Artículos y Crónicas II

Soporífera noche maestrante

Trenzaba el paseíllo en la Maestranza con los cohetes en el horizonte que marcaban la llegada de las carretas del Rocío a Triana. El ambiente festivo del exterior no caló en el contenido del festejo que estuvo marcado por el poco juego del encierro de Soto de la Fuente.

Aquilino Girón saludó a su primero con una larga cambiada en el tercio junto con un ramillete de verónicas y una media de rodillas. Destinado ya daba indicios de la carencia de fuerzas, pero fue la costalada tras salir del caballo la que sentenció las condiciones del animal. Comenzó con pases por alto con un novillo que tomaba la muleta con nobleza. La falta de transmisión y acople fueron la tónica de una faena sin brillo.

A portagayola se fue a recibir al cuarto, cuya muerte brindó a su apoderado y banderillero Ecijano II. Volvió a echar rodillas a tierra para iniciar su labor mostrando predisposición. El de Soto de la Fuente se rajó y el granadino aguantó miraditas de su oponente, que lo volteó sin consecuencias.  

Un calvario pasó Parrita y su cuadrilla con un manso en letras mayúsculas que saltó en segundo lugar. Gitanito huía de los caballos y correteaba por la plaza al libre albedrío. Muy peligroso fue el tercio de banderillas en el que se mascó la tragedia cuando Pedro José Mariscal fue cogido contra el burladero. Todo quedo un gran susto. Brindó a Octavio Mulet en agradecimiento por haberlo atendido cuando el pasado mes de julio sufrió un percance en las novilladas de promoción. Nada pudo hacer el murciano que terminó volando entre los pitones del novillo de manera muy fea. Muy mermado se eternizó con los aceros.

El quinto fue el ejemplar que dio más opciones del festejo. Parrita consiguió dejar muletazos aislados con temple, porfiando por el derecho aunque el mejor pitón fue el izquierdo.

Pablo Páez hacía su debut con los del castoreño con Mañoso, al que recibió con unos bonitos lances a la verónica y fue muy castigado en varas. Se mostró seguro en el último tercio firmando detalles de calidad. La música sonó tras unos primeros compases ligados. Posteriormente, todo se diluyó y acabó con un pinchazo y una estocada delantera.

El rondeño se topó con otro manso, orientado y con peligro para cerrar la noche. Mientras ponía voluntad en el ruedo, el público, al igual que ocurrió la semana anterior, se marchaba de la plaza.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Décimo octava de abono. Un tercio de entrada.

Novillos de Soto de la Fuente bien presentados, mansos y descastados en líneas generales.

Aquilino Girón (blanco y plata): silencio y silencio.
Cristóbal Ramos "Parrita" (rioja y oro): silencio tras dos avisos y silencio tras aviso.

Pablo Páez (grana y oro): silencio tras aviso y silencio.



Diosleguarde, el calor de una noche fría

El frío se adueñó de Sevilla en la primera de las novilladas nocturnas que se celebrarán los jueves en la Maestranza. Solo entró en calor gracias a la torería de Manuel Diosleguarde, que fue él único que pudo lucirse frente a un decepcionante encierro de Dolores Rufino.

El salmantino dejó como carta de presentación una larga cambiada de rodillas y un ramillete de verónicas rematadas con una media. Inició la faena de muleta citando a Dakariano desde los medios e instrumentándole una notoria tanda que hizo sonar la música. Esta paró tras un desarme, pero pronto volvió a subir el tono de su labor. A Diosleguarde no le falta ni ilusión y ni valor. Cualidades necesarias en un novillero que ambiciona con ser torero. Sufrió una brusca voltereta sin consecuencias cuando toreaba al natural. Tras la estocada hubo petición de trofeo y dio una vuelta al ruedo.

El novillo que cerró plaza fue el que presentó mejores condiciones de los lidiados. Comenzó Diosleguarde con doblones de bello trazo. Logró plasmar las series más rotundas y cargadas de temple de toda la noche, aunque le faltó una mayor transmisión al animal. Estuvo muy firme el novillero de Salamanca y entró a matar a por todas. Tardó en caer tras la estocada, pero los tendidos volvieron a pedirle nuevamente la oreja. Ya era medianoche cuando inició la vuelta al ruedo mientras el público huía despavorido ante el frío.

Abrió el festejo Saneado, que fue devuelto tras romperse la mano derecha en el recibo de capote de Javier Orozco. En su lugar saltó Tresnavajas, que tras cumplir en varas, llegó muy parado al último tercio. El rondeño estuvo voluntarioso y valiente, llevándose incluso una fuerte voltereta.

Tampoco tuvo suerte con su otro oponente. Se topó con un animal mansito y justo de fuerzas con el que únicamente pudo justificarse. 

Fernando Navarro acusó en demasía la falta de experiencia. A media altura intentó conducir la desclasada embestida de su primero, pero faltando ajuste en los muletazos. Con la espada pasó un auténtico calvario.

Peligroso fue el tercio de varas del quinto derribando de fea manera el caballo de picar, que se salvó milagrosamente de sufrir una cornada. A Ubicado tampoco supo tomarle las distancias ni se sintió cómodo frente a él.


Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Décimo séptima de abono. Más de un tercio de entrada.

Novillos de Dolores Rufino, el 1º como sobrero, bien presentados, desrazados y deslucidos. Mejor el sexto.
Javier Orozco (grana y oro): silencio y silencio.
Fernando Navarro (blanco y oro): silencio y silencio.
Manuel Diosleguarde (coral y oro): vuelta tras petición y vuelta tras petición y aviso.

Saludó Morenito de Ronda en banderillas.


Parte médico de Manuel Diosleguarde: "Contusión rama mandibular derecha. No signos de lesión ósea en articulación temporal mandibular. Pronóstico: Leve, que no le impide continuar la lidia. Fdo: Dr. Mulet".



La historia interminable

Las agujas del reloj de la Maestranza marcaban las diez menos diez de la noche cuando El Rafi procedía a iniciar la vuelta al ruedo. Casi tres horas de sopor y calor en las que asomó un nombre propio: Antonio Grande.

            El salmantino ha dejado gratas sensaciones en su presentación en Sevilla. Mostró una gran soltura y variedad con el capote. Recibió a su primero por verónicas con mucho temple que calaron con rotundidad en los tendidos. Le prosiguieron un galleo por gaoneras y un quite por chicuelinas rematadas con una media de rodillas. Inició la faena con doblones muy toreros. El novillo de Espartaco tomaba la muleta con humillación y clase por el pitón derecho. Grande tiene aún que pulir defectos pero posee un gran sentido del temple. Por el izquierdo le costaba un poco más al animal y la intensidad de su labor bajó. Mató de media estocada asomando los pañuelos, pero se tuvo que conformar con dar la vuelta al ruedo.

            Sí logró pasear un trofeo del quinto. Después de un bonito y sentido saludo capotero, el de Espartaco se partió la pata y tuvo que ser apuntillado. Salió un sobrero de Dolores Rufino, que es la ganadería reseñada para la próxima novillada. Fue un novillo con movilidad y que terminó desarrolló una embestida áspera en el último tercio. No se lo puso nada fácil a Antonio Grande que estuvo firme y valiente. Sentenció con un buen espadazo.

            El Rafi también hacía su presentación en el coso del Baratillo. Le tocó en suerte un primer ejemplar brusco y que echaba la cara arriba al final del muletazo, lo que dificultó el lucimiento.

            El sexto también fue un animal potable de Espartaco con un buen pitón izquierdo, aunque no duró mucho. El francés dibujó varias tandas ligadas al natural con temple. Por el derecho se quedaba cortito, lo que provocó que no terminara de tomar altos vuelos la faena. Una estocada casi entera efectiva consiguió que hubiera una leve petición.

Había abierto la novillada Desgreñado, tocayo del sexto, ya que compartía nombre con él. Poco duró, ya que se lastimó en el caballo y en su lugar saltó al ruedo un sobrero también de Espartaco. Atractivo, aunque no estaba sobrado de fuerzas, sí poseía clase y fue uno de los novillos destacados del festejo. Kevin de Luis trazó una faena demasiado larga en la que le costó cogerle el son a su oponente. Dos series con la zurda fueron las de mayor enjundia. Sentenció con un pinchazo antes de la estocada final.  

            Poco pudo hacer con el parado y desrazado cuarto con el que no pasó de voluntarioso.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Décimo sexta de abono. Media entrada.

Novillos cinco de Juan A. Ruiz Espartaco (1° bis) y el 5° bis de Dolores Rufino bien presentados y de juego desigual.

Kevin de Luis (rioja y oro): silencio aviso y silencio.
Antonio Grande (blanco y oro): vuelta al ruedo y oreja.
El Rafi (gris perla y oro): silencio y vuelta.


Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del ganadero Fernando Domecq



Ángel Jiménez afianza su camino hacia la alternativa

            La Maestranza volvía a la calma tras la resaca ferial con un tiempo desapacible y con una aceptable entrada de público.  Una interesante novillada de El Parralejo marcó el inició de las novilladas de los meses de mayo y junio.

            Ángel Jiménez camina con paso firme hacia el 29 de septiembre. Ese día tomará la alternativa en el coso del Baratillo bajo el amparo de Morante y El Juli. El ecijano lleva tras él años de lucha y sacrificio en una larga estancia en el escalafón novilleril. Le falta poco para llegar a su meta inicial para la que dirige con un toreo más reposado y con firmes triunfos.

            Abrió la tarde Jimio. Un bonito ejemplar que acusó la voltereta que sufrió. Se mostró muy firme Jiménez, plasmando pasajes con hondura y batallando contra la falta de emoción del animal.

El cuarto tuvo humillación, clase y fijeza. Tras un inicio tibio, Ángel subió el diapasón de su labor cuando tomó la zurda. Por ahí brotaron naturales con mucho temple con la figura vertical. El epílogo por el mismo palo de frente y mirando a los tendidos terminó de calentar el ambiente. A pesar de la colocación de la espada y el descabello, paseó el único trofeo de la tarde.

Francisco de Manuel quería reivindicar su puesto como uno de los novilleros revelación de la pasada temporada y que, además, no pudo reeditar en la Feria de San Miguel. Pero esta tampoco sería su tarde. Sevillano fue un novillo con genio y que tenía muchas teclas. Dibujó muletazos sueltos meritorios, pero faltó transmisión y acople por momentos.

El quinto fue la oveja negra del encierro. El madrileño puso empeño pero se topó con un manso y deslucido con el que no pudo hacer nada.

Alejandro Mora dejó unas bellas verónicas como carta de presentación en su debut en Sevilla. El sobrino de Juan Mora tiene la impronta del toreo clásico que intenta imprimir en cada pase. Tal vez los nervios influyeron en el contenido de sus faenas. Con el tercero se percibieron demasiados altibajos en la faena. Hubo muletazos muy toreros, pero el de El Parralejo le pedía sitio y el cacereño perseveró en las distancias cortas.

Cerró el festejo otro buen novillo que tomaba con clase la muleta de Mora. Volvió a dejar instantes con mucho gusto pero sin ligazón y conjunción con su oponente.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Decimoquinta de abono. Media entrada.

Novillos de El Parralejo bien presentados, destacaron primero, cuarto y sexto.

Ángel Jiménez (grana y oro): silencio y oreja.
Francisco de Manuel (grosella y oro): silencio y silencio.
Alejandro Mora (sangre de toro y oro): ovación con saludos y silencio tras aviso.


Saludó en banderillas Iván García tras parear al quinto.



Un fin de fiesta descafeinado

Los toros de Zahariche son el gran broche final de cada Feria de Abril. Este año el atractivo era mayor si cabe. Castella se había apuntado a una corrida dura; Chacón hacía el paseíllo en Sevilla tras la excelente temporada pasada; y Moral intentaría reeditar triunfos anteriores. El sino de los acontecimientos estuvo marcado por unos toros de Miura que descompuso el fin de fiesta.

Sebastián Castella saludó a su primero por verónicas. Peleó Navajita en el caballo tomando dos fuertes puyazos de manos de Santiago Pérez. Puso todo de su parte en el último tercio pero el astado no estaba por la labor. Iba con la cara alta, pegando tornillazos y poniendo en un aprieto al francés.

670 kilos señalaba la báscula que pesaba el cuarto. Un toro alto y bien armado. Inició  Castella la faena con una serie emocionante pegado a tablas. Hizo un esfuerzo con él pero se quedaba corto, no humillaba y presentaba peligro como sus hermanos. Su apuesta por los miuras quedó truncada.

            El que sí ha caído con buen pie en la Maestranza fue Octavio Chacón. Con una larga cambiada y un ramillete templadísimo de verónicas recibió a su primero. Juan Francisco Peña ejecutó dos buenos puyazos mientras que Volador se arrancaba desde lejos al peto, donde se empleó. El animal aguantó dos series muy toreras del gaditano, pero pronto se orientó y no le quitaba el ojo de encima. Echándole valor se metió entre los pitones aguantando parones y momentos de mucho riesgo.

Chacón volvió a ilusionar con el capote. Con genio y a la defensiva llegó a la muleta el de Miura. El diestro de Prado del Rey logró extraer algunos muletazos meritorios a base de tesón y mando. Gratas sensaciones ha dejado que serían bien recompensadas con tener sitio en el próximo ciclo abrileño.

Moral cumplía su segundo y último cartucho de la Feria. Estuvo poderoso con tercero al que le faltó un punto de fuerza pero que tampoco le regaló nada. Cimentó sobre la derecha su labor con muletazos de mano baja. Por el izquierdo le costaba más. A pesar de ello el de Los Palacios le arrancó una serie. Tenía en sus manos una posible oreja que perdió por el mal manejo de los aceros.

El sexto fue devuelto. Escribano no tenía muchas ganas de abandonar el ruedo cuando el reloj marcaba casi las nueve de la noche. Chacón magistral lo condujo desde el callejón hasta la puerta de chiqueros donde durante un rato hizo caso omiso a los capotes. Pepe Moral recibió a Tortolero con dos largas cambiadas. Con un macheteo tiró por la calle del medio ante la falta de opciones.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Decimocuarta de abono. Tres cuartos de entrada.

Toros de Miura (6º como sobrero) bien presentados pero complicados.

Sebastián Castella (grana y oro): silencio y silencio.
Octavio Chacón (chocolate y oro): ovación con saludos tras dos avisos y ovación con saludos.

Pepe Moral (amapola y oro): silencio tras aviso y silencio. 



Qué difícil es ser torero

Sevilla se había despertado tras soñar el toreo. En los aledaños de la plaza solo se escuchaba un nombre: Pablo Aguado. Los ecos de su triunfo continuaban cantándose cuando iba a trenzar un nuevo paseíllo en la Maestranza. Vestirse de luces cada tarde es bonito y la vez complicado, pero después de lo de ayer aún más. El listón tan alto que puso el sevillano va a ser difícil de olvidar.

Como cada sábado de Farolillo, El Fandi volvía a estar anunciado. Atrás quedaron aquellos días en lo que se le incluía en un cartel de los llamados mediáticos y la plaza se llenaba a reventar. Pero el granadino es un toreo necesario en la Fiesta. Alegre y bullidor que termina metiéndose a la gente en el bolsillo. Recibió a su primero con una larga cambiada de rodillas que hilvanó con un ramillete de verónicas y a continuación hizo las delicias del público con el tercio de banderillas. Después de esa explosión de júbilo, David se mostró resolutivo con un animal desclasado y sosito.

En el quinto salió a por todas. De rodillas le ejecutó en redondo cinco o seis muletazos que levantaron a un público adormecido entre el aburrimiento y el calor, mientras la Banda de Tejera se arrancaba a tocar. Volvió a estar vibrante en banderillas. El encastado ejemplar de Fuente Ymbro tomaba la pañoleta pronto y con franqueza. Fandi hizo las cosas bien. Hubo muletazos templados y largos. La oreja fue suya tras una media estocada fulminante. Resultado que puede saber a poco puesto que Ocurrente se fue con la otra oreja al desolladero.

Algo parecido le ocurrió a López Simón. Se topó con dos toros de Puerta del Príncipe. A pesar de ello, al de Barajas se le ve mucho más asentado e intentando recuperar el sitio que había perdido. Pero lo niveles que se necesitaba para desorejar a Tramposo no los ha alcanzado. El astado fue bravo, humilló y se arrancaba con alegría. Dibujó muletazos con despaciosidad e intentando ligar siempre. Con el izquierdo hubo menos acople. Los pañuelos asomaron tras una estocada trasera.

