. Al de Villamarta le faltó raza y transmisión, pero el novillero jienense se impuso al natural con una serie en la que hubo ligazón. Volvió al pitón derecho para plasmar muletazos con mucha torería. Una faena importante en la que dio una gran dimensión. Al entrar a matar, el novillo se quedó parado cogiéndolo muy feo e infiriéndole una cornada en el muslo derecho.

“Fundaplata” saltó al ruedo distraído y sueltecillo del capote Ismael Martín. Colocó con soltura y variedad los rehiletes. Cimentó la faena en la mano derecha por donde hubo pasajes destacables, aunque su oponente tenía mejores inicios que finales. El salmantino estuvo muy firme, pero su esfuerzo no llegó a tomar vuelo por lo deslucido que era el de Villamarta. En el epílogo por luquesinas estuvo a punto de ser corneado. Se tiró a por todas a matar dejando una estocada.

Se corrió turno y “Ríoblanco”, reseñado como sexto, salió en quinto lugar manseando en el capote de Ismael Martín. El mismo comportamiento mostró en el caballo, huyendo del castigo. El salmantino tomó los palos y protagonizó un tercio de banderillas arriesgado. Tuvo el bonito gesto de acercarse hasta la puerta de la enfermería para colocar la montera en señal de brindis a su compañero Marcos Linares. Genuflexo se lo llevó fuera de las rayas. En este prólogo de la faena, el novillo embistió con codicia, pero fue solo una ilusión. El salmantino estuvo muy de verdad, sin volver la cara a las complicaciones que le planteó. Extrajo muletazos de uno en uno muy de frente y sin perder nunca la colocación. Fue una meritoria faena de Ismael Martín que remató con un pinchazo previo a la estocada.

El Melli saludó de rodillas a “Biensolo”, que abrió la tarde, para continuar lanceándolo de pie. El de Villamarta tomó bien las telas por el pitón derecho, aunque por el izquierdo se frenaba. Con habilidad quitó por chicuelinas Marcos Linares. El Melli se mostró seguro apostando por las buenas cualidades de su oponente desde el inicio. Templado y genuflexo comenzó la faena el gaditano. Instrumentó una primera tanda en la que abundaron muletazos largos en los que fue metido el utrero. La música entonó al mismo tiempo que dejaba otra serie de similar trazo. Por el izquierdo le costaba más, pero dejó algunos naturales destacables. Abrochó la labor por circulares con un novillo venido a menos. No halló la fortuna con la espada.

Al cuarto, “Acusadillo” de nombre, lo recibió con una larga cambiada de rodillas. El animal no se entregó en el percal de El Melli. Lo llevó galleando al caballo con el capote en la espalda por donde pasó sin brillo. Con variedad quitó el gaditano para replicar por delantales Ismael Martín. Volvió a echar las rodillas en tierras para torear en redondo en un inicio con vibración. El novillo tenía la querencia muy acusada y, aunque el novillero estuvo voluntarioso, optó por abreviar. Con la espada no estuvo certero.

A El Melli le correspondió estoquear a “Ricongrande” por la cornada de Marcos Linares, al que saludó genuflexo. Tampoco se empleó en varas el cierra plaza. El gaditano estuvo muy entregado en una labor que tuvo que construir junto a tablas frente a un oponente que no quiso pelea.

 

Ficha del festejo:

Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Decimoséptima de abono. Final del Circuito de Novilladas de Andalucía. Media entrada. Novillos de Villamarta, bien presentados y de juego desigual. Primero, noble aunque sosito; segundo, desrazado; tercero, falto de fondo y clase; cuarto, quinto y sexto, mansos.

Germán Vidal “El Melli” (de marfil y oro), silencio, silencio y silencio.

Marcos Linares (de sangre de toro y oro), herido.

Ismael Martín (de azul rey y oro), vuelta al ruedo tras petición y ovación con saludos.

Incidencias: Marcos Linares se proclamó vencedor el Circuito de Novilladas de Andalucía “por unanimidad”.

Parte médico de Marcos Linares: “herida por asta de toro a nivel de triángulo de Scarpa en MID, con una trayectoria ascendente de 5-6 centímetros que penetra fascia mulos saltorio, contundiendo arteria femoral superficial, con hematoma advendicial y espasmos secundario. Lavado de herida y se coloca drenajes. Pronóstico: grave”.


martes, 2 de mayo de 2023

Escribano y Miura, diez años después

 

Foto: Arjona / Pagés

Rememorando aquellos “lunes de resaca” que ponían fin a la Feria de Abril, este primero de mayo Miura era la encargada de decir adiós a este magnífico serial. Lo que iba a ser una terna se convirtió en un mano a mano improvisado debido a la lesión que sufrió El Fandi. Algo parecido ocurrió con la “miurada” de hace 10 años. El Juli sufrió una grave cogida en La Maestranza dos días antes y en su lugar entró Manuel Escribano, un torero que por aquel entonces no se prodigaba por las grandes ferias. Aquella tarde cambió su carrera. Aquel triunfo puso su nombre en órbita. Una década después y, tras el gran éxito que cosechó hace pocos días con la corrida de Victorino Martín, el torero de Gerena se reencontró con otro Miura de lío gordo.

