domingo, 9 de abril de 2023

El poder de El Juli frente a un "Gavilán" aviva una tarde gris


El Juli paseando las dos orejas.

Hermosa como una flor que florece en primavera se puso La Maestranza como cada Domingo de Resurrección. Los tendidos colmados como dicta la tradición. La expectación era máxima. El cartel rematado con la terna que todos quieren ver. Morante, El Juli y Roca Rey. Los que tienen el cetro del toreo en estos momentos. La tarde se iba deshojando entre un querer y no poder hasta la salida del quinto. “Gavilán” cambió el sino del festejo al encontrarse con un Juli que, como cada abril, reina en Sevilla.

Con ramillete de verónicas de mano baja, ganándole terreno, saludó El Juli a “Gavilán”. Tras el breve primer encuentro con el caballo, colocó al toro con verónicas templadas que remató con una media de lentitud pasmosa. Quitó animosamente Roca Rey por chicuelinas y tafalleras. Julián brindó al público como preludió de lo que iba a venir. Por doblones para ligar por bajo comenzó el toreo madrileño. En la segunda tanda la música sonó por primera vez en la tarde. Continuó con la diestra para intentar exprimir las arrancadas que le regaló. Tomó la zurda y, en el segundo natural, le arrancó la muleta apretándole mucho en unos segundos de angustia. Después, los naturales fueron brotando con profundidad y reunión mientras acariciaba el albero con la muleta. No era un oponente fácil, pero el poder de El Juli se impuso a la exigencia de su oponente. La última tanda con la diestra fue soberbia. La estocada, marca de la casa, desató la pañolada y las dos orejas cayeron en su esportón.

“Aviador” metió bien la cara en el capote de El Juli, pero no estaba sobrado de fuerzas. Esa misma falta de poder la mostró en el peto y banderillas, ocasionando el enfado del respetable. Lo cuidó mucho el madrileño en un inicio en la segunda raya de picar. Con mucha suavidad la primera tanda con la diestra en la que el animal mostró su buena condición. Apostó por él, pero perdía las manos constantemente por lo optó por abreviar.

“Tristón”, un precioso ejemplar jabonero, que saludó Roca Rey por verónicas llevándoselo hasta los medios. Lo midió mucho en varas para intentar desgastarlo lo menos posible ya que no rebosaba raza. Brillante fue el tercio de banderillas de Viruta y la lidia de Chacón. Se fue hasta el centro del platillo para citarlo en la distancia y probarlo por ambos pitones, ya que no terminaba de definirse. El peruano estuvo voluntarioso, pero la falta de raza le impidió tomar vuelo.

El sexto tampoco le dio muchas opciones a Roca Rey. Antonio Chacón estuvo magistral con los palos. El matador de Lima se mostró muy firme y con paciencia intentó meterlo en la muleta. “Aguafría” nunca se entregó, para terminar apagándose. La estocada, lo mejor.

Abrió la tarde “Farfonillo”, un toro de enorme presencia y exceso de peso. Echó las manos por delante en las telas de Morante de la Puebla, que lo lanceaba con suavidad hasta que enterró los pitones. Pasó por el caballo sin brío y mostrando la escasez de fuerzas. Junto a tablas y enroscándoselo, se llevó fuera del tercio. A media altura, sin obligarle, lo llevó en los primeros compases. Lo intentó por ambas manos pero el “Cuvillo” pasaba echando la cara arriba y el de La Puebla abrevió.

El cuarto, se partió la mano en el primer lance de Morante. El puntilllero debutante de Sevilla tuvo una gran actuación en su primera comparecencia. En su lugar saltó al ruedo un sobrero del mismo hierro, que demostró una gran falta de raza. Cuando fue al caballo, el astado echó el freno. A pesar del buen hacer de las cuadrillas, el de Núñez de Cuvillo los puso en un apuro. Morante macheteó por bajo sin dilatar algo que no tenía recorrido

 

Ficha del festejo:

Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo de Resurrección. Primera de abono. Cartel de “no hay billetes”.

Toros de Núñez del Cuvillo, el cuarto como sobrero, bien presentados, pero faltos de raza y fuerza en líneas generales. Destacó el quinto

Morante de la Puebla (de grana y oro), silencio y silencio.

Julián López “El Juli” (de gris plomo y oro), silencio y dos orejas.

Roca Rey (de blanco y plata), silencio y  silencio.

Incidencias: Tras la finalización del paseíllo se guardó un minuto se silencio por el fallecimiento de Rafael Jiménez “Chicuelo”.

Saludó Viruta tras parear al tercero.

 

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