            El sexto fue animal otro bonito de hechuras, con transmisión y al que había que poderle. Alberto lo intentó e intermitentemente surgieron algunos buenos muletazos. Protestón seguro que se fue haciendo honor a su nombre y reclamando que no le habían cortado las orejas.

            El tercero en escena fue un Antonio Ferrera que tuvo mejor suerte o al que se le dieron mejor los Victorinos. Sin fijeza y queriendo irse saltó al ruedo el primero de la tarde. Estuvo muy parado y manseó en banderillas. Comenzó doblándose con él Ferrera para proseguir con una serie al natural. Se mostró firme aunque no terminó de cautivar a los asistentes. Tampoco tuvo opciones con el inválido y mansito cuarto, que perdía las manos constantemente, lo que deslucía su labor.

            Qué difícil es esto de ser torero…

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Décimo tercera de abono. Más de media entrada.

Toros de Fuente Ymbro bien presentados, encastados, destacando 3º, 5º y 6º.

Antonio Ferrera (azul noche y oro): ovación con saludos y silencio.
El Fandi (berenjena y oro): ovación con saludos y oreja.

López Simón (azul pavo y oro): vuelta tras petición y ovación con salidos tras aviso. 

Aguado borda en oro su nombre en Sevilla

            Parecía que las estrellas habían confabulado para que en la tarde del viernes de Feria ocurriera algo importante en la Maestranza. Era un presagio común entre todos los asistentes. Las miradas estaban puestas en Roca Rey, incluso en el propio Morante. Pero se algunos se olvidaron que Pablo Aguado torea como tocado por los ángeles. Unos quedaron sorprendidos; otros lo estaban esperando desde hacía tiempo. Pero todos quedaron maravillados ante él. Es y será siempre el día en el que Aguado se coronó como el nuevo torero de Sevilla.

Torería desprendió Pablo en la Maestranza ante su primero. Cafetero se arrancaba desde lejos y con bravura. Mezcló capacidad y temple. Supo administrarlo y entenderlo a la perfección. Plasmó muletazos con pellizco, profundidad y una gran despaciosidad. Hubo cambios de menos de ensueños. Su toreo desmayado cautivó Sevilla. Fueron veinte muletazos. Solo veinte. ¿Pero hacen falta más para soñar el toreo? La emoción envolvió a los tendidos. Y es que esto es el toreo de verdad. Se tiró a matar como si no hubiera mañana y por el palco asomaron los dos pañuelos.

Volvió a calentar los tendidos con el saludo capotero por verónicas al sexto. Con más templanza fueron las que esculpió en el quite, que puso al público en pie. Estampa de toreo antiguo dejó Morante con el galleo del bú. Pero Aguado muy decidido se fue a replicar por chicuelinas. Bajo los sones de Suspiros de España el sevillano fue cimentando una faena solida en la que la magia de sus muñecas dibujó naturales con una templanza absoluta. Enterró la espada y sumó otros dos trofeos.

Pero la tarde dio para mucho más. Morante recibió a su primero con un bonito ramillete de verónicas rematadas con una gran media. El de Jandilla nunca se entregó. Tomaba la muleta de manera informal, pero el de La Puebla del Río supo darle las vueltas para extraer algunos muletazos de bello trazo.

Volvió a enamorar con el capote en el quite por verónicas en el cuarto. José Antonio quiso dar un golpe sobre la mesa para reivindicar su papel de figura consagrada frente a dos jóvenes que le pisan los talones. Con las rodillas en el albero le instrumentó una serie que alborotó a los presentes. Prosiguió con la diestra instrumentando una tanda con mucho sabor. Poco a poco el animal se fue apagando no sin antes intentar exprimirlo. Lo finiquitó de una estocada y paseó una oreja. Tal vez en lo numérico no se refleje, pero Morante ha echado una buena feria en la que se le ha visto renovado y con ganas.

A portagayola se fue Roca Rey en su primero siendo casi arrollado. Enrabietado, le instrumentó de rodillas faroles combinados con largas cambiadas que hicieron sonar la música. Hubo pique de quites entre Aguado y Roca, ambos por chicuelinas, pero cada uno imprimiendo su estilo. Volvió de rodillas a iniciar la faena de muleta. Herrador pronto empezó a cambiar su comportamiento hasta que tras la tercera tanda volteó al peruano. Después ese suceso se vino abajo y se fue en búsqueda de las tablas. Sentenció con una estocada y cayó la oreja.

Se fue Andrés al centro del platillo para comenzar su labor con pases cambiados por la espalda. Mostero repetía y humillaba aunque carecía de clase. Estuvo firme, haciendo las cosas bien, pero faltó algo para que la faena tomara altos vuelos.

Al final caía la noche sobre el Guadalquivir. La Maestranza había vivido un día histórico. Se abría la Puerta del Príncipe para que la cruzara Pablo Aguado. El torero sevillano que está llamado a ser figura del toreo.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Duodécima de abono. No hay billetes.

Toros de Jandilla bien presentados y de buen juego en general, destacando el tercero.

Morante de la Puebla (amaranto y azabache): silencio tras aviso y oreja tras aviso.
Roca Rey (lila y oro): oreja y ovación con saludos.
Pablo Aguado (nazareno y oro): dos orejas y dos orejas.

Saludaron Juan José Domínguez y Viruta en el segundo; Iván García y Azuquita.


Parte médico de Roca Rey: contusión a nivel del 4º dedo mano izquierda, falange distal. Contusión-esguince a nivel del primer metacarpiano mano derecha que le impide la flexión palmar. Aconsejamos estudio radiológico. Pronóstico leve. 



Santiago Domecq brilla en su debut en Sevilla

            La ganadería de Santiago Domecq tenía un examen crucial el jueves de Feria. Era su debut en la Maestranza. Muchas miradas estaban puestas en el juego que darían, incluso en cierto modo, la expectación recaía más sobre ellos que sobre los propios toreros. Al final el resultado fue más favorecedor para el ganadero, que trajo para pasar la prueba de fuego un interesante y enrazado encierro. Ya se postula como el encierro del serial.

            Se estrenó con Serrano, al que El Cid recibió lanceándolo a la verónica. El animal se arrancaba desde lejos cogiendo la muleta con genio. Intentó aprovechar el buen pitón derecho del toro, quizás abusando de ser encimista en una faena que fue a menos.

El cuarto fue un toro exigente, con emoción pero con muchas teclas. Humorista tenía mucha guasa pero había que poderle y en este caso, El Cid no fue capaz. Se limitó a dar una consecución de pases que no tuvieron ningún calado. En septiembre se despedirá de la afición de Sevilla. Su afición. La que le ha visto tantas veces triunfar y disfrutar de su célebre toreo al natural. Ojalá sea una tarde para el recuerdo.

            En segundo lugar saltó al ruedo Aperador. Un bonito y buen ejemplar de Santiago Domecq que fue premiado con la vuelta al ruedo. Miguel Ángel Perera mostró su mejor versión y la que todos esperan de él. Notable fue también la actuación de su cuadrilla, destacando en la brega Javier Ambel y en los palos Curro Javier. Trepidante fue el inicio de faena del extremeño. Se fue a los medios de rodillas a esperar a su oponente. Se la jugó a carta cabal en cada pase cambiado poniendo al público en pie y arrancando la música. Por el pitón derecho lo llevó en redondo y cosido a la muleta en una perfecta conjunción. Aperador embestía con clase y humillación pero por el izquierdo le costaba más. La espada cayó un poco baja, aunque la pañolada se desató para pedir las dos. El presidente tuvo a bien solo dar una.

El quinto fue bravo en el caballo. Ambel y Curro Javier se invirtieron los papeles haciendo las delicias cada uno en su terreno. Perera comenzó en el tercio con quietud con pases por alto. Desarrollo peligro en la muleta, colándose en repetidas ocasiones por el pitón derecho. El diestro extremeño mostró firmeza ante un astado que acabo rajado.

Paco Ureña volvía tras un año de ausencia en la cartelería sevillana. El murciano hizo un esfuerzo frente a un animal que carecía de fuerzas y transmisión, por lo que ocurría en el ruedo no llegó a tener transcendencia en los tendidos. El sexto, que se lo brindó al Cid, tampoco le permitió triunfo alguno. La entrega que le faltó al de Santiago Domecq la puso Ureña llegando a pasar momentos de peligro.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Undécima de abono. Dos tercios de entrada.

Toros de Santiago Domecq bien presentados y de buen juego en general. El segundo de nombre Aperador, número 31, fue premiado con la vuelta al ruedo.

Manuel Jesús "El Cid" (malva y oro): ovación con saludos y silencio.
Miguel Ángel Perera (grana y oro): oreja con petición de la segunda y ovación con saludos.
Paco Ureña (coral y oro): ovación con saludos y silencio.

Saludó tras banderillear el segundo Curro Javier  y en la brega del quinto.




Sin espadas no hay paraíso

            La celebración de la corrida mixta funcionó en el papel y trajo consigo un público más alegre y menos entendido, que buscó divertirse en todo momento. La tarde tuvo dos condicionantes para que su resultado fuera desolador: el viento y las espadas. Y es que el viento se ha convertido en el protagonista indiscutible de la Feria, pero todo rejoneador o torero que se precie debe ser certero en la suerte suprema si quiere triunfar.

            Diego Ventura regresaba a Sevilla tras un año de ausencia. Su negativa a torear la corrida de Bohórquez y la inclusión de Pablo Hermoso en el cartel de rejones, le obligó a ser una de las piezas del cartel del miércoles de Feria. El de La Puebla del Río vio como la Puerta del Príncipe se le escapaba entre las manos por el fallo con el rejón de muerte.

            En su primero cautivó al público a lomos de Nazarí. Dio una vuelta al ruedo completa a dos pistas llevando encelado al de Los Espartales. Con Dólar terminó de poner los tendidos en pie. Le quitó el bocado y puso un espectacular par a dos manos.

            Hizo una demostración de doma sobre Sueño, aportando toda la emoción que carecía el mansito cuarto. Con Bronce llegó el punto álgido mientras un aficionado le cantaba de fondo. Puso dos banderillas citándolo con el caballo arrodillado. Remató la faena igual que la anterior. Con Dólar, sin cabezal y clavando a dos manos.      

El Juli recibió al segundo a la verónica, muy templado, llevándoselo a los medios con la figura encajada. Cuarenta derribó feamente el caballo de Barroso. El viento molestó bastante y le complicó al diestro estructurar la faena. Cuando lo sacó a los medios, Julián consiguió los pasajes de mayor calado. Para entonces el de Garcigrande se vino abajo. La espada fue su talón de Aquiles.

Se impuso frente al quinto. Un animal flojito y con genio con el que arriesgó y consiguió meterlo en la muleta. Tiró de capacidad y técnica para alargar los muletazos intentando llevarlo ligado. Un gran esfuerzo que de haber sido rubricado con la espada podría haber paseado un trofeo.

            A Cayetano le tocó el mejor lote de la tarde. Su primero fue un toro rajado pero tenía clase y humillaba. Faltó acople entre el diestro y Polizón. En los medios fue cuando alcanzó los instantes de mayor empaque. Un público muy bullidor pidió incomprensiblemente la oreja. Tal vez por la espada. Pero hasta el momento, ni de lejos es la estocada de la Feria.

            Inició su labor frente al sexto sentado en el estribo para continuar de rodillas. Hubo altibajos continuados y pelea con la música, que finalmente arrancó tras una serie en redondo. Lo mejor de la faena. Tras pinchar, volvió a dar una vuelta al ruedo.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Décima de abono. Corrida mixta. Lleno.

Toros de Los Espartales (1º y 4º) y Domingo Hernández correctos de presentación y desiguales de juego.

Diego Ventura: ovación con saludos y ovación con saludos.
Julián López "El Juli" (nazareno y oro): silencio tras aviso y ovación.

Cayetano (verde Esperanza de Triana y oro): vuelta tras petición y vuelta tras petición. 



Un toledano conquista Sevilla

            El reloj marcaba las seis y media de la tarde. Se abría la puerta de cuadrillas para que hicieran el paseíllo un torero sevillano, que ha triunfado las últimas temporadas en su plaza, junto con dos de las más prometedoras promesas el torero. Lo que puede llamarse un cartel para aficionados y no para el público en general. Por eso, estos prefirieron quedarse entre volantes y rebujitos a tener que presenciar el festejo del martes de Feria.

            El protagonista indiscutible de la tarde fue Álvaro Lorenzo. Tal vez, el menos conocido por estos lares a pesar de haber debutado aquí ya hace dos años, pero a la postre fue el que sorprendió. Lo hizo con un toreo vertical y un sentido del temple innato. Saludó a la verónica en los medios al primero de su lote. Tontillo se desplazó en la muleta humillando pero con un punto de sosería. Al final del mueltazo salía un poco desentendido, pero el toledano con inteligencia se la dejaba puesta para ligar. Imprimió despaciosidad y cadencia en cada muletazo, especialmente en al natural. Una faena medida en la que erró en la suerte suprema, por lo que perdió la oreja.

Lorenzo se mostró entregado con el descafeinado quinto. Logró pasajes meritorios pero la poca transmisión de su oponente no consiguió que tomara altos vuelos su labor.

El primero salió abanto y sin fijeza. Ya en el inicio de faena Medicina se fue a buscar la puerta de chiqueros. Pepe Moral intentó hacer de enfermero y por momentos consiguió extraer algún pase aislado en el que su oponente humilló y metió la cara con clase. La poca fuerza del manso de El Pilar deslució su labor al perder las manos en más de una ocasión. El sevillano abrevió.

Al cuarto le formó un lío con el capote el diestro de Los Palacios. Mirador se arrancó desde lejos las dos veces en el caballo, tomando dos buenos puyazos de Juan Antonio Carbonell. Moral le vio condiciones al astado, por lo que le brindó su muerte a Padilla, que cada tarde asoma por el coso del Baratillo. Pero nada más lejos de la realidad. Tras la primera tanda, se vino abajo y no le permitió ninguna opción.

Por chicuelinas recibió Ginés Marín al tercero. El de El Pilar estuvo condicionado por la falta de fuerzas y la poca transmisión, por lo que no pudo pasar de voluntarioso. Emocionante fue el prólogo de faena por estatutarios al sexto. Lo único que pudo hacer el extremeño ya que su enemigo no le dio ninguna opción.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Novena de abono. Media entrada.

Toros de El Pilar bien presentados y de juego desigual.

Pepe Moral (azul rey y oro): silencio y silencio.
Álvaro Lorenzo (caña y oro): vuelta al ruedo tras petición y ovación con saludos tras aviso.

Ginés Marín (azul noche y oro): ovación con saludos y silencio.


Gotitas de pureza

            Para el lunes de Feria se preparó un cartel de relumbrón con tres toreros muy del estilo de Sevilla. El problema es que sin toros no puede haber triunfos. Juan Pedro trajo una corrida vacía y sin fuerza. En vez de ilusionar, los toros produjeron sopor y enfado entre los asistentes.

            Pero entre este ambiente desolador, llegó un riojano para verter unas gotitas de pureza sobre el albero maestrante. Imprimiendo barroquismo en cada verónica, Urdiales justificó su más que sobrada presencia en el ciclo. Mimó a Nebli que andaba con las fuerzas justas. Pinceló muletazos por ambas manos uno a uno con armonía y despaciosidad. Cumbre fue el final de faena al natural que remató con un trincherazo. Una faena para paladear, que de haber tenido un animal con mayor transmisión y fondo hubiera sido una obra de altos vuelos. Finalmente, la espada cayó baja y tuvo que conformarse solo con dar la vuelta al ruedo.

            El que hacía quinto tuvo un comportamiento similar con el añadido de una embestida informal. Diego le puso empeño y también torería por instantes. Desgraciadamente todo quedó en eso.

            Organista había abierto la tarde. Saltó al ruedo distraído hasta que se enceló en capote de Morante y se pudo disfrutar del toreo a la verónica con sabor añejo de Morante de la Puebla. Inició la faena llevándoselo a los medios con pases a media altura con mucha suavidad, a la que le prosiguió otra tanda de derechazos de mucho calado en los tendidos. Este suspiro fue lo que duró un animal que se apagó sin previo aviso.