Manuel Escribano se fue hasta la puerta de chiqueros a recibir a “Chorizero”. Tras ejecutar la ajustada larga cambiada, le instrumentó un puñado de verónicas ganándole terrenos con mucha emoción. El de Zahariche empujó también en el caballo. El sevillano puso en pie al público en un tercer par de banderillas de vértigo en el que expuso mucho. Tuvo que saltar al callejón, quedándose a milímetros de ser cogido. Se fue a los medios para brindar. Allí se quedó inmóvil para citarlo con un pase cambiado. El toro se frenó a la mitad del recorrido palpándose la angustia. Una vez se arrancó, le pegó hasta dos cambiados por la espalda. Volvió a darle distancias y el de Miura tomó las telas con emoción y humillación. En la segunda serie cayó el diestro frente a la cara de su oponente, levantándose con agilidad. Escribano firmó naturales de mano baja, ligazón y profundidad. Para cerrar, cogió la diestra en una serie en redondo en la que le exigió mucho. Una faena muy de verdad, que concluyó con una estocada caída. El público le pidió enardecimiento el doble trofeo. El palco se mantuvo firme en la concesión de uno por la colocación de la espada y se llevó una sonora bronca.

Los tendidos se pusieron en pie con el recibimiento de Manuel Escribano a “Amargoso”, que cerraba plaza. De nuevo se fue a portagayola. El burel salió distraído. El torero aguantó impávido de rodillas, esperándolo y citando. Una larga vibrante que encadenó con verónicas y una rebolera. Se empleó mucho en caballo este último de la feria. El de Gerena volvió a protagonizar un espectacular tercio de banderillas. El tercer par, sentado en el estribo por los adentros, causó furor. Desde el centro del platillo lo citó con la diestra. El astado se le vino veloz embistiendo a media altura con sosería. Escribano estuvo muy firme, dándole tiempo entre muletazo y muletazo. Acabó en las cercanías donde cinceló muletazos templados.

“Yegüerizo”, el toro de menor peso del encierro, saltó en segundo lugar. Lo saludó Manuel Escribano con varios lances en los que pasó sin humillar. Fácil a la vez que vibrante estuvo en banderillas. Con espectacularidad clavó el tercer par al violín y al quiebro por los adentros. Comenzó en los mismos terrenos por estatuarios que abrochó con una trincherilla. Lo sacó para los medios, donde molestaba el viento. Le planteó la diestra por done iba siempre rebrincado. Los naturales a media altura fueron meritorios con un animal que nunca descolgó. Una faena de mucho esfuerzo que acabó con una estocada y un descabello.

“Triguero”, que salió con el pitón derecho escobillado, dejó entrever la falta de fuerza en el capote azul de Antonio Ferrera. Con prontitud se arrancó al caballo, donde empujó. Magnifico fue el tercio de banderillas de manos Ángel Otero y Alberto Carrero con los rehiletes. El extremeño brindó de rodillas y mirando al cielo, tal vez  en un bonito homenaje a Montoliú en el aniversario de su muerte. Ferrera basó la faena por el pitón derecho, ya que por izquierdo embestía defendiéndose. En los primeros compases, los dos primeros muletazos los tomaba bien. El de Miura se vino abajo pronto y terminó con un macheteo por bajo. Dejó una gran estocada con la que cayó rodado el animal.

Ferrera le recetó lances de probatura a “Charrano”, un precioso cárdeno astifino de 616 kilos que humilló. Hizo una buena pelea en vara en los dos encuentros. Con los rehiletes, Joao Ferreira clavó un espectacular par de frente en el que arriesgó mucho. El extremeño se encontró con un cornúpeta que pegaba gañafones por el derecho, mientras que por el izquierdo no llegó a pasar ni una sola vez. Enterró la espada en el segundo encuentro con habilidad.

“Torrealta”, que hizo quinto, un toro muy cuajado que pesaba 625 kilos. Tomó el percal de Ferrera echando las manos por delante. El de Zahariche tuvo buena condición y nobleza, pero quería más que podía. El torero extremeño se mostró asentado con la colocación siempre correcta para intentar que empujara hacia adelante. Según avanzaba la faena, fue acortando el recorrido. Otra gran estocada firmó Antonio Ferrera.

 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Decimoquinta de abono. Feria de Abril. Tres cuartos de entrada.

Toros de Miura, bien presentados y de juego desigual. Primero, noble aunque sin fondo; segundo, deslucido; tercero, noble; cuarto, con emoción y bravura; quinto, flojo; sexto, complicado.

Antonio Ferrera (de grana y oro con cabos negros), silencio, silencio y silencio.

Manuel Escribano (de verde billar y oro), silencio, oreja con petición y ovación con saludos.

Incidencias: Saludaron en banderillas Ángel Otero y Alberto Carrero en el primero y en el tercero, Joao Ferreira.

domingo, 30 de abril de 2023

El temple de Ginés Marín, más allá de un sueño aún por cumplir

 

Foto: Arjona / Pagés


Un inusual cartel se anunciaba el sábado de farolillos en La Maestranza. Siete toros en total se lidiarían, ya que un rejoneador abriría plaza. Como era predecidle, Sevilla esperaba a Morante tras la apoteosis del miércoles, pero en esta ocasión el que deslumbró fue el joven de la terna a pie. Ginés Marín acarició la Puerta del Príncipe. Por momentos, fue dueña de ella hasta comprobar las nulas opciones que tuvo el segundo toro de su lote. No obstante, queda para el recuerdo una extraordinaria faena al cuarto en la que hubo naturales de ensueño cargados de temple. Un torero de estas características, al que le aguarda un gran futuro, tiene todavía mucho tiempo para cumplir su sueño.

“Espárrago” tomó el capote de Ginés Marín con codicia en los lances de recibo. Preciosas y ajustadas fueron las verónicas a pies juntos que instrumentó en el quite. El del hierro de El Torero empujó en la suerte de varas. Antonio Manuel Punta y Fernando Pérez brillaron en el tercio de banderillas en el que tuvieron que saludar. Con mucha naturalidad se lo llevó hacia los medios. El extremeño lo sometió por bajo en dos primeras series rotundas y cadenciosas con la diestra. Al natural toreó con despaciosidad, gran ajuste y sentimiento. Hubo un natural eterno y larguísimos. En la última tanda, ya se vino más abajo su oponente e inteligentemente se fue a por la espada. Sin adornarse, dejó una estocada en todo lo alto. Ginés paseó dos orejas de mucho peso, mientras que “Espárrago” fue fuertemente ovacionado en el arrastre por gran calidad.

Poquito le hacía falta al extremeño para abrir la Puerta del Príncipe, pero el séptimo no se lo puso nada más. Pese a todo, estuvo muy por encima de las cualidades de este animal. Ginés Marín saludó a la verónica a este colorado y bien hecho de nombre “Palestino”, Manuel Larios estuvo impecable con los rehiletes. Inició la labor de muleta sin probaturas fuera de las rayas de picar. . El de El Torero embestía con la cara alta, pegando gañafones. Extrajo muletazos de uno en uno meritorios. Una faena larga y elaborada, que concluyó con el toro parado.

 “Lancero”, que hizo segundo, dio muestras de su mansedumbre acusada desde que salió a la plaza. En el caballo, rehusó de la puya en el primer encuentro y empujó en el segundo. Antes del quite de Morante, se pegó una fuerte voltereta. El torero de La Puebla plasmó un ramillete de verónicas en el que hubo armonía y temple. Espectacular fue el inicio de faena con doblones con las rodillas en tierra. Con mucha suavidad y pies juntos, continuó el sevillano. El mansito le regaló embestidas a media altura con buen son. Al natural, bajó el diapasón, pero tomó la diestra de nuevo para terminar de apretarle. Una actuación medida que terminó con una estocada casi entera. La primera oreja de la tarde cayó en sus manos.

El cuarto, de nombre “Vistaalfrente”, se empleó en el capote de Morante, que dibujó un par de verónicas de bello trazo. Fue muy castigado en el caballo. El de El Torero llegó al último tercio distraído y echando la cara arriba. El sevillano consiguió meterlo en el canasto en una serie compacta con toques fuertes y guiándolo con la voz. Tragó mucho por el izquierdo, por donde pasaba arrollando. Habilidoso estuvo con el estoque, dejando una media estocada.