            Tras la muerte del tercero, se regó la plaza. Algo insólito, pero que tal vez fuera la causa de la devolución del cuarto. El animal blandeaba y las protestas cada vez eran mayores. El enfado dio paso a los oles al ver a Morante con el capote. El de La Puebla del Río estuvo muy firme y consiguió meterlo en el canasto. Hubo naturales de toreo caro. Se pegó un arrimón. Aguantó miradas. Pero faltó algo. Y es que no puedes pelear contra la poca emoción de un animal moribundo.

            Manzanares hizo un esfuerzo con un descastado tercero. Dibujó algunos muletazos de calidad pero sin lograr componer una faena estructurada. Sinfonía fue pitado en el arrastre.

            A las nueve de la noche salió el sexto, que a la postre resultó ser el mejor de la tarde. Tuvo calidad, humillación y durabilidad. Cualidades que se habían echado en falta en la corrida de Juan Pedro Domecq. José Mari cuajó una faena con altibajos pero en la que hubo muletazos cargados de plasticidad. Hasta la Banda de Tejera le tocó, algo que desafortunadamente no hizo con sus compañeros de cartel. Tampoco el sentimiento y magia que siempre ha desprendido Manzanares no pasa por horas altas. Falló con la espada el alicantino, que seguro de haber entrado a la primera con un público muy a su favor, hubiera caído la oreja.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Sevilla. Octava de abono. No hay billetes.

Toros de Juan Pedro Domecq correctos de presentación y flojos y sin fondo en general. Mejor el sexto que duró más.

Morante de la Puebla (azul pavo y oro): silencio y ovación con saludos tras aviso.
Diego Urdiales (verde hoja y oro): vuelta tras petición y silencio tras aviso.
José María Manzanares (marino y oro): silencio y  ovación.


Saludaron en banderillas Víctor Saugar "Pirri" en el segundo, “Suso” en el tercero y Daniel Duarte en el sexto. Además destacó el picador “Chocolate”.


Emilio de Justo ilusiona en su presentación en Sevilla

Antes del comienzo del festejo entre el público había muchos que se preguntaban quién era Emilio de Justo. “¿Este es de Extremadura?” decían unos. “Es un torero que gusta en Madrid” comentaban otros. Pero ahora también es torero de Sevilla porque ha dejado una carta de presentación inmejorable (solo empañada con la espada) ante una interesante corrida de Victorino Martín.

            Emilio mostró su concepto de toreo clásico frente a Bochinchero. Un cárdeno encastado, que no era nada fácil, pero poseía la virtud de la humillación. El extremeño compuso una faena sólida cargada de temple y profundidad. Los olés inundaron los tendidos con su toreo al natural. Muletazos ligados y con aroma barroco que cautivaron a la Maestranza.

            Saludó al que cerraba plaza doblándose con el capote. Minueto empujó con fiereza en el caballo. De Justo con tesón y firmeza terminó sometiendo al natural a un astado que se rajó. Lo exprimió al máximo intentándolo llevar cosido a la muleta. Lástima que en las dos ocasiones no atinara con la espada porque estaríamos hablando de dos orejas de peso.

            El que sí paseó un trofeo del cuarto fue Antonio Ferrera. Un toro bonito de hechuras que fue muy castigado en varas. El extremeño estuvo muy torero a la par que inteligente. Hubo momentos intermitentes en su labor con desarme incluido. Aún así consiguió meter al animal y al público en el bolsillo. Extrajo muletazos largos y logró atemperar una embestida incierta.

            Al primero lo recibió con suavidad con el capote con aires añejos. Paquetillo apretó en las dos buenas varas que ejecutó Antonio Prieto. Ferera aguantó miradas y parones de un animal que sabía siempre lo que se dejaba atrás. Estuvo firme, resolutivo y supo aprovechar las embestidas más certeras que le regaló por el pitón derecho.

Entre tanto, Escribano estuvo por allí más grisáceo que otras veces. Sin duda no fue su tarde. No le faltó voluntad. Se fue a recibir a sus dos oponentes a portagayola y estuvo vibrante en banderillas. Su primero fue la típica alimaña de Victorino a la que había que hacerle las cosas con firmeza y con la que pasó apuros en más de una ocasión. Y con el encastado quinto anduvo sin centrarse. Y al final, Moreliano se fue con la oreja puesta.        

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Sexta de abono. Casi lleno.

Toros de Victorino Martín correctos de presentación
Antonio Ferrera (grana y oro): ovación con saludos y oreja.
Manuel Escribano (verde y oro): ovación con saludos tras aviso y silencio.
Emilio de Justo (verde botella y oro): ovación con saludos tras aviso y ovación tras aviso.


Saludaron en el primero Fernando Sánchez y Javier Valdeoro


La eclosión de Roca Rey en Sevilla

La tarde transcurría entre la expectación y la decepción. Caía ya la noche cuando Encendido saltó al ruedo y lo cambió todo. Igual que lo hiciera la pasada Feria de Abril un hermano suyo del mismo nombre al que Manzanares le cortó las dos orejas. Esta vez, la dicha cayó en las mano de Roca Rey.

Encendido es hasta el momento el toro de la Feria. Bravura, humillación o clase son algunas de las cualidades de las que estaba sobrado el de Núñez del Cuvillo. Apostó desde los inicios Andrés comenzando en el tercio de rodillas con unos derechazos que clamaron en los tendidos. El peruano demostró que sabe torear. Que tiene poso y grandes capacidades. Lo mejor sin duda, llegó con el toreo al natural. Hubo una serie larguísima en redondo a cámara lenta que enloqueció a los tendidos. Ya por entonces se oía en ellos que la faena era de rabo. Se tiró a vida o muerte encima del toro y coronó en lo más alto una estocada fulminante. Una gran obra sin duda premiada con dos orejas de mucho peso. Mientras tanto, el público pedía el rabo con fuerza, pero se les olvidó pedir algo aún más importante: la vuelta al ruedo de Encendido. Dicen que a la tercera va la vencida y a Roca Rey le queda una tarde más en el tintero en este ciclo. ¿Será cuando consiga abrir la ansiado Puerta del Príncipe?

Al tercero bis le propinó un estremecedor quite en los medios combinando chicuelinas con gaoneras ajustadísimas. Se dejó muy crudo al astado en el caballo con la intención de que le aguantara en la muleta. Andrés dibujó algunos muletazos meritoritos pero faltó acople en algunos momentos, y en otros, sobró la celeridad con la que emanaban los pases.

Abrió plaza un animal muy protestado en el caballo por la falta de fuerzas. Castella lo intentó con un Cuvillo casi sin vida, por lo que lo pasaportó con prontitud.

El cuarto, con aspecto de más anovillado, volvió a ser muy protestado. Sebastián se mostró voluntarioso ante una labor carente de emoción. Aún le aguarda la miurada.

Manzanares se llevó la primera gran ovación de la tarde al recitarle a al segundo un ramillete de verónicas con mucho gusto. Brindó a la Infanta Elena, por lo que algunos ya veían el triunfo asegurado. Pero no fue así. La faena tuvo demasiados altibajos. José Mari se esforzó con un animal justo de fuerzas y de transmisión. Lo mejor fue el estoconazo final recibiendo. De libro.

            El quinto también fue devuelto por inválido. El sobrero de nombre Asesino se empleó en el caballo de Paco María. Manzanares volvió a apuntar pero no llegó a rematar. Fundamentó su labor con la mano diestra, por donde hubo pasajes artísticos pero no contundentes para un optar a un triunfo. Parece que al diestro consentido de Sevilla le ha salido un duro competidor que opta a arrebatarle el puesto. En septiembre Manzanares y Roca Rey se volverán a verse las caras en la Maestranza.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Quinta de abono. No hay billetes.

Toros de Núñez del Cuvillo (3º y 5º como sobreros) desiguales de presentación e inválidos en general. El sexto de nombre Encendido fue un excelente toro.

Sebastián Castella (tabaco y oro): silencio y silencio.
José María Manzanares (sangre de toro y oro): ovación con saludos tras dos avisos y ovación con saludos.
Roca Rey (grana y oro): ovación con saludos y dos orejas con petición de rabo.


Saludó Jesús González “Suso” tras banderillear al quinto.


La sexta sinfonía 

            Dicen que un gran compositor nunca termina de alcanzar la cumbre a la que aspira en sus obras. Pero una vez llegada la apoteosis, ¿es posible alcanzar el mismo nivel? Según El Juli sí. La sombra de la tarde Orgullito acechaba Sevilla. Había un runrún. Volvía Garcigrande y lo hacía de la mano de su máximo intérprete. Ya muchos comentaban y apostaban a que Julián volvería a repetir éxito y cruzaría, una vez más, la puerta de los sueños.

            Y es que El Juli no defraudó desde que pisó el albero maestrante. Recibió a su primero en los medios sin moverse. Un recital a la verónica. Soberbio estuvo también en el quite por tafalleras y cordobinas. Como un presagio de lo que vendría después, le brindó el toro a un revolucionario del toreo: Manuel Benítez “El Cordobés”. Rugió la Maestranza en el inició de faena a pies juntos con muletazos por alto sin moverse ni un ápice. La casta de su oponente se vino abajo no sin antes presenciar pasajes de toreo desmayado, mirando al tendido. Finalmente tuvo que echar mano de su técnica magistral. La oreja la tenía, pero pinchó antes de acertar con la espada. La petición no fue clamorosa y aún así el presidente sacó el pañuelo. El diestro madrileño dio la vuelta al ruedo sin la oreja. Lo que no sabía José Luque es que le acababa de dar la llave de la Puerta del Príncipe.

            El que sí era consciente de ello era el propio Julián. Volvió a brillar con el capote. Cada vez se le ve que intenta torear más vertical e imprimiendo mayor naturalidad. Arrogante manseó en el caballo,  pero se topó frente a un gallo de pelea que iba a ir a por todas. Y así fue. Exprimió al máximo el fondo que sacó del Garcigrande bajo los sones de Suspiro de España. Dibujó muletazos profundos con la muleta acariciando el albero. Naturales a cámara lenta y en redondo. Y un cambio de mano extraordinario. Esta vez sí se tiro encima de los lomos del animal. La plaza enloquecida le pidió con fuerza las dos orejas. Habrá quienes cuestionen la legitimidad de la Puerta del Príncipe. La sexta. Pero a estas alturas eso es lo de menos. Lo que nadie puede cuestionar es la autenticidad de una obra suprema.

            De verde esperanza y oro volvía Morante a reencontrarse con la Maestranza. Le formó un espectacular lío al primero en el recibo con el capote. Siete verónicas que parecían caídas del cielo. Con sabor, armonía y plasticidad. Las musas habían aterrizado para quedarse porque el inicio de faena con ayudados por bajo fue para imprimirlo. Olía a triunfo. Y hubiera sido uno grande si Gobernador hubiera tenido casta y bravura que necesita el exigente toreo del de La Puebla del Río.

            La pena es que era uno de esos días en los que José Antonio quiere, además de poder por supuesto. El cuarto le acompañó menos en esa senda. Lo intentó y sacó algunos detalles a un astado flojo y falto de clase.

            No fue la tarde de Miguel Ángel Perera. Le faltó expresión y conexión. Larga fue la faena frente al desclasado y sosito tercero. El sexto fue otro de los toros destacados del festejo. Demostró tener una clase extraordinaria en la muleta. La labor del extremeño fue de más a menos. Comenzó con unos doblones muy toreros que hicieron sonar a la Banda de Tejera. Hubo detalles pero no terminó de romper, además de errar con la espada.

Ficha del festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Cuarta de abono. Lleno.
Toros de Garcigrande bien presentados y de juego desigual. El quinto de nombre Arrogante, nº 69, negro mulato de 527 kilos fue premiado con la vuelta al ruedo.

Morante de la Puebla (verde esperanza y oro): ovación con saludos y silencio.  
Julián López "El Juli" (verde hoja y plata): oreja y dos orejas.
Miguel Ángel Perera (blanco y plata): ovación y ovación.


Saludaron tras parear Javier Ambel en el tercero y Curro Javier en el sexto.



Perú tiene otro torero

            Aún con los albores de la incipiente carrera de Roca Rey, Perú puede presumir que tiene otro torero con aspiraciones de llegar muy lejos. Joaquín Galdós sacó a relucir aires de artista con poso y sabor en su debut como matador de toros en Sevilla. Pequeños detalles que debe cuidar y perfilar para una carrera prometedora. Solo esperemos que la espada no le falle como hoy y que, por lo tanto, los triunfos no se le escapen.

            Galdós recibió a su primero con unas verónicas con mucho gusto. El de Torrestrella manseó y la clase tampoco fue una de sus virtudes. Con magisterio y tesón consiguió meterlo en la muleta llegando a plasmar muletazos de gran calidad. Le faltó mayor ligación a su labor, pero su oponente no le dio oportunidad para logarlo. Al final, como era de prever, Barbalimpia acabó rajándose.

En cambio Lucero, que saltó en quinto lugar, le dio el brillo a la tarde, que por un motivo u otro no terminaba de relucir. No era un toro fácil. Tenía casta y había que estar con él muy firme. Se empleó y empujó en el caballo en la segunda vara. Joaquín tomó la muleta con aplomo haciendo sonar  la Banda de Tejera tras una segunda tanda de derechazos con mucha profundidad. Por el izquierdo le costaba más al de Torrestrella, aunque logró dibujar un natural a cámara lenta de esos que detienen el tiempo por un momento. Finalizó con doblones muy artísticos. Faltó la rúbrica final para pasear una oreja de mucho peso.

            Saltó el primer lugar un precioso ejemplar sardo salpicado de armónica estampa. José Garrido lo recibió con un ramillete de verónicas y quitó por delantales. Cumpleaños recibió un buen tercio de varas de Oscar Bernal. El diestro extremeño se fue a los medios para iniciar con el cartucho de pescao al que lo siguieron unos derechazos con mucho empaque. Hubo muletazos meritorios, pero la casta del animal se vino a menos al igual que el diapasón de la faena.

            Por el contrario, Estudioso no traía aprendida la lección al coso del Baratillo, por lo que Garrido pasó momentos de apuro ante este incierto animal. El extremeño se mostró voluntarioso y logró dejar algunos detalles.

Alfonso Cadaval se tropezó con el peor lote. Su primero parado y sin transmisión; y el sexto, descastado  y perdía repetidamente las manos lo que imposibilitaba el lucimiento.

Todo esto ocurría un 1 de mayo. Efeméride de aquella trágica tarde en la Maestranza cuando Montoliú se dejaba la vida en el albero.

Ficha del festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Tercera de abono. Media entrada 

Toros de Torrestrella  desiguales de presentación y juego. El quinto fue ovacionado en el arrastre.
José Garrido (verde hoja y oro): ovación con saludos y silencio.
Joaquín Galdós (nazareno y oro): ovación con saludos y vuelta al ruedo.
Alfonso Cadaval (grosella y oro): silencio tras aviso y silencio.

Saludaron en banderillas Antonio Chacón  en el primero y en el sexto, Juan Carlos García y Francisco Javier Sánchez Araujo. Al finalizar el festejo se cortó la coleta el banderillero Santi Acevedo



En memoria a Rafa Serna

Rafa Serna trenzó el paseíllo con una amalgama de sentimientos que se le agolpaban en el corazón. Era un día especial para él y Sevilla lo sabía. Se enfrentó en primer lugar a un sobrero de 608 kilos de La Palmosilla. Brindó con emoción al cielo en recuerdo a su padre. El sevillano plasmó pasajes meritorios en los que se le notó más asentado. La espada le falló y escuchó una ovación.

El sexto salía cuando ya la noche caía y el público acusaba en el ánimo la falta de triunfo. Serna tenía que jugar su última carta. Una oportunidad que debía aprovechar porque podría servirle como llave para entrar en otras ferias. Entrometido se empleó en el caballo tomando dos varas con bravura. Rafa cogió con decisión la muleta dibujando una tanda templada con la diestra que incitó a que la Banda de Tejera tocara el pasodoble que estrenaba en homenaje a Rafa Serna padre. El sevillano continuó llevándolo metido en la muleta. Poco duró el motor que tenía el astado y tuvo que acortar las distancias. Sentenció con una estocada en todo lo alto. Con lágrimas en los ojos dio la vuelta al ruedo con la oreja en la mano mientras su padre lo observaba con una sonrisa desde el ruedo celestial.