Cayetano saludó con verónicas templadas a “Obrero”, que tuvo movilidad y ritmo. El por delantales, con armonía y compás. Respondió Ginés Marín por el palo tradicional con mucha despaciosidad. Brindó al respetable tras ver que tenía frente a él a un toro noble y con posibilidades de triunfo. El de El Torero tuvo movilidad y buen son en los primeros compases. Cayetano instrumentó derechazos con temple y mano baja. En mitad de la faena, el cornúpeta se vino abajo por lo que el diestro tuvo que tomar la espada.

“Erótico” fue un sexto cinqueño de pocas opciones. Nunca terminó de descolgar, poniendo en peligro a los banderilleros. Cayetano estuvo firme y exponiendo mucho frente a un toro incierto. Finalmente, tuvo que abreviar.

Abrió cartel de forma inusual el rejoneador portugués Antonio Ribeiro Telles, que celebraba su cuarenta aniversario de alternativa y, a la vez, debutaba en Sevilla. Brindó a Morante la muerte del toro. Recibió con dos rejones de castigo a “Núfar”, de Passanha, que ya salió de chiqueros desentendido y mirando a tablas. Dio una lección de doma clásica a lomos de “Alcochete” colocando banderillas de frente. Con mucha pureza, clavó dos rosas finales. Acertó con el rejón de muerte en el segundo encuentro.

 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Decimotercera de abono. Feria de Abril. Cartel de “No hay billetes”.

Toros de Passanha (1º) y El Torero, desiguales de presentación y juego. Primero, manejable; segundo; manso, aunque noble y con ritmo; tercero, noble; cuarto, con calidad y bravura; quinto y sexto, complicados; séptimo, deslucido.

Antonio Ribeiro Telles, ovación con saludos.

Morante de la Puebla (de caña y oro con cabos azabache), oreja y ovación con saludos.

Cayetano (de fucsia y oro), silencio y silencio.

Ginés Marín (de grana y oro), dos orejas y ovación tras aviso.

Incidencias: Antonio Manuel Punta y Fernando Pérez saludaron tras banderillear al cuarto y Manuel Larios en el sexto.


viernes, 28 de abril de 2023

Roca Rey golpea de nuevo

 

Foto: Arjona / Pagés

Hablar de Roca Rey es sinónimo ya de éxito. Nunca defrauda. No cabe duda que ha sido él el causante de colgar de nuevo el cartel de “no hay billetes” sobre la puerta de las taquillas de La Maestranza. También lo ha sido de caldear con su superioridad una tarde que iba a la deriva por la mansedumbre del encierro de Victoriano del Río. El peruano cortó un apéndice a cada uno de los astados de su lote con dos faenas de diferente calibre. Acarició la que hubiera sido su segunda Puerta del Príncipe este año, pero en cambio este triunfo le da más rédito y lo consolida más como primera figura del toreo.

“Desenvuelto”, un tercero alto y serio, salió emplazado. Hasta el caballo que guardaba puerta se fue veloz, donde apretó para sorpresa de todos. Castella ejecutó un quite variado en el que combinó chicuelinas con tafalleras, rematando con una bonita larga. Brillaron en el tercio de banderillas Antonio Chacón y Paco Algaba. Tras el mismo, se quedó en la puerta de chiqueros donde Roca Rey se fue a plantear faena. Sin probaturas, dejó una primera serie con la diestra compacta. En los mismos terrenos fue la segunda muy larga y ajustada. El de Victoriano del Río, un mansito con genio, que embestía por bajo y con fijeza. El peruano se lo llevó a la contraquerencia, para dibujar naturales de buen trazo. Una faena de largo metraje, en la que tal vez sobraron las últimas tandas. Certero estuvo con la espada y paseó una oreja.

Cerró la tarde “Cóndor”, un burraco de enorme trapío, que fue muy medido en varas. Roca Rey apostó por él en un inicio inmóvil por alto con un soberbio pase mirando al tendido. Prosiguió con mando en series de cuantiosos muletazos en los tardeaba, teniendo mejores principios que finales. Acabó echándoselo encima con una tanda por la diestra rotunda. Metido ya entre los pitones, derrochó valor con circulares y pases cambiados. Un final épico y emocionante, que levantó los aficionados de sus asientos. Esta vez, la estocada cayó algo contraria por precisó del descabello. La plaza estalló en júbilo y Roca Rey consiguió su quinta oreja esta Feria de Abril.

Un cinqueño, de nombre “Derramado” le tocó en suerte a Sebastián Castella para su vuelta a Sevilla. Se frenó en el capote poniendo en apuros junto a tablas al torero francés. Por bajo, se lo llevó a los medios para hilvanar un par de verónicas. Cuando el toro acudió al peto y sintió la puya, rehusó de ella y salió corriendo denotando su acusada mansedumbre. Con doblones muy suaves, toreando a favor del animal, comenzó Castella para sacarlo hasta los medios. El trincherazo con el que remató, torerísimo. Basó la labor con la mano diestra, ya que por el izquierdo huía más. Siempre muy tapado lo llevó en una primera tanda meritoria en la que hubo ligazón. La siguiente, larguísima y en redondo. Tras ella, el toro se sintió podido y buscó la puerta de chiqueros. Perfecta fue la ejecución de la suerte suprema, aunque tuvo que hacer uso del verduguillo.

“Gaditano” echó las manos por delante en el percal de Castella. Se vino arriba el de Victoriano en el tercio de banderillas. José Chacón expuso mucho, especialmente en el segundo par. Inició el matador galo con ayudados por alto para llevarlo fuera de las rayas. Estuvo correcto y haciendo un esfuerzo con un astado que nunca fue entregado, se quedaba cortito y le faltó fondo. No tuvo más opciones que la de irse a por la espada.

“Jarbadillo” impidió que Juan Ortega se luciera con el percal. En el caballo, lo midieron mucho. El sevillano se mostró firme con un animal con muchas teclas y con una embestida informal. Firmó dos series trabajadas en las que imprimió su concepto. La falta de fondo imposibilitó que su hacer tomara vuelo. Acertó con los aceros al tercer intento.

“Aldedano”, un cinqueño sardo que rondaba los 600 kilos, saltó en quinto lugar. Se defendió mucho en el capote de Juan Ortega, que tampoco pudo estirarse con él. El tercio de banderillas fue muy desordenando y con peligro. Bonito el inicio de faena, genuflexo y de frente. Tomó la diestra para intentar exprimir las pocas arrancadas que le regaló en las dos primeras series, antes de irse a buscar las tablas. Tuvo que cambiarlo de terrenos, pero de poco le valió porque volvió a girar hasta la querencia. Se puso también complicado para matar por lo que le costó al Ortega encontrar el sitio.

 

 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de La Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Duodécima de abono. Feria de Abril. Cartel de “No hay billetes”.

Toros de Victoriano del Río, bien presentados y faltos de fondo y mansos en líneas generales. Primero, manso aunque noble; segundo, sin fondo y desclasado; tercero, manso con clase; cuarto, deslucido; quinto, rajado; sexto, manso.

Sebastián Castella (de blanco y plata), ovación con saludos y silencio.

Juan Ortega (de chocolate y azabache), silencio y silencio.

Roca Rey (de catafalco y oro), oreja y oreja.

Incidencias: Antonio Chacón y Paco Algaba saludaron tras banderillear al tercero; José Chacón, en el cuarto.

Tomás Rufo continúa su idilio con Sevilla

Foto: Arjona / Pagés

Sevilla seguía conmocionada con la tarde ayer. Un capítulo importante en su historia y en la de Morante, pero como en todo libro, cada día hay que escribir una página. El cartel del jueves de farolillo tenía muchos alicientes. Una terna que sabe lo que es triunfar de verdad en La Maestranza. Finalmente, en este capítulo sólo hubo un protagonista: Tomás Rufo. El joven matador de toros ha conseguido su segunda Puerta del Príncipe consecutiva con menos de tres años de alternativa. Toda una proeza. Rufo, aunque tiene armas suficientes para acumular éxitos en todas las plazas, pero se vislumbra el inicio de un idilio que tiene halos de perdurar en el futuro.

De bonitas hechuras y con ritmo, “Insensato”, que hizo tercero y le permitió estirarse con el capote a Tomás Rufo. Impecable estuvo Andrés Revuelta con la brega. Tras brindar al público, echó rodillas en tierra con una tanda de mucha emoción. Prosiguió con la diestra ya en pie para torear con profundidad y ligazón haciendo sonar la música. Tomó la zurda para exigirle por abajo. Brotaron naturales cadenciosos, llevándolo largo. Aumentó el diapasón cuando volvió al pitón derecho con la misma estética. Se tiró a por todas enterrando la espada hasta los gavilanes. El toro aguantó, yéndose a morir a los medios. Rufo paseó las dos orejas e “Insensato” recibió una fuerte ovación por su bravura.