Abrió plaza un flojo y sin fondo ejemplar con el que Luis Bolívar solo puedo mostrarse voluntarioso. Tuvo el bonito gesto de brindárselo a su compañero Rafa Serna.

Se fue a esperar al cuarto a la puerta de chiqueros. Malquerido embestía con clase en la muleta bajo los sones del pasodoble dedicado al diestro de Alcalá del Río, Antonio Reverte con motivo del 150 aniversario de su nacimiento. Al colombiano le faltó acople y ligazón en algunos momentos, por lo que no terminó de tomar altos vuelos su labor. Se tiró a matar recibiendo dejando un gran estoconazo que desató la pañolada. Finalmente, tuvo que conformarse con tan solo dar una vuelta al ruedo.

Luis David pasó de puntillas en su presentación en el coso del Baratillo. Quitó por lopecinas ajustadísimas, mientras Serna replicaba por chicuelinas. Inició su labor por estatuarios en los medios. El animal humillaba y metía la cara con clase, pero el mexicano no supo administrar ni los terrenos ni el tiempo y la posibilidad de triunfo se esfumó demasiado rápido.

El sobrero quinto de Hermanos Sampedro acusó la voltereta que se pegó a la salida del caballo. El hidrocálido lo intentó frente a un oponente inválido sin ninguna transcendencia.

Ficha técnica
Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Segunda de abono. Media entrada.
Toros de La Palmosilla (3º bis) y un sobrero de Hermanos Sampedro (5º) desiguales de presentación y faltos de fuerza.
Luis Bolívar (turquesa y oro): silencio y vuelta tras petición.
Luis David (azul marino y oro): ovación con saludos y silencio.
Rafael Serna (caña y oro): silencio y oreja. 


Una Resurrección sombría

Como cada Domingo de Resurrección, la Real Maestranza lucía esplendorosa y con un lleno a reventar. No era para menos. Un cartel de relumbrón con tres de los toreros que más pasiones levantan. El Juli venía con la dulzura del indulto de Orgullito aún muy presente; Manzanares a rubricar su buen inicio de temporada; y Roca a seguir intentando robarles el cetro del toreo a sus contrincantes. Pero a veces se olvida que el principal protagonista es el toro y los de Victoriano del Río frustraron las ilusiones.

Abrió la temporada sevillana Cóndor al que Julián recibió con suaves verónicas. Brindó la muerte del animal al escritor Mario Vargas Llosa. Lo cuidó al máximo y administró sus fuerzas en cada embestida. El madrileño extrajo pasajes meritorios pero debido a la falta de casta del animal no logró altos vuelos.

Con el cuarto El Juli se lució con el capote en un quite por chicuelinas y cordobinas. Comenzó su labor doblándose por bajo. La muleta del diestro parecía las alas que le faltaban Jara. Un espejismo breve ante la falta de pujanza y bravura del animal.

Manzanares se mostró voluntarioso con el manso segundo. Intentó llevarlo atado a la muleta pero su oponente solo quería irse a tablas. Pero Sevilla resucitó en el quinto de la tarde bajo los sones de “Cielo Andaluz”.

José Mari se reencontró con su plaza talismán a la que le dedicó pasajes de mucha templanza y mano baja. En el San Miguel pasado se le escapó un triunfo importante por querer matar recibiendo. Esta vez, se sacó esa espinita con una estocada efectiva. Paseó la oreja, pero tal vez, en otros tiempos la Maestranza en un brote de locura le hubiera pedido las dos.

Roca Rey se estrelló contra el sosito tercero. Con el sexto, otro noble ejemplar de Victoriano de Río, a porfió metido entre los pitones, arriesgando mucho y consiguiendo emocionar a los tendidos.

Ficha técnica
Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo de Resurrección. Primera de abono. No hay billetes.

Toros de Victoriano del Río bien presentados, nobles y faltos de casta.
Julián López “El Juli” (teja y oro): ovación con saludos y silencio.
José María Manzanares (catafalco y oro): silencio tras aviso y oreja.
Roca Rey (gris perla y plata): silencio y ovación tras aviso.


Saludaron Daniel Duarte y Luis Blázquez tras parear al segundo. 



Juventud, divino tesoro

Roca Rey y Ginés Marín han salido a hombros en el último festejo de una triunfal Feria de Olivenza, en la que Morante dibujó los pasajes más toreros.

Morante formó un alboroto con el saludo capotero al que abrió plaza. Seis verónicas acompañadas con la cintura llevándose al toro hacia los medios que causaron alboroto de en los tendidos. Con la muleta, lo toreó con mucha suavidad intentando llevarlo por abajo. Poco a poco lo fue metiendo, llegando a cuajar varias series extraordinarias con la diestra. Tras un pinchazo y una estocada atravesada el presidente concedió la oreja sin haber petición mayoritaria.

Con el cuarto hubo destellos de inspiración de Morante a la verónica, pero el áspero animal deslució algunos de los lances. Quitó Morante por chicuelinas en los medios con mucha torería. José Antonio estuvo voluntarioso frente a un manso que tomaba la muleta andando y sin clase. Optó por abreviar.

El quinto tampoco se lo puso nada fácil. Cuando intentaba someterlo, el Daniel Ruiz lo volteó fuertemente. Se repuso pronto el peruano para instrumentarle la mejor serie de la faena. Venido a menos, Andrés optó por meterse en los terrenos de su oponente. Las bernardinas finales terminaron por caldear los tendidos. La estocada final puso en sus manos los dos apéndices.

El segundo ya dio señas de quererse rajar en el primer tercio. Roca Rey lo intentó con el manso, pero tuvo que abreviar.

Peligroso y ajustado fue el quite por gaoneras que ejecutó Ginés en el tercero. Distraído entraba el astado en la muleta del oliventino en los primeros compases. Poco a poco fue metiéndolo en la muleta consiguiendo pasajes notorios a pesar de la falta de casta de su oponente. El emocionante epílogo por bernardinas  puso al público en pie.

Ginés Marín se topó con un desclasado y complicado sexto. Con tesón, el extremeño consiguió sacar uno a uno algunos muletazos de calidad. El esfuerzo tuvo su recompensa y cortó otra oreja.

Ficha del festejo
Feria del Toro de Olivenza. Quinta de abono. Lleno.
Toros de Daniel Ruiz desiguales de presentación y mansos en general.

Morante de la Puebla (gana y oro): oreja y silencio.
Roca Rey (tabaco y oro): ovación y dos orejas.
Ginés Marín (azul añil y oro): oreja y oreja.

Publicado en Portal Taurino el 10 de marzo de 2019

Ferrera marca la diferencia

Ferrera realizó un precioso y torerísimo quite por caleserinas y verónicas templadas al cuarto. Salió a por todas después de que sus compañeros tuvieran media puerta grande abierta. Estuvo por encima de un toro sosito al que sometió por ambos pitones. Antonio plasmó los muletazos de mayor despaciosidad de la mañana. Con el toro en tablas, concluyó la obra por luquesinas. Brotaron una a una. Templadas y profundas, poniendo en pie a los tendidos. Un lío que sentenció con una estocada y dos orejas de ley.

Saludó por verónicas ganándole terrenos hacia los medios al que abrió la mañana del domingo. Al de Zalduendo le faltó raza. Tomaba la muleta sin chispa lo que deslucía la labor del extremeño. Por el izquierdo lo intentó, pero se quedaba corto.

No pudo lucirse Castella  con el capote con el segundo. Sí lo hizo en el quite por chicuelinas en los medios. Allí mismo inició la faena de muleta con pases cambiados sin moverse un ápice y un pase de pecho larguísimo. Le siguió una tanda por el pitón derecho con mucha profundidad. Lo intentó al natural pero por ahí el animal tenía menos clase. Perseveró y la intensidad de la faena bajó, mientras que "Pelatado" miraba de reojo las tablas queriéndose ir. Concluyó por manoletinas. Tardó en caer tras la estocada, precisando de un golpe de verduguillo. Sonaron hasta dos avisos y paseó una oreja.

Al centro del anillo se llevó al quinto. Estuvo asentado y haciéndole las cosas bien a un astado que pedía a gritos rajarse. La espada cayó caída y cortó una oreja. Ha sido la primera de una temporada de llena de retos para el francés.

Miguel Ángel Perera hizo el paseíllo en sustitución del lesionando Emilio de Justo. Instrumentó un ramillete de verónicas a pies juntos al tercero. Se lastimó la pata trasera derecha en el último par de Javier Ambel. Corrió turno y salió el sexto. La falta de fuerzas se manifestó desde el primer tercio. Le brindó a Guillermo Barbero, su tercero de toda la vida que ha tenido que retirarse por problemas auditivos. Emocionante fue el inicio en los medios de rodillas con pases cambiados por la espalda, perdiendo el equilibrio en dos ocasiones sin llegar a ser prendido. Estuvo muy firme el diestro de Puebla del Prior pero el astado prefirió rajarse. Una oreja consiguió arrancarle.

Distraído y sin fijeza salió el sexto. Perera cuidó en todo momento a otro toro falto de casta. Extrajo muletazos meritorios para finalizar en las distancias cortas pegado a tablas. Tras la estocada obtuvo otro trofeo.

Ficha del festejo
Feria del Toro de Olivenza. Cuarta de abono. Más de media entrada.
Toros de Zalduendo desiguales de presentación y juego.

Antonio Ferrera (purísima y oro): ovación con saludos y dos orejas tras aviso.
Sebastián Castella   (grana y oro): oreja tras dos avisos y oreja tras aviso.

Miguel Ángel Perera (Emilio de Justo) (azul y oro): oreja tras aviso y oreja.

Publicado en Portal Taurino el 10 de marzo de 2019

Apoteosis de toreo

Tres toros bastaron para que el público saliera toreando de la plaza. Tres toros en los que Ventura, Ponce y El Juli dieron una lección del toreo.

Diego Ventura le cortó las dos orejas al cuarto, que manseó desde los primeros compases. Con Nazarí revolucionó la plaza toreando a dos pistas y dejando un par muy arriesgado pegado a tablas. Pero el momento cumbre llegó con Dólar al que le quitó la cabezada y puso un par a dos manos, que casi termina con el jinete en el suelo. Sacó la raza y repitió estrategia con un vibrante par. Concluyó con las cortas sobre Remate.

El rejoneador de La Puebla del Río puso toda la emoción que le faltaba al que abrió plaza. A lomos de Lío arriesgó mucho, sobre todo con un par al quiebro que puso al público en pie. Remató la labor con tres banderillas cortas. Tuvo que descabellar y el de Guiomar se fue con la oreja al desolladero.

El segundo saltó al ruedo distraído y tardó en meterse en el capote de Ponce. Comenzó su labor con ayudados por bajo ganándole terreno hasta llevárselo a los medios. El Gracigrande poseía una gran fijeza y el valenciano aprovechó esta virtud para torearlo en redondo con la diestra. Por el izquierdo derrochó clase y surgieron naturales templados. Remató con la poncina causando furor entre los presentes. Sentenció con una estocada y asomaron los dos pañuelos.

El quinto de Domingo Herández no tuvo la raza de su anterior oponente. Ponce extrajo uno a uno los muletazos, quedándose cada vez más corto el de Domingo Hernández. Una faena excesivamente larga que no caló en los tendidos.

Se estiró a la verónica El Juli para recibir al tercero. Estuvo variado en el quite, alternando chicuelinas y cordobinas. Inició la faena inmóvil con pases por alto mirando al tendido. Se lo llevó a los medios donde plasmó muletazos profundo, con mucha despaciosidad y acariciando el albero con la muleta. Al natural, llegó el toreo desmayado de Julián. En un cambio de mano el toro le arrebató la muleta y al recogerla le instrumentó una serie de rodillas que terminó de enloquecer al público. Con el Gracigrande más parado, se pegó un arrimón como un jabato. Dos orejas paseó el diestro madrileño con petición de rabo incluida.

Saludó al sexto por verónicas que remató con una media de rodillas. El Juli fue a por todas y sacó la artillería pesada, llevando a cabo tres lopecinas a las que le siguió una verónica templada y una ajustada media. Tuvo el bonito gesto de brindar al rejoneador Moura padre. El astado parecía presentar buenas condiciones. Julián sometió desde el principio a su oponente con una serie por la diestra en redondo. Fue todo un espejismo porque se rajó el Gracigrande demasiado pronto.

Ficha del festejo
Feria del Toro de Olivenza. Tercera de abono. Lleno.

Dos toros de Guiomar de Moura para rejones mansos y cuatro de Gracigrande y Domingo Hernández (5º) desiguales de presentación y juego.

Diego Ventura: ovación con saludos y dos orejas.
Enrique Ponce (tabaco y oro): dos orejas y silencio tras aviso.
Julián López "El Juli" (tabaco y oro): dos orejas y ovación.

Publicado en Portal Taurino el 9 de marzo de 2019

Juanito a hombros en un gran debut de Carlos Domínguez

Juanito quitó con gracia por gaoneras al que abrió plaza. El portugués intentó por ambos pitones atemperar la embestida de un complicado y flojito ejemplar de Carriquiri. Finalmente consiguió extraer buenos muletazos con la diestra exponiéndose mucho. Remató la labor con unas bernardinas ajustadísimas. El fallo con la espada le privó de cortar trofeo.

Descalzo y con el capote a la espalda se fue a recibir a la puerta de chiqueros al de El Freixo. Un novillo con genio y motor que no se cansaba de embestir. El portugués estuvo entregado siendo volteado cuando entró a matar. Tras la estocada paseó las dos orejas.

El de San Pelayo le puso nada fácil el debut en Olivenza a Diego San Román. El mexicano tiró de valor para torearlo en las distancias cortas, dónde dejó algunos pasajes templados. La espada cayó mal por lo que no hubo petición. El quinto de José Luis Iniesta no le ofreció ninguna oportunidad de triunfo.

Carlos Domínguez, alumno de la Escuela de Badajoz, debutaba con los del castoreño. Recibió a su primero de Talavante con dos largas cambiadas. Al incorporarse para seguir por verónicas, perdió pie y fue arrollado feamente. El novillero pacense sacó la raza y dibujó un ramillete de verónicas en los medios. Saludaron en banderilla Fini y Antonio Vázquez. Brindó el novillo a sus maestros, Luis Reina y Cartujano. Comenzó la faena en el centro del ruedo con pases cambiados de rodillas que calentaron los tendidos. La sorpresa llegó cuando el Domínguez tomó la muleta con la zurda. Hubo naturales de gran despaciosidad y profundidad. El animal acusó la falta de casta y concluyó pegado a tablas. Pinchó dos veces antes de enterrar los aceros. La petición fue unánime, pero el presidente no quiso atenderla.

Con el sexto de Vistalegre saludó Miguelín Murillo en banderillas. Fue un novillo con muchas teclas con el que Carlos Domínguez estuvo firme. Esta vez enterró la espada a la primera mientras era prendido por su oponente. Esta vez sí le dio el palco las dos orejas. Badajoz ya puede presumir de otro novillero que pinta muy buenas maneras. Habrá que esperar a verlo en sus próximas actuaciones.

Ficha del festejo
Feria del Toro de Olivenza. Segunda de abono. Un tercio de entrada.

Novillos de Carriquiri, San Pelayo, Talavante, El Freixo,  José Luis Iniesta y Vistalegre.

Juanito (verde hoja y oro): ovación con saludos tras aviso y dos orejas.
Diego San Román (azul y oro): ovación con saludos tras aviso y silencio.

Carlos Domínguez (verde y oro): vuelta tras gran petición y dos orejas. 

Publicado en Portal Taurino el 9 de marzo de 2019.


La torería de Garrido y la entrega de Luis David marcan el inicio de la Feria

La Feria de Olivenza se ha iniciado con una corrida que significaba una apuesta en firme por tres jóvenes toreros y por una ganadería que piden abrirse hueco en las grandes ferias.