La Puerta del Príncipe estaba entreabierta. Sólo necesitaba un empujón como aquel lunes de lluvia intensa de la pasada Feria de Abril en la que la consiguió por primera vez. Repetir la hazaña sería todo un sueño. “Levítico”, otro bonito ejemplar de Jandilla, cerró la tarde. Por delantales y verónicas lo saludó Rufo. Buen tercio de varas protagonizó Rubén Sánchez. A la salida del segundo puyazo, se metió una fuerte voltereta el toro. Sensacional estuvieron Andrés Revuelta y Fernando Sánchez en el tercio de banderillas. El toledano lo sacó para fuera para dejar una primera tanda con la diestra compacta. En la siguiente, tomó la zurda y cinceló un natural en redondo que duró una eternidad. Por ahí, el Jandilla tenía mucha clase. Era otro bravo animal, pero justo de fuerzas. Más en corto, continuó al natural, que remató con un espectacular pase de pecho. Una faena medida que culminó con un estoconazo. La plaza se pobló de pañuelos. La tercera oreja y las llaves eran suyas.

“Serpentín”, un toro bien hecho, que saltó al ruedo en primer lugar, metió bien la cara por el pitón derecho en el percal de José María Manzanares. El de Jandilla empujó en el caballo. Por bajo, comenzó el alicantino para llevárselo a los medios. Tras las probaturas, ejecutó una tanda con la diestra con largura y mano baja. Basó su faena por ese pitón, ya que por el izquierdo le costaba más. Las siguientes, fueron con ligazón, quedándose en el sitio. Poco a poco la embestida se fue tornando más informal. El alicantino mató con una estocada en todo lo alto.

Bonito fue el recibo de capa de Manzanares a “Repipi”, que fue muy medido en el peto. El toro tenía calidad y clase, pero la falta de fuerza podía más. El alicantino lo condujo con suavidad a media altura sin apretarle. Hubo una buena primera serie rematada con un gran pase de pecho. Pese a estar voluntarioso el matador, la faena no pudo tomar vuelos por la carencia citada a lo que hay que sumar que se vino más abajo. Con la espada no anduvo acertado.

Genuflexo saludó Pablo Aguado a “Sentencioso”. El sevillano dejó algunas verónicas de bello trazo, pero sin terminar de rematar por la falta de entrega del astado. No se empleó en el peto y perdió en varias ocasiones las manos, lo que provocó que asomara el pañuelo verde por el palco. En su lugar salió “Vid”, un sobrero serio, que echó las manos por delante y echando la cara arriba en el percal de Aguado. Quitó Rufo por chicuelinas, a las que replicó el sevillano por el mismo palo, con ajuste y compás. Entonces ya empezó a quedarse cortó y a marcar la querencia. Intentó llevárselo fuera de las rayas para plantear la faena. El de Jandilla fue muy deslucido y desrazado, pasando andado y con sosería. El torero optó por abreviar.

Aguado le cimbreó el capote a “Talador” con mucha suavidad rematando con una gran media. Si en el anterior estuvo bien Juan Sierra en la brega, en este brilló con los rehiletes. Fue otro animal con clase, aunque justo de fuerzas. Torerísimo el inicio por estatuarios y de gran belleza el molinete posterior. El sevillano le dio espacio y tiempo para intentar que aguantara. Al natural, muy desmayado y con despaciosidad. Y hasta ahí la obra, porque el toro echó el freno por la falta de raza. Habilidoso metió la espada.

 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de La Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Undécima de abono. Feria de Abril. Más de tres cuartos de entrada

Toros de Jandilla, el 2º como sobrero, bien presentados y con calidad en líneas generales a excepción del segundo bis. Primero, con un buen pitón derecho, pero venido a menos; segundo, deslucido y desrazado; tercero, bravo; cuarto, con clase, pero justo de fuerza; quinto, con clase, pero desrazado; sexto, bravo y enclasado.

José María Manzanares (de marino y oro), ovación con saludos y silencio.

Pablo Aguado (de buganvilla y oro), silencio y silencio

Tomás Rufo (de gris plomo y oro), dos orejas y oreja.

 

Incidencias: Saludó Luis Cebadera tras banderillear al segundo y Juan Sierra  en el quinto; Andrés Revuelta y Fernando Sánchez, en el sexto.

  

jueves, 27 de abril de 2023

La sublimación del toreo según Morante

Foto: Arjona / Pagés


Muchas líneas se escribirán sobre la tarde del miércoles 26 de abril en La Maestranza, pero ninguna de ellas llegará a alcanzar a contar lo acontecido. Encontrar las palabras exactas para describir lo que hizo Morante es difícil. Porque el toreo son sentimientos. Hay que sentir y vivir esa catarsis de emociones que te encoge el alma y te acelera el corazón.

Morante consiguió casi lo inimaginable. Cortó un rabo cincuenta y dos años y u día después de que Ruiz Miguel paseara el último de un Miura por la circunferencia del Coso del Baratillo.