José Garrido recibió por verónicas al primero de la tarde en donde dejó entrever la falta de fuerzas. En la muleta se puso protestón, pero el extremeño consiguió templarlo con la zurda. Terminó metido entre los pitones exprimiendo al máximo al animal. Tras el epílogo por bernardinas pinchó dos veces y la oreja no cayó.

Con el cuarto estuvo muy firme aunque era un toro que tenía muchas teclas, pero Garrido terminó sometiéndolo. Plasmó pasajes con mucho temple y gusto. Esta vez, tras la estocada, sí paseó las dos orejas.

Garrido tuvo que lidiar el sexto porque Toñete se encontraba en la enfermería. Si ya había dado muestras de la soltura capotera que posee, frente a este animal las ratificó. Salió a por todas recibiéndolo con tres largas cambiadas de rodilla. Pero deslumbró con un ramillete de verónicas con mucho gustó que dibujó, al que le siguió el galleo llevando al toro al caballo. Trepidante fue también el inicio del trasteo de muleta de rodillas. El astado acusó la falta de casta y duró un suspiro.

Saltó al ruedo en segundo lugar un ejemplar de La Reina distraído, que tras los primeros lances de Adame ya rehusaba la pelea. Luis David comenzó su labor con un vibrante inicio de faena de rodillas. El diestro de Aguascalientes se mostró rotundo y más asentado que la temporada anterior. Con las zapatillas pegadas al albero, extrajo tandas de muletazos muy profundos. Aunque su oponente tenía movilidad en los primeros compases, la falta de casta, otra vez, provocó que se apagase pronto. La estocada cayó baja pero fue efectiva y consiguió el primer trofeo.

Muy emocionante fue el quite por lopecinas al quinto. “Atlético” de El Tajo fue un gran toro con clase y ritmo al que se premió con una vuelta al ruedo. Adame estuvo entregado frente a un animal que no se cansaba de embestir. La estocada recibiendo fue el culmen para poner en sus manos las dos orejas.

Toñete le cortó la oreja al tercero de la tarde. El único que estoqueó, ya que cuando entró a matar tuvo el infortunio de recibir un pitonazo en el muslo derecho. Buena fue la suerte de varas en la que el del Tajo hizo una buena pelea en el caballo y Alberto Sandoval le instrumentó un gran puyazo. Toñete puso ilusión y ganas pero le faltó oficio para plantarle cara a un exigente animal.

Ficha del festejo
Feria del Toro de Olivenza. Primera corrida del abono. Más de tres cuartos de entrada.
Se lidiaron toros de El Tajo y 2° y 6° de La Reina bien presentados. El quinto de nombre "Atlético" n° 45 de 506 kg fue premiado con la vuelta al ruedo.

José Garrido (caldera y oro): ovación con saludos tras aviso, dos orejas tras aviso y palmas.
David Adame (berenjena y oro): oreja con petición y dos orejas.
Toñete (azul rey y oro): oreja.

Incidencias:
“Durante la lidia del tercer toro ha ingresado en la enfermería de la plaza de toros de Olivenza Antonio Catalán Palazón, matador de toros, el cual surge herida profunda en cara interna del tercio superior del muslo derecho con hematoma y pequeña erosión de piel. Con anestesia local se procede a la apertura de hematoma encontrando hematoma que rompe facia del cuádricep, contunde el músculo en 10 cm. Limpieza y lavado, revisión, hemostasia, colocación de drenaje, cierre de la facia. Cierre subcutáneo y piel. Se traslada a la Clínica Clideba de Badajoz. Pronóstico Grave”. Doctor Antonio Nieto Soler, Cirujano Jefe de la Plaza de Toros de Olivenza.

Publicado en Portal Taurino el 8 de marzo de 2019



La vuelta de Manzanares

La tarde tuvo nombre propio: José María Manzanares. El alicantino volvió a conquistar su plaza talismán, que hacía tiempo que no contemplaba su mejor versión. Paseó una oreja del tercero, que acusó la falta de fuerzas. Trazó una faena cargada de elegancia con unos cambios de manos a cámara lenta. Aunque hubo momentos de altibajos, remató con una contundente estocada.

Con el quinto, Manzanares se gustó toreando al natural. Surgieron muletazos con esa mano templados y profundos. Le faltó terminar de exprimirlo con series de más largas. Cuando trataba de concluir su obra con un circular invertido y un molinete de rodillas, fue volteado sin consecuencias. El epílogo por manoletinas ajustadísimas puso a los tendidos en pie. Pero el alicantino se obsesionó con entrar a matar recibiendo pinchando hasta en tres ocasiones. Tenía un público entregado que le hubiera pedido las dos orejas y al final tuvo que conformarse con tan solo dar la vuelta al ruedo.

Sevilla tiene un nuevo matador de toros. Alfonso Cadaval se doctoró en su plaza con un notable aprobado. Saludó a “Piripi” a la verónica con brío, al cual brindó a su padre, César Cadaval. El de Juan Pedro tomaba la muleta con nobleza pero con un puntito de sosería. El toricantano dejó muletazos de calidad pero sin llegar a redondear con un toro que se fue disipando.

Cadaval recibió al sexto gustándose a la verónica. Se picó en quites con su padrino dejando patente sus ganas e ilusiones. “Poderoso” fue un buen toro con calidad en la embestida. El sevillano comenzó su labor con las rodillas en tierras para plasmar un inicio de faena vibrante. Intentó hacerle las cosas bien y llevarlo templadito. Tras un pinchazo y una estocada caída dio una vuelta al ruedo.

Morante pasó por la Feria de San Miguel sin suerte en sus lotes. A su primero, un toro burraco de bonitas hechuras, lo lanceó con la pierna genuflexa. Aurelio Cruz fue fuertemente ovacionado tras los dos buenos puyazos que instrumentó. Ya en la muleta, el toro se paró irremediablemente y el sevillano tuvo que acortar su faena.

José Antonio deslumbró con el capote en el cuarto. Unas chicuelinas a compás que pusieron al público en pie. Tomó la muleta con firmeza y dibujó algunos derechazos de gran despaciosidad. Pero su oponente no estaba por la labor de alegrarle la tarde y se apagó muy pronto.
             
Ficha del festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Tercera de la Feria de San Miguel. Lleno.

Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq bien presentados y de buen juego.

José Antonio “Morante de la Puebla”: silencio y ovación con saludos. 
José María Manzanares: oreja y vuelta tras dos avisos. 
Alfonso Cadaval, que tomaba la alternativa: ovación con saludos y vuelta al ruedo. 


Padilla, el pirata del Guadalquivir

La expectación era máxima. Padilla se iba y quería hacerlo a lo grande. La Maestranza estaba rendida a sus pies. Tras el paseíllo, los tendidos estallaron en una atronadora ovación que Juan José recogió desde los medios. Las emociones estaban a flor de piel. Solo podía surgir un inconveniente para marchitar todas las expectativas que se habían creado. Y así fue. Matilla trajo a Sevilla un desastroso, manso y flojo encierro que por momentos cambió el ánimo que había en la plaza.

            Aun así Padilla no defraudó. Cambió de color la tarde con la oreja que arrancó del cuarto. La Banda de Tejera tuvo la sensibilidad de sonar casi desde que Juan José tomó la muleta. Era su especial homenaje. “Vereante” poseía movilidad pero para nada fue un animal fácil. El Ciclón tiró de mando y aguantó firme la embestida descompuesta de su oponente. Hubo momentos de arrebato y de lucimiento que culminaron con una estocada en todo lo alto. Y fue entonces cuando la fiesta comenzó. El público le tiró globos, peluches, camisetas y miles de flores en una vuelta al ruedo eterna. Parecía que Padilla no quería irse y los tendidos le pedían que no se fuera. Pero el pirata más torero tuvo que decir adiós con una amalgama de emociones y el cariño de la Maestranza.

            Poco que destacar de su primero, salvo el arrojo de Juan José mostró iniciando la faena de rodillas. Después de eso, el de Olga Jiménez se paró e imposibilitó la lidia.

Roca Rey llegó dispuesto a culminar su temporada colocando como guinda esa Puerta del Príncipe que se le resiste. No pudo ser, pero eso no quiere decir que no demostrara ante el manso sexto porqué se ha alzado como triunfador de la temporada y abanderado del escalafón. El peruano sacó a relucir su valor seco exponiéndose y tragándose las inciertas embestidas del toro. Como colofón plasmó unas bernardinas ajustadísimas. Mató de un pinchazo hondo y afloraron los pañuelos. Parecía que no iba a haber oreja, pero cuando las mulillas arrastraban ya al animal, Anabel sacó el pañuelo y concediendo la oreja en el minuto de descuento.

            Nada pudo hacer Andrés con el tercero de la tarde. En el inicio de faena de rodillas, le instrumentó un pase cambiado en el que el de Peña de Francia se partió la pezuña de la mano derecha.

Morante volvía a su plaza. Sevilla lo esperaba con los brazos abiertos. Y el de La Puebla del Río les correspondió con unas bellas verónicas. Con la muleta solo pudo dejar chispazos de su toreo, porque una vez más, el toro se rajó y tuvo que acabar con él.

Al quinto, José Antonio volvió a repetir el recital con verónicas templadas y encajadas. Y un quite por el mismo palo que remató con una esplendida media. Comenzó su labor con unos ayudados por alto con mucho sabor. En las dos siguientes series imprimió plasticidad. Morante lo intentó pero su oponente se rindió.

Ficha del festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Segunda de Feria de San Miguel. Lleno de No Hay Billetes. 

Toros de Olga Jiménez (1º y 2º), de Peña de Francia (3º) y Hermanos García Jiménez (4º, 5º y 6º bis) mansos y flojos.

Juan José Padilla: silencio y oreja.
José Antonio “Morante de la Puebla”: silencio y ovación con saludos. 
Andrés Roca Rey: silencio y oreja. 



Juanito se impone ante una novillada de baja nota de Talavante

La Feria de San Miguel ha comenzado entre calor y sopor. La novillada de Talavante traía consigo muchas promesas de triunfo que no se cumplieron. Al contrario que a su propietario, fue un encierro al que le faltó casta.

Juanito fue el único que dio una vuelta al ruedo tras pasaportar al quinto de la tarde. Salió a por todas y se fue a recibirlo a la puerta de chiqueros. Le instrumentó una serie de verónicas emocionantes que despertaron a un público adormecido. Estuvo muy firme y poderoso el portugués. Plasmó los mejores instantes de la tarde. Muletazos con largura y profundidad, pero su oponente dejó patente la falta de casta. Metido en tablas, remató por bernardinas. La oreja la tenía en sus manos, pero el fallo con la suerte suprema se la arrebató.

Al segundo lo saludó con un ramillete de verónicas con mucho gusto. Con la muleta, Juanito dibujó naturales de gran calidad, demostrando personalidad y firmeza. Al igual que sus hermanos, “Juerguista” no quiso seguir con la fiesta y el novillero tuvo que rematarla.

Ángel Jiménez se fue a portagayola para recibir al primero de la tarde. Un jabonero de preciosas hechuras que apretó en la primera entrada al caballo. Se vislumbraban cualidades buenas, pero el de Talavante se rajó en cuanto se sintió podido. Antes, Jiménez lo había llevado a media altura dejando una serie en redondo muy notoria.

El cuarto se pegó una fuerte voltereta a la salida con el capote. Jiménez hizo sonar por primera vez la música en la Maestranza en una faena de entrega. Hubo muletazos templados y con honduras por la diestra. Cuando lo intentó por la zurda, su obra se descompuso y el público se enfrió.

La presentación de Francisco de Manuel en la Maestranza quedó desdibujada. Tal vez fueron los nervios, pero no se vio al madrileño con su plenitud. Recibió a su primero con buen son por verónicas. Se mostró voluntarioso con animal sosito con el que no terminó de acoplarse. Con el que flojito que cerró plaza, estuvo más centrado. Dejó algún detalle de su buen toreo, pero no terminó de cuajar su labor.

Ficha del festejo

Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Primera de la Feria de San Miguel. Media entrada. 

Novillos de Talavante desiguales de presentación nobles, de poca fuerza y descastados.
Ángel Jiménez: silencio y ovación con saludos. 
Juan Silva “Juanito”: ovación con saludos y vuelta al ruedo. 

Francisco De Manuel: silencio y silencio. 



García Navarrete triunfa en su debut

Anoche se dieron cita tres novilleros que sacaron los dientes frente a un encierro desigual y nada fácil de López Gibaja, que debutaba en la Maestranza.

García Navarrete paseó el único trofeo de la noche. Fue tras pasaportar al manejable y noble cuarto. El jienense consiguió exprimir la clase que poseía el de López Gibaja por el pitón derecho con muletazos de gran profundidad. Se tiró a matar de verdad y la pañolada fue unánime. Por el contrario, abrió plaza un novillo desclasado con el que García Navarrete sólo pudo dar muestras de su firmeza.

Daniel de la Fuente, triunfador de las novilladas de promoción de la Maestranza el año pasado, debutó con los del castoreño dejando gratas sensaciones. Ligó naturales con mucha despaciosidad a media altura al manso tercero que calaron en los tendidos. Tras el fallo con la espada tuvo que conformarse con dar una vuelta al ruedo. El sexto tenía muchas teclas que tocar y le pidió el carné al de La Puebla del Río. De ahí la falta de acople en algunos momentos. Hay que estar atentos a su evolución.

A Carlos Ochoa le tocó un primer oponente con movilidad, emoción y peligro. El madrileño dejó constancia de sus buenas maneras y de su buen concepto del toreo. Los mejores momentos los plasmó con la zurda toreando con temple. La espada fue otra historia. Con el desrazado quinto nada pudo hacer.

Ficha del festejo

Plaza de la Real Maestranza de Sevilla. Decimonovena de abono. Media entrada.
Novillos de López Gibaja bien presentados pero de juego desigual.
García Navarrete (azul y oro): ovación y oreja.
Carlos Ochoa (salmón y oro): ovación y silencio.

Daniel de la Fuente (tabaco y oro): vuelta al ruedo tras petición y aviso y ovación. 


Quiero ser torero

Quiero ser torero. Seguramente sea eso lo que se diga cada día Ángel Jiménez. Y es que el ecijano no es que sólo quiera, sino que puede. Tan sólo le hace falta una oportunidad, que se ha ganado con todas las de la ley. Es un novillero fresco, variado, valiente y con pundonor. Tiene todo lo que se les exige a los que están en este escalafón.

Cuajó a la perfección de principio a fin al noble y con fijeza que abrió plaza. La música comenzó a sonar tras una primera buena serie por el pitón derecho. Por ahí brotaron muletazos largos y profundos. Probó el izquierdo, pero por este protestaba y se defendía el de El Parralejo. Cuando volvió a coger la pañosa con la derecha, ya no quiso seguir con la fiesta e hizo por rajarse. La oreja estaba en sus manos, pero la media estocada que colocó no logró que afloraran con fuerza los pañuelos.

El ecijano, lejos de venirse abajo, se fue a recibir al cuarto a portagayola. A la que le siguieron dos largas de rodillas, un ramillete de verónicas cadenciosas rematadas con una gran media y un farol, que levantaron a los aficionados de sus asientos. Jiménez dio una lección de entrega frente a un animal falto de fondo y que no se lo puso nada fácil. Como epílogo, dibujó unas ajustadísimas bernardinas que hacían presagiar que caería el primer trofeo.  Había que rubricarlo con la espada. Pero pinchó y se volvió a tirar a matar a por todas sin muleta, cayendo sobre el novillo que lo cogió por la barriga de forma espectacular. Finalmente, Ángel Jiménez dio la vuelta al ruedo con la merecida oreja entre lágrimas de emoción y dolor.

            Emilio Silvera causó gratas sensaciones en su presentación en Sevilla. Dos de las cualidades más destacadas que posee son las de la personalidad y el temple. Con las zapatillas clavadas en el albero, comenzó por estatuarios la faena frente al quinto. Las fuerzas escaseaban en el de El Parralejo, lo que provocó que en algunos momentos desluciera la firme labor que llevó a cabo. Lo toreó con despaciosidad y mucho gusto. La buena estacada que clavó consiguió terminar de poner en sus manos la oreja.

El segundo de la tarde se pegó dos volteretas que mermaron más de lo que estaban sus fuerzas. Silvera intentó imprimir clasicismo a su labor, destacando una serie al natural muy templada y ligada. 