Después del lío con los quites del tercero, Morante salió espoleado y recibió con faroles a “Ligerito” para ponerse después a torear por verónicas con mucha profundidad. Por el mismo palo y con los “oles” sin cesar, lo colocó en el caballo. El recital no quedó ahí. Quitó por tafalleras con sabor añejo. Urdiales no quiso ser un mero espectador. Tomó el percal toreando con suavidad a la verónica. Morante replicó de nuevo y para sorpresa de todos, por gaoneras cargando la suerte. Comenzó el último tercio con ayudados por alto de gran ajuste. En los medios dibujó la serie de derechazos compacta. La siguiente al natural, conduciéndolo con largura y gustándose. Le prosiguió otra por el pitón derecho, que fue de altísimo nivel con el toro embebido en la muleta. Una obra cumbre que culminó con una estocada. La Maestranza no paraba de gritar “¡Rabo! ¡Rabo!”. Y así fue. Morante emocionado recogió el rabo con Romero y Paula de testigos y vestido de Joselito. “Ligerito”, coprotagonista de esta bella historia, fue premiado con la vuelta al ruedo.

Con verónicas infinitas y de gran ajuste, saludó Morante a ‘Chistoso’, que abrió plaza. El de Domingo Hernández se pegó una voltereta antes de la entrada al caballo y perdió las manos tras el paso por el mismo. Inició con mucha suavidad y toreando a favor del toro en el inicio de faena. La primera tanda por el derecho la ejecutó con encaje y ligazón. En la segunda, ya le costó más acusando también el volteretón anterior por lo que tuvo que irse a por la espada.

Con sublimes lances en los que paró el tiempo, recibió Juan Ortega a “Púgil”, que hizo tercero. Tras este importante recibimiento, Morante entró en la “guerra” de quites. Firmó cuatro verónicas de bello trazo y una media marca de la casa. Ortega aceptó el reto y respondió por delantales con armonía. La Maestranza era una locura ante tanto arrebato. El sevillano brindó al maestro Curo Romero. Lo sacó fuera del tercio para ponerse a torear con la diestra rematando con una trincherilla para enmarcar que hizo sonar la música. Los sones de “Manolete” lo acompañaron precisamente el día en el que el sevillano vestía un traje inspirado en el que llevaba aquella trágica tarde de Linares. Los naturales, de uno en uno, cadenciosos y con profundidad. Se apagó muy pronto dejando a medias la obra. Acabó con él de un pinchazo y media estocada.

Juan Ortega volvió a instrumentar un saludo de capa cadencioso con lo fue el galleo para colocar al astado en el caballo. Comenzó el último tercio de rodillas, algo poco habitual en él y en su concepto. Lo templó el sevillano con la diestra, por donde llegaron los mejores pases, pero se encontró con un oponente sin celo.

Desentendido del capote de Diego Urdiales salió “Desvalido”. Manseó ya en el tercio de varas y, en banderillas, apretó mucho poniendo en peligro a los rehileteros. El riojano se encontró con un papeletón. Un animal que pasaba con la cara alta, sin fijeza. Un gran esfuerzo el que hizo, extrayendo una tanda meritoria por el pitón derecho. Pinchó Urdiales y el toro se cruzó el ruedo hasta la puerta de chiqueros. Habilidoso, enterró la espada en esos terrenos.

Con preciosos lances saludó Urdiales a “Llorón”, que saltó en quinto lugar. Buenos fueron los puyazos que dejó Chocolate. El torero de Arnedo comenzó por doblones muy toreros. Le siguieron varias tandas con la diestra, aprovechando la calidad que tenía por ese pitón. Cinceló muletazos con largura y despaciosidad. El epílogo, con naturales y trincherillas muy estética. Una faena importante, que remata con una estocada y por la que recibe una ovación. Premio escaso para lo realizado.

Sobre las nueve de la noche, con el sol cayendo por Triana, se abría la Puerta del Príncipe. Una multitud de aficionados se tiraron al ruedo para llevarlo sobre sus hombros. El resto, se agolpa en la calle. Una marabunta que lo llevó en volandas hasta el Hotel Colón. Esto es el toreo.

 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de La Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Décima de abono. Feria de Abril. Casi lleno.

Toros de Domingo Hernández, bien presentados y de juego desigual, el 4º premiado con la vuelta al ruedo. Primero y sexto, con calidad, pero venido a menos; segundo, manso; tercero, con clase, pero sin fondo; cuarto, bravo con clase; quinto, con clase.

Morante de la Puebla (de turquesa y azabache), ovación con saludos y dos orejas y rabo.

Diego Urdiales (de sangre de toro y oro), silencio tras aviso y ovación.