Alfonso Cadaval fue el único que finalmente se fue de vacío, aunque se le nota mucho más poso en cada actuación. Su primer oponente prometía en los primeros compases, pero anduvo justito de raza y acabó parándose pronto.

Para el sexto, salió Jiménez de la enfermería dejando su sello con un quite por chicuelinas. Tras brindar al respetable, se quedó Cadaval en los medios y le enjaretó una serie de rodillas con mucha emoción. Continuó con más ganas que acierto, ya que le faltó terminar de acoplarse con un animal noble y con movilidad. La próxima vez que vuelva a hacer el paseíllo será para doctorarse. Septiembre está a la vuelta de la esquina.

Ficha del festejo:
Plaza de la Real Maestranza de Caballería. Festejo del Corpus. Decimoséptima de abono. Dos tercios de entrada.
Novillos de El Parralejo bien presentados, nobles y justos de fuerza.
Ángel Jiménez (blanco y oro): vuelta al ruedo y oreja.
Emilio Silvera (celeste y oro): silencio tras aviso y oreja.

Alfonso Cadaval (berenjena y oro): silencio y ovación. 


El protagonista inesperado

Ángel Sánchez, Diego Carretero y Ángel Téllez se presentaron hoy en la Maestranza. Tres novilleros con tres situaciones muy distintas. Sánchez y Carretero se doctorarán en las próximas semanas en Las Ventas y Alicante, respectivamente. Mientras Téllez, que hacía justo un año que había debutado con los del castoreño, venía a reivindicar las buenas actuaciones realizadas en plazas de primera línea. Se habían acartelado con un encierro de Guadaira del que tan sólo se lidiaron tres ejemplares. Los restantes fueron de Fuente Ymbro, uno de ellos como sobrero, que dieron un extraordinario juego. Finalmente, estos tres invitados al festejo se convirtieron en los verdaderos protagonistas.

            Caía la noche sobre el coso del Baratillo mientras Ángel Téllez daba la única vuelta al ruedo como recompensa a su gran disposición frente al sexto. Un animal de Guadaira con más presencia que virtudes. El madrileño quiso hacerle siempre las cosas bien y con mucha verdad, consiguiendo ligar muletazos frente a la nula calidad de las embestidas que le ofrecía su oponente. Tras la estocada tendida se le llegó a pedir la oreja.

            Pero antes tuvo en sus manos un excelente novillo de Fuente Ymbro. Boquiflojo cogía las telas de Téllez con entrega, clase y humillación y tenía un pitón izquierdo para soñar el toreo. Fue por ahí por donde llegaron los mejores pasajes. Naturales con mucho gusto y temple, pero que tal vez supieron a poco comparado con las cualidades del animal que tenía delante. Erró con los aceros y se quedó sin oreja mientras que Boquiflojo era aplaudido en el arrastre.

            Saltó en segundo lugar un novillo de Guadaira que apuntaba muchas cosas buenas, pero se rompió el pitón finalizando el tercio de banderillas. En su lugar salió un sobrero de Fuente Ymbro al que Carretero recibió en la puerta de chiqueros, donde fue arrollado de muy fea manera. Pintor se arrancó con alegría y apretó en el caballo. Al de Hellín le costó entender al encastado novillo, pero terminó firmando series de mano baja con despaciosidad y mando. La estocada cayó baja y trasera y Diego no pudo pasear el merecido premio.

            El quinto ya fue otra historia. El desclasado de Guadaira no se lo puso fácil a Carretero que echó mano de arrimón.

            Ángel Sánchez recibió al primero de Guadaira gustándose a la verónica. Le instrumentó una faena medida a un animal con movilidad y un buen pitón izquierdo. El madrileño dibujó algún natural meritorio sin llegar a explotar todo lo que le ofrecía el animal. Algo similar le ocurrió frente al cuarto de Fuente Ymbro, que no anduvo sobrado de fuerzas. Sánchez  intentó plantarle cara con ganas que lucimiento.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Sevilla. Domingo 27 de mayo. Decimosexta de abono. Media entrada.
Tres novillos de Guidaira (1º, 5º y 6º) bien presentados pero de juego desigual y tres de Fuente Ymbro (2º como sobrero, 3º y 4º).

Ángel Sánchez (lila y oro): silencio y silencio.
Diego Carretero (purísima y oro): ovación con saludos tras aviso y silencio.
Ángel Téllez (grana y oro): ovación con saludos tras aviso y vuelta tras petición.

Se guardó un minuto de silencio en memoria del Doctor Vila


El poder de lo inimaginable

Hay personas que nacen con un don. En este caso, Pepe Moral posee una mano izquierda prodigiosa con la que todos toros sucumben a su idilio. Parece estar tocado por los ángeles cuando brotan sus naturales que paran el tiempo. Ya dejó constancia de ello el domingo de prefería con un toro de Las Ramblas. Pero, ¿es posible torear al natural un Miura? Esta pregunta sólo tiene respuesta si has visto torear a Pepe Moral.

Saludó al segundo de la tarde con una larga cambiada y lo lanceó a la verónica con cadencia. Con mucha inteligencia, lo mantuvo metido en la muleta al distraído astado que sólo quería irse de ella. A media altura consiguió extraer naturales de mucho mérito. La estocada puso en sus manos la primera oreja.

A portagayola esperó al cuarto, que resultó ser el mejor del encierro. El de Los Palacios estuvo magistral frente a un toro noble pero que tenía muchas teclas que tocar. Moral le cogió el ritmo a la perfección y comenzó su recital con la mano zurda. Con la figura encajada, dándole tiempo e imprimiendo temple y ligazón. Tardó en caer el Miura y aunque los tendidos le pidieron las dos orejas con fuerza, Anabel sólo le dio una.

Mientras se divisaban en el cielo sevillano rayos que hacían presagiar el aguacero posterior, saltó al ruedo el último toro de la Feria. Era el cartucho que a Pepe le quedaba para poder salir por esa ansiada Puerta del Príncipe que se le resiste. Ese momento tendrá que esperar porque lo más inteligente que se podía hacer con el de Zahariche era sintetizar, mientras la gente salía despavorida y empapada de la plaza. Se llama Pepe, se apellida Moral y debe de estar anunciado en todas las ferias importantes.

Escribano poco pudo hacer en este combate. El de Gerena peleó insaciablemente hasta el final. Se fue hasta en cuatro ocasiones a recibir a sus oponentes a la puerta de chiquero. Sólo pudo lucirse en los primeros tercios. Espectacular estuvo en banderillas, especialmente en el par por los adentros en el quinto, donde se la jugó con todas la de la ley. El primero fue un animal con peligro; el tercero se vino a menos en la muleta; y con el último tuvo a bien abreviar.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo 22 de abril. Decimo cuarta de abono. Tres cuartos de plaza.
Toros de Miura complicados, destacó el cuarto. 
Manuel Escribano (nazareno y oro): ovación con saludos en los tres.
Pepe Moral (catafalco y oro): oreja, oreja tras fuerte petición de la segunda y ovación. 


Padilla apunta, pero Fandi puntúa

Como cada sábado de Feria, llegó a la Maestranza el cartel más popular del abono. En esta ocasión y como se está haciendo habitual, la lluvia a estar presente. El Fandi  fue el único que puntuó, ya que la presidencia retomó su protagonismo al negarle la oreja a Padilla.

Saltó a la plaza en primer lugar un buen toro de Fuente Ymbro. Padilla supo aprovechar las embestidas enclasadas que le ofreció a su oponente. El jerezano, que se mostró muy entregado toda la tarde, consiguió muletazos meritorios con la zurda. La estocada cayó un poco trasera pero fue efectiva. Tras la pañolada desatada, el presidente volvió a negarse a escuchar las peticiones del público. Padilla se fue sin poder pasear ningún trofeo, ya que el peligroso cuarto no se lo puso fácil y pese a sus intentos no pudo lucirse.

Al Fandi  sí le concedió la oreja del sexto. Lo recibió el diestro granadino lanceándolo a la verónica. Más aclamado fue el quite por lopecinas con el que replicó a las chicuelinas que Padilla había instrumentado. Arrollador estuvo en banderillas. En estos lares es indiscutible que el de Granada es el número uno. Comenzó con las rodillas en tierra, dejando claras sus intenteciones. La lluvia apretaba mientras David fue construyendo una faena a más en la que hubo pasajes ligados y con profundidad que culminaron con una buena estocada.

El Fandi  recibió al tercero de la tarde con un ramillete de verónicas y chicuelinas. Intentó pegarle una media de rodillas, pero el animal hizo por él, pasando momentos de apuro. En la muleta, el astado presentó ciertas complicaciones pero David estuvo muy firme con él.

El Cid se vio un poco sobrepasado con el encastado segundo. Instrumentó una faena breve sin llegar a acoplarse. El de Fuente Ymbro lo buscaba por el pitón izquierdo, pero por el derecho se desplazaba y el de Salteras intentó ligar los muletazos sin éxito.

Con el quinto vimos otra versión de El Cid. Su oponente tenía muchas teclas que tocar, pero el sevillano con ofició llegó a sacar algún natural de calidad.

Ficha del festejo
Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla. Sábado 21 de abril. Decimotercera  de abono. Dos tercios de entrada.

Toros de Fuente Ymbro bien presentados pero desiguales de juego.
Juan José Padilla (blanco y oro con remates negros): vuelta tras petición y silencio.
Manuel Jesús “El Cid” (tabaco y oro): silencio y silencio.
David Fandila “El Fandi” (obispo y oro): silencio y oreja. 

Un viernes insípido

El festejo de este viernes tenía todos los ingredientes para que fuera uno de los platos estrellas de la Feria. De hecho, se colgó por cuarta vez el cartel de “No hay billetes”. Pero los condimentos se vieron reducidos en cuanto al sabor. Una nueva juanpedrada aterrizó en la Maestranza. De los ocho ejemplares que saltaron al ruedo, contando los dos sobreros, sólo el segundo presentó extraordinarias cualidades.

Manzanilla le tocó en suerte a Manzanares. Tuvo en sus manos, nuevamente, uno de los toros de la Feria. De esos con lo que hay que hacer crujir la Maestranza y dar la vuelta con las dos orejas. Pero alicantino estuvo a medio gas y pese a sus muletazos de bello trazo y templados, no consiguió imponerse a su oponente, por lo que sólo obtuvo un apéndice y Manzanilla se fue al desolladero con el otro.

Hubo pequeños visos de que la tarde podía remontar con el quinto. No tuvo las cualidades de su anterior hermano y acusó la falta de fuerzas, pero en otros momentos con un astado así Jose Mari hubiera puesto la plaza en pie. El alicantino estuvo desdibujado y no acertó ni con la suerte suprema.

Enrique Ponce lo intentó con un manejable y sin transmisión que salió en primer lugar. Pero el valenciano le enjaretó una faena demasiado larga que terminó aburriendo. Con el descastado cuarto también se eternizó a pesar de dejar inscrito su magisterio en ciertos instantes.

Ginés Marín, una de las jóvenes promesas más prometedoras del toreo, se estrelló irremediablemente con un lote imposible. Estuvo muy por encima del tercero, que no terminó de romper por la falta de fondo, pero el extremeño derrochó ganas y entrega. El sexto, sobrero tris, fue un deslucido con el que tuvo que abreviar.

Ficha del festejo
Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla. Viernes 20 de abril. Duodécima de abono. Lleno de “No hay Billetes”.

Toros de Juan Pedro Domecq, el 6º como sobrero tris, bien presentados pero escasos de fuerzas. Destacó el 2º.
Enrique Ponce (turquesa y oro): silencio tras aviso y ovación tras aviso.
José María Manzanares (nazareno y oro): oreja y silencio tras aviso.
Ginés Marín (agua marina y oro): ovación y silencio.


Saludó en el segundo el banderillero Suso

La soberanía del Juli

No cabe duda de que el verdadero protagonista de la tarde se llamaba Julián López “El Juli”. Y es que Sevilla continúa con la resaca de la borrachera de toreo del lunes. Por eso, la Maestranza recibió al diestro en pie y con una sonora ovación. El listó lo dejó muy alto, pero eso no era óbice para que Julián volviera a reivindicarse.

Roca Rey llegó espoleado a su última comparecencia en la Feria. Así que cogió el capote y se fue a realizar el quite al segundo de la tarde. Era su forma de decirle al Juli que él también quiere ser figura. Batiburrillo de chicuelinas, tafalleras, caleserinas y la revolera final atisbaron los tendidos. Pero la respuesta de Julián no se hizo esperar. Clamorosas chicuelinas y una media de libro que desataron un atronador aplauso. Eso sólo fue el inicio de la lección magistral que dio el madrileño. Batalló contra el gazapón Jandilla y un viento bastante molesto. Con paciencia y mimo, consiguió que rompiera. Y llegaron los sublimes naturales de mano baja que desataron la locura. Con la diestra plasmó una serie en redondo colosal. La espada cayó un poco baja, pero no impidió que la Maestranza se poblara de pañuelos pidiendo el trofeo que se había ganado con todas las de la ley. Pero una vez más el palco midió con distinto rasero a los que se visten de luces.

Con el reservón quinto poco pudo hacer Julián. Lo intentó pero su oponente no quería ni ver la muleta.

Roca se fue a portagayola para recibir al tercero. No se lo puso nada fácil al peruano dejando patente la falta de casta. El sexto ya dio síntomas de mansedumbre en el capote de Andrés. Comenzó con estatuarios como mucha quietud. Intentó meterlo en el canasto pero el Jandilla comenzó su trote buscando la puerta de chiqueros y al peruano no le quedó otra que correr tras él. El pinchazo previo a la estocada provocó que su esfuerzo se viera sólo recompensado con una ovación.

Ferrera cumplía su tercer y último compromiso y la situación no fue muy distinta a la de sus dos anteriores comparecencias. Peligroso y deslucido fue el que abrió plaza, mientras que el cuarto no pudo pasar de voluntarioso.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Jueves 19 de abril. Undécima de abono. Lleno de “No hay billetes”.

Toros de Jandilla y el 4º de Vegahermosa bien presentados pero faltos de raza.
Antonio Ferrera (azul marino y oro): silencio y silencio.
Julián López “El Juli” (ciruela y oro): vuelta tras fuerte petición y bronca al presidente por no concederla y silencio.
Roca Rey (marfil y oro): ovación y ovación tras aviso.




Garrido se justifica

El eterno festejo de casi tres horas se saldó con Garrido dando la vuelta al ruedo con una oreja que intentó dulcificar una tarde agria. Pero el extremeño fue el único que se impuso y tiró del carro frente a un López Simón desdibujado y un Juan Bautista que no terminó de convencer.

Garrido intentó sacar el mayor provecho del encastado tercero. Y en muchos momentos lo consiguió. Plasmó muletazos con mucho gusto y una gran serie al natural. El extremeño metió la espada pero el toro tardó en caer y todo quedó en una vuelta al ruedo.

La oreja in extremis llegó en sexto. Garrido estuvo voluntarioso y entregado frente a un astado que tenía más movilidad que clase. A pesar de todo, y cuando eran casi las nueve y media de la noche, se obró el milagro de un triunfo que intentaba tapar una desastrosa tarde.

Bautista hizo el paseíllo con un precioso traje de Lacroix. Se topó primero con un animal noble pero al que le faltaba un poco de emoción y con el que el francés no pasó de correcto. Al sobrero cuarto le faltó entrega pese a los intentos de agradar del diestro.

López Simón tuvo frente a él un lote para paladear el toreo. Su primero tenía una calidad extraordinaria. Embestía con clase, humillaba y repetía. Pero el de Barajas pasó por delante de él sin pena ni gloria. El quinto fue devuelto y su lugar salió Niñito, que nos trajo a la memoria a un hermano suyo, de mismo nombre, que lidió David Mora hace unos años en el coso del Baratillo. Alberto se vio superado por las exigencias de su oponente.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Miércoles 18 de abril. Décima de abono. Media entrada.

Toros de El Pilar (4º y 5º bis) bien presentados y nobles.

Juan Bautista (grana y azabache): silencio y silencio.
López Simón (burdeos y azabache): silencio y silencio.
José Garrido (rosa palo y oro): vuelta tras aviso y oreja.

Destacó Antonio Chacón en banderillas.