Juan Ortega (de rosa palo y oro), ovación con saludos y silencio. 

domingo, 9 de abril de 2023

El poder de El Juli frente a un "Gavilán" aviva una tarde gris


El Juli paseando las dos orejas.

Hermosa como una flor que florece en primavera se puso La Maestranza como cada Domingo de Resurrección. Los tendidos colmados como dicta la tradición. La expectación era máxima. El cartel rematado con la terna que todos quieren ver. Morante, El Juli y Roca Rey. Los que tienen el cetro del toreo en estos momentos. La tarde se iba deshojando entre un querer y no poder hasta la salida del quinto. “Gavilán” cambió el sino del festejo al encontrarse con un Juli que, como cada abril, reina en Sevilla.

Con ramillete de verónicas de mano baja, ganándole terreno, saludó El Juli a “Gavilán”. Tras el breve primer encuentro con el caballo, colocó al toro con verónicas templadas que remató con una media de lentitud pasmosa. Quitó animosamente Roca Rey por chicuelinas y tafalleras. Julián brindó al público como preludió de lo que iba a venir. Por doblones para ligar por bajo comenzó el toreo madrileño. En la segunda tanda la música sonó por primera vez en la tarde. Continuó con la diestra para intentar exprimir las arrancadas que le regaló. Tomó la zurda y, en el segundo natural, le arrancó la muleta apretándole mucho en unos segundos de angustia. Después, los naturales fueron brotando con profundidad y reunión mientras acariciaba el albero con la muleta. No era un oponente fácil, pero el poder de El Juli se impuso a la exigencia de su oponente. La última tanda con la diestra fue soberbia. La estocada, marca de la casa, desató la pañolada y las dos orejas cayeron en su esportón.

“Aviador” metió bien la cara en el capote de El Juli, pero no estaba sobrado de fuerzas. Esa misma falta de poder la mostró en el peto y banderillas, ocasionando el enfado del respetable. Lo cuidó mucho el madrileño en un inicio en la segunda raya de picar. Con mucha suavidad la primera tanda con la diestra en la que el animal mostró su buena condición. Apostó por él, pero perdía las manos constantemente por lo optó por abreviar.

“Tristón”, un precioso ejemplar jabonero, que saludó Roca Rey por verónicas llevándoselo hasta los medios. Lo midió mucho en varas para intentar desgastarlo lo menos posible ya que no rebosaba raza. Brillante fue el tercio de banderillas de Viruta y la lidia de Chacón. Se fue hasta el centro del platillo para citarlo en la distancia y probarlo por ambos pitones, ya que no terminaba de definirse. El peruano estuvo voluntarioso, pero la falta de raza le impidió tomar vuelo.

El sexto tampoco le dio muchas opciones a Roca Rey. Antonio Chacón estuvo magistral con los palos. El matador de Lima se mostró muy firme y con paciencia intentó meterlo en la muleta. “Aguafría” nunca se entregó, para terminar apagándose. La estocada, lo mejor.

Abrió la tarde “Farfonillo”, un toro de enorme presencia y exceso de peso. Echó las manos por delante en las telas de Morante de la Puebla, que lo lanceaba con suavidad hasta que enterró los pitones. Pasó por el caballo sin brío y mostrando la escasez de fuerzas. Junto a tablas y enroscándoselo, se llevó fuera del tercio. A media altura, sin obligarle, lo llevó en los primeros compases. Lo intentó por ambas manos pero el “Cuvillo” pasaba echando la cara arriba y el de La Puebla abrevió.

El cuarto, se partió la mano en el primer lance de Morante. El puntilllero debutante de Sevilla tuvo una gran actuación en su primera comparecencia. En su lugar saltó al ruedo un sobrero del mismo hierro, que demostró una gran falta de raza. Cuando fue al caballo, el astado echó el freno. A pesar del buen hacer de las cuadrillas, el de Núñez de Cuvillo los puso en un apuro. Morante macheteó por bajo sin dilatar algo que no tenía recorrido

 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo de Resurrección. Primera de abono. Cartel de “no hay billetes”.

Toros de Núñez del Cuvillo, el cuarto como sobrero, bien presentados, pero faltos de raza y fuerza en líneas generales. Destacó el quinto

Morante de la Puebla (de grana y oro), silencio y silencio.

Julián López “El Juli” (de gris plomo y oro), silencio y dos orejas.

Roca Rey (de blanco y plata), silencio y  silencio.

Incidencias: Tras la finalización del paseíllo se guardó un minuto se silencio por el fallecimiento de Rafael Jiménez “Chicuelo”.

Saludó Viruta tras parear al tercero.