De Orgullito a Encendido

Aún continuaban en la retina Orgullito y Juli. Un reto difícil de superar. Pero Álvaro Núñez trajo a Sevilla el encierro más completo de lo que va de Feria. Lo hizo bajo un ambiente festivo y con el cartel de “No hay billetes” colgado.

Encendido saltó en segundo lugar para deleite de todos los presentes. Fue un ejemplar de preciosas hechuras con clase, humillación y bravura. Cualidades que se vieron claramente en el capote de Manzanares, que le pegó dos verónicas y una media con mucho gusto; y en el de Talavante, que enjaretó un quite por delanteles con mucha suavidad. El alicantino era consciente del caramelo que tenía que sus manos, por lo que mostró su mejor versión, algo que se echaba de menos. Encendido se arrancaba desde lejos a las telas Jose Mari que lo llevó muy templado. Hubo una tanda sublime al natural con un muletazo circular, larguísimo, sin moverse un ápice. Encendido le pidió el carnet a Manzanares, un poco desbordado en las dos últimas series. Pero colocó la estocada en todo lo alto y paseó las dos orejas. El pañuelo que no asomó por el palco presidencial fue el azul, algo incomprensible.

A la salida del quinto había runrún en la plaza y todos estábamos mirando la Puerta del Príncipe. Y más, después de que lo recibiera de rodillas con una larga cambiada. Pero el respetable se empezó a enfadar tras el tercio de varas y la falta de fuerza del Cuvillo. Con un ambiente incierto, Manzanares trazó una faena irregular. El toro tenía calidad y recorrido, pero el alicantino no terminó de romper con él. La espada no entró entera y la puerta de la gloria se quedó sin abrir.

El tercero fue otro buen ejemplar de Núñez del Cuvillo. Asturiano no tenía nada que envidiarle a su hermano. Cogía la muleta Alejandro con entrega y una clase y humillación superior. El extremeño instrumentó un recital al natural. Hubo una serie al alcance de unos pocos. Se tiró a por todas encima del animal que le propinó un feo golpe en el pecho. Finalmente, paseó una oreja. Es cierto que no se pidió la segunda, aunque el baremo para todos no fue el mismo.

Cerró la Feria Talavante con un deslucido animal con el que terminó abreviando previo mitin con la espada.

El binomio Sevilla y Castella sigue sin cuajar. Al francés le tocó en suerte un primer astado deslucido que duró un suspiro. De altos vuelos fue el inicio de faena del cuarto con pases cambiados por la espalda. El noble Cuvillo se fue apagando al igual que la ilusión del francés.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Novena de abono. Se colgó el cartel de “No hay Billetes”.

Toros de Núñez del Cuvillo bien presentados y de buen juego en general. Destacaron 2º y 3º.
Sebastián Castella (azul marino y oro): silencio y ovación tras aviso.
José María Manzanares (grana y oro): dos orejas y ovación.
Alejandro Talavante (gris y oro): oreja y silencio.


Saludaron en banderillas José Chacón en el primero; Rafael Rosa y Luis Blázquez en el segundo. 


El éxtasis del toreo según El Juli

Hay días en los que las palabras no alcanzan para describir la plenitud del toreo. La amalgama de sentimientos se te acumula en la cabeza, pero sobre todo en el corazón. Es bonito pensar cada tarde que puede ser la tarde perfecta. Pero vivirla es como sumergirte en un una ensoñación. Porque cumplir los sueños sólo está al alcance de los valientes. ¿Soñaría El Juli y Sevilla con vivir un día así?

Orgullito saltó al ruedo en quinto lugar sin saber que formaría parte de las páginas doradas de la Tauromaquia. Apuntó maneras en el recibo de capote. Julián esbozó un ramillete de excelsas verónicas que remató con una media. El cerrojo de la Puerta del Príncipe comenzaba a abrirse. Se fue a los medios para brindarle al respetable. El Juli tomó la muleta y compuso una obra suprema. Los muletazos brotaban con una despaciosidad clamorosa. Orgullito metía la cara en las telas del madrileño con clase, humillación y bravura. Prosiguieron tandas con la muleta arrastrando el albero. Orgullito no se cansaba de embestir. La locura comenzó a desatarse. Los pañuelos empezaron a inundar los tendidos. Pero Juli  siguió dibujando muletazos aún más templados y redondos. El pañuelo naranja asomó por el palco presidencial. Julián condujo a Orgullito hacía la puerta que lo devolvería a casa. El Juli y Orgullito habían hecho historia. Las lágrimas rodaban por las mejillas del torero y del ganadero y la Maestranza caía en un éxtasis de toreo.

Pero El Juli ya había desorejado a su primer oponente, que brindó a Justo Hernández. Fue otro ejemplar de grandes cualidades, que se empleó en varas y José Antonio Barroso brilló en su ejecución. Julián trazó muletazos con profundidad y ligazón. Con la izquierda, el madrileño imprimó magisterio y poder, floreciendo naturales templadísimos. Se tiró a sangre y fuego encima del toro. Hasta el momento, la estocada de la Feria.

Atardecía por Triana. Corría una ligera brisa. El Guadalquivir era testigo. La estatua de Curro miraba con recelo. Cientos de personas se agolpaban en la Puerta del Príncipe. Domingo Hernández contemplaba el fruto de sus años de trabajo desde el ruedo celestial. Y Julián acariciaba con las yemas de sus dedos la gloria, mientras Sevilla caía rendida a sus pies.

Del resto, sólo una oreja paseó Enrique Ponce del cuarto de la tarde. Un toro con movilidad y que repetía, con el que el valenciano inició su labor por doblones. Continuó con la diestra, consiguiendo una serie lucida con la que se metió al público en el bolsillo e hizo sonar la música. Más irregulares fueron las siguientes, hasta que cogió la muleta por con la zurda sacando algunos naturales templados. El toro se rajó y Ponce lo sentenció con una buena estocada.

Al que abrió plaza le faltó fondo para que Enrique terminara de redondear una faena que fue de más a menos.

El otro componente de la terna, Alejandro Talavante, pasó de puntillas abreviando su labor en ambas actuaciones.

Ficha del festejo

Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Lunes 16 de abril. Octava de abono. Lleno
Toros de Domingo Hernández (2º y 6º) y Garcigrande bien presentados. El 5º nº 35 de nombre Orgullito, negro listón de 528 kilos fue indultado por Julián López “El Juli”.

Enrique Ponce (corinto y oro): silencio y oreja.
Julián López “El Juli” (verde y oro): dos orejas y dos orejas simbólicas.
Alejandro Talavante (catafalco y oro): silencio y silencio.


Saludó en banderillas Juan José Trujillo y destacó en varas el picador José Antonio Barroso.

Escribano pone un poco color a una tarde gris

Era sábado de pescaíto. Después de unos días de inestabilidad meteorológica el sol brillaba y calor apretaba. La plaza estaba llena, con un ambiente en el que se respiraba la ilusión de los espectadores. En el cartel se anunciaban tres matadores que tenían muchas cosas que decir. Pero este escenario de expectación lo habían creado los toros de Victorino Martín. Dos años después, el espíritu de Cobradiezmos sigue presente en Sevilla. Pero al fin y al cabo, el principal protagonista es el Toro y es el que termina decidiendo en sino de la corrida. En esta ocasión, no hubo rastro de aquellas embestidas de Cobradiezmos ni de Mecanizado que tanta admiración dejaron en el albero. Los victorinos, esta vez, decepcionaron.

Pero de recuerdos no se vive. O eso debió pensar Escribano, el autor de aquel indulto. A la postre, fue el único que dio una vuelta al ruedo que supo a muy poco. Fue en el quinto de la tarde. El de Gerena se fue a portagayola para recibir a Pacense, que estuvo a punto de arrollarlo. Manuel tiró de raza y le pegó otras dos largas cambiadas a las que le prosiguieron un ramillete de verónicas. El emocionantísimo saludo puso al público en pie e hizo sonar a la Banda de Tejera. Vibrante fue también el tercio de banderillas y muy arriesgado el par al quiebro sentado en el estribo. Con la muleta duró poco lo bueno, pero a Escribano le dio tiempo dibujar varios naturales de bello trazo. La estocada en todo lo alto desató la pañolada, pero Anabel, con buen criterio, no la concedió al no haber mayoría suficiente.

Al segundo también lo recibió en la puerta de chiqueros. Manuel se topó con un astado complicado y de embestida desigual con el que supo estar a la altura de las circunstancias.

Daniel Luque volvió a Sevilla tras un año de ausencia. Se topó con un primer victorino con poco recorrido, pero con gran agilidad. Supo aprovechar con gran atino las arrancadas que le ofreció por el pitón derecho. Ya por el izquierdo era otro cantar. Pero el sevillano afrontó con compromiso y seriedad el reto impuesto.

Con el manejable sexto dejó plasmada una serie ligada y templada al inicio de faena. La música arrancó, pero el animal no quiso seguir la fiesta y salió a la luz el poco fondo que tenía.

Ferrera tuvo en su poder el lote más deslucido del encierro. Su primero, de preciosa estampa, fue recibido con una ovación. El extremeño pasó una encrucijada con toro orientado y sin poder, al igual que el cuarto que también carecía de fuerzas.

Ficha del festejo
Sábado 14 de abril de 2018. Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Sexta de abono. Lleno.

Toros de Victorino Martín muy bien presentados pero de escaso juego.
Antonio Ferrera (fucsia y oro): silencio y silencio.
Manuel Escribano (negro y oro): ovación y vuelta tras petición.
Daniel Luque (tabaco y oro): palmas y ovación.


Saludaron en Raúl Caricol y Alfredo Cervantes y destacó en varas el picador Juan de Dios Quinta.


El brillo de la plata

Con tinta dorada deberían de escribirse las crónicas sobre las cuadrillas de esta tarde. Los hombres de plata cautivaron y triunfaron en Sevilla. Puede que ellos ni corten orejas, ni salgan a hombros. Pero tienen un papel fundamental en la lidia que debe de ser reconocido.

Si hace unos años era Manzanares quien tenía la “cuadrilla del arte”, ahora es Miguel Ángel Perera el que puede presumir de ello. De la suavidad con la que mueve las telas Javier Ambel, del oficio de Guillermo Barbero y de la perfección de Curro Javier. Los tres se desmonteraron este viernes, pero capítulo aparte merece este último. Tras una tarde brillante del sevillano, Curro Javier se disponía a clavar su último par con excelso resultado. Fue entonces cuando el toro lo empitonó por el muslo quedando a su merced. Un quite providencial de Julio López evitó la tragedia. Con este cúmulo de emociones, la Banda de Tejera comenzó a instrumentar sus primeros acordes. El público soberano se puso en pie con miradas de admiración a Curro Javier.

Sería injusto no destacar también las dignas actuaciones de Juan José Domínguez y Paco Algaba o el magisterio de Juan José Trujillo y Valentín Luján.

Pero la tarde avanzó, en conjunto general, con más pena que gloria por una desastrosa corrida de Matilla. Su torero, Talavante¸ cortó una benevolente oreja que a muchos supo a poco. En el quinto de la tarde. “Sosito”, por desgracia, hizo honor a su  nombre y el extremeño tuvo hacerlo todo en una faena de menos a más. Fue en tablas donde el extremeño dibujó con templanza los muletazos que salvaron la tarde.

Frente a su anterior oponente, al que Roca Rey lo había quitado con arrojo por chicuelinas, Alejandro dejó destellos de su magia. El de Olga Jiménez se dejó más por el pitón derecho y Talavante imprimió por ahí los muletazos de mayor enjundia.

Roca Rey no pudo estoquear ninguno de los toros que le habían tocado en suerte. En tercer lugar saltó al ruedo un animal que cojeaba notablemente y fue remendado por uno del mismo hierro. A su mentor, José Antonio Campuzano le brindó la muerte del astado. Comenzó en los medios con ajustados pases cambiados por la espalda. Le siguieron una tanda por cada pitón con mucha profundidad. El resto tuvo que hacérselo pegado a tablas porque el de Matilla se rajó con prontitud.

Con el ambiente un tanto crispado por el juego del encierro, se devolvió el sexto. Su sustituto de Torrestrella no mejoró la tónica de la tarde. Andrés vio como de entrada, tras el recibo de capote, el toro se pegó una voltereta que vislumbraba un futuro incierto. Entre el enfado del público y que no tenía ni un pase el astado, el peruano optó por la vía rápida.

Miguel Ángel Perera hacía su único paseíllo este año en Sevilla. Y para el lote con el que tuvo que hacer frente casi mejor no haber ni venido. El diestro de Badajoz tiene poca suerte en este coso. Su primero fue un manso peligroso y el cuarto, un descastado y sin transmisión. Con este nulo material sólo pudo pasar de puntillas dejando patente su oficio.

Ficha del festejo
Viernes 13 de abril de 2018. Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Quinta de abono. Lleno.

Toros de Olga Jiménez (1º, 2º, 3º bis, y 4º), Hermanos García Jiménez (5º) y Torrestrella (6º bis) mansos en líneas generales.
Miguel Ángel Perera: silencio y silencio.
Alejandro Talavante: silencio tras aviso y oreja.
Roca Rey: ovación tras aviso y silencio

Saludaron en el primero Javier Ambel y Guillermo Barbero; en el tercero, Juan José Domínguez y Paco Algaba; y en el cuarto, Curro Javier.


Parte Médico: Curro Javier fue atendido en la enfermería de un varetazo con contusión en región lumbar paravertebral izquierda. Pronóstico leve. 


Colombia gana la partida

La lluvia y el frío fueron los principales protagonistas en el debut de La Palmosilla en la Feria de Abril. Motivo por el que no hubo una masiva asistencia de público en los tendidos para presenciar un cartel de lo más internacional. Colombia, México y Sevilla estuvieron representadas en las figuras de Bolívar, Adame y Serna.

Luis Bolívar paseó el único trofeo del festejo. Fue en el cuarto, frente al que mostró una versión más madura de su toreo. Supo instrumentarle temple, ritmo y ligazón a la suave embestida de Destilado. Los naturales finales tuvieron largura y profundidad. La efectividad de la estocada hizo que asomaran con prontitud los pañuelos.

El cinqueño que abrió plaza estuvo falto fuerzas. Bolívar lo intentó pero su oponente perdía con frecuencia las manos, por lo que no pudo pasar de voluntarioso.

A Adame  le tocó en suerte un lote de triunfo. Saltó en segundo lugar un bonito y serio ejemplar de La Palmosilla. Comenzó su labor con unos estatuarios muy jaleados. Goloso tenía la virtud de la movilidad. El mexicano intentó imponer su oficio en una faena demasiado larga sin llegar a conectar con el público.

El exigente y encastado quinto no se lo puso nada fácil a Joselito. Algún detalle extrajo por el pitón derecho. Con el izquierdo la faena se descompuso y no volvió a coger el vuelo inicial.

Rafa Serna volvía a hacer el paseíllo en su plaza después de que el pasado septiembre recibiera una cornada en el toro de su alternativa. Por ello, le brindó su primer astado al Doctor Octavio Mulet. Este no estuvo sobrado de fuerzas, pero humillaba y tenía cierta clase. Cualidades que supo aprovechar el sevillano con la zurda, por donde plasmó algunos naturales de toreo caro. Remató su labor con una buena estocada.

El sexto, complicado y con peligro, fue el peor animal del encierro de La Palmosilla con el que Serna no pudo hacer nada.

Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Miércoles 12 de abril de 2018. Cuarta de abono.

Toros de La Palmosilla bien presentados. Destacaron 2º, 4º y 5º.
Luis Bolívar (sangre de toro y oro): silencio y oreja.
Joselito Adame (caldera y oro): silencio tras dos avisos y silencio.
Rafa Serna (turquesa y oro): ovación y silencio.


Tomás López y Fernando Sánchez saludaron tas banderillear al quinto.

Aguado ensalza la tarde

El reloj marcaba las ocho y media de la tarde. El sol se escondía tímidamente por la Maestranza, mientras el frío apretaba. Había un sabor agridulce en el ambiente. Se esperaba más de una de las ganaderías triunfadoras de la temporada pasada. Entonces apareció en escena Chillón. No era el toro en apariencias más bonito del encierro del Torrestrella, pero había cierto runrún por la plaza después de lo que se le había visto hacer anteriormente a Pablo Aguado. Y por si fuera poco, se lo brindó al maestro Curro Romero. Algo debía pasar. Comenzó con unos doblones cargados de torería. Algo de lo que estaría sobrada su faena. El sevillano cuajó a Chillón por ambos pitones con solemne despaciosidad. Fue un animal con movilidad y genio pero al que había que poderle. Al natural, llegaron instantes de inspiración y toreo caro. Pinchó antes de enterrar el estoque, pero la oreja era de ley.

En el tercero perdió otro trofeo por culpa de los aceros. En esta ocasión, fue su madre la que recogió la montera tras un emotivo brindis. Tenía delante un oponente con una embestida informal que consiguió domeñar a base de temple, no sin pasar algún momento de apuro. Poco a poco florecieron muletazos con mucha profundidad y toreando acompañando con la cintura. Muchas cosas importantes son las que tiene que decir Pablo Aguado en esto del toreo.

Lama de Góngora volvía tres años después a su plaza. El público lo aguardaba con ilusión. Se estiró a la verónica para recibir a su primero. Destacó José María Expósito tras recetarle dos buenos puyazos a Lentisquino. Paco se mostró más asentado, solvente y con otros aires. Con la diestra, hubo muletazos con mucha plasticidad y ligazón. Con la zurda, bajó un poco el diapasón de su labor que de haberse mantenido el resultado hubiera sido de otro color.

El quinto ya fue otra historia. Con un animal descastado y sin entrega, Lama de Góngora sólo pudo dejar algún detalle.

Tampoco le tocó en suerte un lote potable Javier Jiménez. Tuvo el bonito de gesto de brindarle el primer astado a Pablo Aguado por la pérdida de su padre recientemente. El de Espartinas estuvo por encima de las pocas virtudes del de Torrestrella. La embestida descompuesta del cuatro tampoco le permitió lucirse. Tan sólo pudo dibujar algún muletazo aislado pero de calidad.

Ficha del festejo

Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Tercera de abono. Un tercio de entrada.
Toros de Torrestrella bien presentados; mejores tercero y sexto.
Javier Jiménez: silencio tras aviso en ambos.
Lama de Góngora: ovación con saludos y palmas.

Pablo Aguado: ovación saludos y oreja.



Con la Moral muy alta

Un cartel muy interesante se dio cita en la segunda de abono en la Maestranza. Curro Díaz, el torero que esperaba la afición sevillana desde hacía varias temporadas; Pepe Moral, uno de los triunfadores del año pasado; y Román, una joven promesa del toreo que debutaba en el coso del Baratillo.

Poco tardó en truncarse la ilusión del valenciano. Saltó en tercer lugar un precioso toro de capa melocotón marcado con el hierro de Las Ramblas, que mostró indicios de mansedumbre en los primeros tercios. Román instrumentó un buen inicio de faena en los medios. Lo llevó muy templado y por abajo. Después sobrevino la tragedia. Triguero lo volteó aparatosamente y lo volvió a prender una vez que estaba en el suelo. Rápidamente fue trasladado a la enfermería y Curro Díaz mató al animal.

Tras esos momentos de angustia vividos en el tercero, se pasó a la emoción del cuarto. Pepe Moral dio un auténtico recital de toreo. Con los pies asentados en el albero y la figura encanjada, dibujó naturales con una gran despaciosidad. Hubo un natural que aún perdura en el tiempo. Fueron varios pasajes de esos que te hacen soñar con el toreo. De los que son casi imposibles de superar. Una faena estética, medida e inteligente que remató con una estocada.

Con sus otros dos oponentes poco puede contarse. Se topó en primer lugar con un astado con peligro y sin clase. El desclastado que cerró plaza no le dio tampoco ninguna opción.

Curro también estuvo a punto de cortar una oreja si la espada no hubiera caído baja.  El jienense trazó una faena que fue a más, con muletazos cargados de naturalidad y mucho gusto. Con la figura vertical brotaron de uno en uno bajo el entusiasmo del público. En su primero, ya habíamos visto reflejos de ello frente a un astado nada fácil, pero sin la continuidad con la que surgieron en la cuarto. En esta ocasión tuvo que conformarse con dar sólo una vuelta de al ruedo en cada uno de sus toros.

Ficha del festejo

Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Segunda de abono. Media entrada.
Toros de Las Ramblas desiguales de juego. Mejores cuarto y quinto.
Curro Díaz (turquesa y oro): vuelta al ruedo, silencio en el que mató por Román y vuelta al ruedo tras petición.
Pepe Moral (tabaco y oro): silencio, oreja y silencio en el que mató por Román
Román (verde hoja y oro): herido.
Saludaron en banderillas Raúl Martí y Hazem “El Sirio”.

Se guardó un minuto de silencio por la muerte de Ángel Peralta.


Parte médico: Cornada en cara antero-externa de miembro inferior izquierdo, región pretibial, en una extensión de 15 cm, con dos trayectorias, una ascendente y otra posterior, que lesiona musculatura pretibial, alcanzando espacio posterior, donde lesiona estructura vascular venosa. Hemostasia de lesión venosa. Ante la imposibilidad de constatar con certeza la lesión arterial, y aun comprobando pulso arterial distal, se traslada para realización de pruebas complementarias. Pronóstico: grave. 


Roca Rey se crece

Como cada Domingo de Resurrección, la Maestranza abrió sus puertas vistiéndose de gala para volver a vivir una tarde de toros. La terna de lujo que se dio cita en este día colocó el cartel de “No hay billetes”. No es para menos. La tarde lo merecía. Hacían el paseíllo Antonio Ferrera y Roca Rey, los máximos triunfadores de la temporada pasada en el coso del Baratillo y José María Manzanares, el torero predilecto de la afición sevillana. Pero el otro componente necesario en la Fiesta, el toro, no respondió con las expectativas para una fecha tan importante.

Roca Rey fue el único que dio una vuelta al ruedo con un apéndice en la mano. Fue al caer el tercero, tras dar toda una lección de madurez. Más pausado y con más solidez, mostró una gran rotundidad frente al Jara. Un animal de Victoriano del Río con extraordinarias cualidades que se advirtieron desde el saludo capotero del peruano. Su habitual y vibrante inicio por estatuarios dio paso a muletazos con de mucha profundidad y despaciosidad. Lástima que la efectividad de la espada no fue inmediata. El toro tardó en caer y lo que pudieron ser dos orejas se vio reducida a una de mucho peso.
Su ambición sin límites por abrir la Puerta del Príncipe, que se le resiste, se vio reflejada en el recibo con la larga cambiada que le instrumentó al sexto. Aún así, Roca Rey no pudo hacer mucho más el mansito que cerró plaza.

Pero no todo quedó ahí. Ferrera tomó otra vez su cetro para erigirse como señor de Sevilla. Al cuarto, le plasmó unas verónicas con mucha torería con la rodilla flexionada. Estructuró una faena de menos a más frente al tendido del 9. Con una quietud pasmosa, imprimió barroquismo en cada muletazo. La locura terminó de inundar los tendidos con su toreo al natural templado y estético. La espada volvió a jugarle una mala pasada y lo que pudo ser un triunfo grande se quedó en una vuelta al ruedo.

El que abrió plaza, sobrero del mismo hierro, no se lo puso fácil a Ferrera con una embestida desclasada y a medio gas.

José María Manzanares vio como sus opciones frente a un lote infumable se esfumaban frente a sus ojos. El segundo, complicado y peligroso, le pegó una brutal voltereta cuyas consecuencias se reflejaban en su cara. Pero antes, Paco María le suministró una suerte de varas que se aventura como de las mejores de la Feria. Lo intentó con el quinto, pero el alicantino poco pudo hacer con un astado que se rajó pronto.

Ficha del festejo:
Plaza de la Maestranza. Domingo 1 de abril de 2018. Lleno de “No hay billetes”.
Toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés (1º bis y 5º) desiguales de hechuras y juego. Destacaron 3º y 4º.

Antonio Ferrera (berenjena y oro): ovación con saludos y vuelta con petición tras aviso.
José María Manzanares (azul y oro): ovación con saludos y silencio.
Andrés Roca Rey (tabaco y oro): oreja y silencio tras aviso.

Destacó en varas Paco María en el segundo de la tarde.


Se guardó un minuto de silencio por los ganaderos Victorino Martín y Domingo Hernández, el puntillero Enrique Muñoz “Lebrija” y el Delegado de la Autoridad Miguel Ángel Ocaña



Descafeinado mano a mano

La Feria de Olivenza ha puesto punto y final un mano a mano un poco descafeinado por el juego de los astados. Tan sólo Ginés Marín pudo cortar una oreja. Tras el paseíllo, se guardó un minuto de silencio por los ganaderos fallecidos Victorino Martín y Domingo Hernández.

Abrió plaza un toro con el hierro de Zalduendo, escaso de fuerzas y desrazado. Antonio Ferrera exprimió al máximo las pocas posibilidades que le dio. Terminó en tablas pegándose un arrimón.

Saltó en tercer lugar un precioso ejemplar de Victorino Martín que fue ovacionado en cuanto hizo acto de presencia. Complicado y con peligro, no se lo puso nada fácil al extremeño. Ferrera, con tesón y magisterio, consiguió domeñar las embestidas de la alimaña que le tocó en suerte. Con la espada empañó su meritoria labor.

Un gran susto se llevó Ferrera al inició del último tercio con el de Domingo Hernández. Tropezó en la cara del toro quedando a su merced. Con rapidez, consiguió ponerse de rodillas y pegarle seis muletazos que emocionó a los tendidos. Los mejores instantes de una faena que fue a menos llegaron con la zurda. Saludó tras pasaportarlo de una estocada que precisó de un descabello.

Ginés lanceó a la verónica con mucho gusto llevándoselo hacia los medios al tercero de Garcigrande, para después dibujar un quite, de nuevo, por verónicas con mucha suavidad. Con la muleta, instrumentó naturales de bello trazo. Culminó la obra por manoletinas y una estacada en todo lo alto.

Hasta dos puyazos recibió el cuarto de Victorino Martín que ejecutó Guillermo Marín. Los mejores de la Feria. Sorprendió la actitud de Ginés frente al primer Victorino que mataba. Estuvo por encima de su oponente, llegando incluso a ligar muletazos. Perdió un posible trofeo por la espada.

El sexto fue otro desrazado de Zalduendo con el que lo único que pudo hacer Ginés Marín fue abreviar su labor bajo el aguacero que comenzó a caer. 

Publicado en Portal Taurino el 4 de marzo de 2018


Triunfal corrida matinal

Saltó en primer lugar un toro alto y de bonitas hechuras al que Ponce recibió a la verónica, ganándole terreno y gustándose. Inició la faena llevándoselo a los medios toreando muy despacio. El de Victoriano Del Río se apagó demasiado pronto y el valenciano tuvo que sacarle los pases de uno en uno. Paseó la oreja tras la estocada.

El cuarto fue un inválido al que Enrique Ponce cuidó mucho y acabó extrayendo muletazos meritorios. Lo mató con soltura y lo que le valió los dos trofeos.

El segundo blandeando en los primeros tercios. Ferrera lo intentó llevar embebido en la muleta, alargando la embestida del animal. Le formó un auténtico lío. Fueron dos orejas de mucho peso.
Antonio estuvo por encima del quinto. Un animal sosito con el que se mostró poderoso y sobrado. Mató de una buena estocada y paseó una oreja. Esta tarde le esperan otros tres. 

Roca Rey se fue a los medios para iniciar su labor con pases cambiados por la espalda. El exigente astado de Victoriano no se lo puso nada fácil. Concluyó con circulares invertidos metido entre los pitones. La oreja cayó en su esportón tras una estocada trasera.


Quitó con el capote en la espada el peruano al sexto. Empezó a caer con fuerza la lluvia en Olivenza, cuando Roca Rey iniciaba la faena de muleta de rodillas. El de Victoriano Del Río se desplazaba con un punto de sosería y echando la cara arriba al final del muletazo. Estuvo muy firme y aunque la espada no entró a la primera, obtuvo el trofeo que le faltaba para acompañar a hombros a sus compañeros. 
Publicado en Portal Taurino el 4 de marzo de 2018


La cumbre del toreo extremeño

Extremadura tiene razones suficientes para presumir de toreros. Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante y Ginés Marín han dado un golpe sobre la mesa en la primera feria de esta temporada.

Talavante sacudió los tendidos con un espectacular quite por chicuelinas que le instrumentó al segundo. Toreó acariciando con la muleta la dulce embestida del Garcigrande. Sólo fueron dos series, ya que el desfondado animal se vino abajo, aunque le sirvió para obtener un apéndice.

Dos le cortó al quinto, que resultó ser el mejor del encierro. Alejandro volvió desplegar su personalidad. Brotaron de su muleta naturales con mucha despaciosidad y naturalidad. Con el público entregado, esperando que cayera el animal, Julio López sufrió una cogida en la axila cuando trataba de apuntillarlo.

Ginés, que sustituía a Juli, mostró esta tarde sus credenciales como próxima figura del toreo. Vibrante fue el inicio de rodillas. Fue el preludio de lo que vendría después. Bajo la lluvia derrochó magisterio toreando con la mano bajo y mucha profundidad. Culminó su labor junto a tablas por bernardinas. Tras un estocadón paseó las dos orejas.

Con el sexto lo intentó Ginés Marín, pero poco pudo hacer más que abreviar.

Escaso de fuerzas saltó al ruedo el primero de la tarde. Perera lo mimó y acabó sometiendo al rajado de Garcigande. Los mejores pasajes llegaron toreando al natural en redondo. La oreja llegó tras la estocada.


Molestó bastante el aire en los primeros compases de la lidia del cuarto. Miguel Ángel estuvo por encima de un toro que buscaba continuamente la querencia. Lo llevó hilvanado en los vuelos de la muleta, tapándole la salida. Vibrante fue el final de faena, pegándose un gran arrimón. Tras la estocada, afloraron los pañuelos pidiendo el trofeo que le abriría la puerta grande. 

Publicado en Portal Taurino el 3 de marzo de 2018



Padilla anima la feria

Padilla volvía, seis años después, a la plaza que lo vio reaparecer entonces tras el grave percance que sufrió en Zaragoza. Hoy lo hacía para decirle adiós a la afición extremeña por todo lo alto. Lanceó por verónicas a compás al que abrió plaza. Poco pudo hacer ante un inválido del Tajo y la Reina.

Al cuarto lo recibió con una larga cambiada y le propinó un ramillete de verónicas rematadas con una rebolera. Padilla lo puso todo ante un animal sin fondo ni casta. Tras la estocada paseó la oreja.

El lío gordo llegó con el sexto, que mató en lugar de Luis David Adame. El jerezano, más  en Padilla que nunca, hizo las delicias del público ante un gran aguacero. Otras dos orejas fueron a parar a sus manos.

El segundo, aunque tardo, tenía calidad en la embestida. Garrido logró extraer series de muletazos con mucha hondura. El epílogo por malonetinas terminó de calentar a los tendidos. El fallo con el descabello le privó de cortar trofeo.

El quinto fue el mejor ejemplar que trajo Joselito en su debut como ganadero en Olivenza. José Garrido plasmó los mejores muletazos de la mañana. Templados y largos. Arrebatado, toreó de rodillas como colofón recibiendo una voltereta. Sólo paseó una oreja, aunque le pidieron la segunda con mucha fuerza.


Luis David Adame pasó a la enfermería tras recibir una fuertísima voltereta cuando intentaba acabar con la vida del tercero. El mexicano estuvo correcto con un manejable astado que fue a menos. Con las arrucinas finales volvió a subir la intensidad de su labor, que fue recompensada con un trofeo. 

Publicado en Portal Taurino el 3 de marzo de 2018



Juanito, Toñete y Marcos triunfan pese a la tempestad

La Feria de Olivenza ha comenzado con la vista puesta en el cielo. Finalmente, no fue la lluvia sino un fuerte viento el que condicionó y puso en serios apuros a los novilleros. 

A María del Mar Santos le tocó en suerte el novillo más complicado de la tarde. La oliventina sacó raza y le plantó cara, aunque el viento fue su peor enemigo. Cuando fue a entrar a matar recibió una fuerte voltereta por la que pasó a la enfermería tras pasaportar a su oponente. 

Empezó a caer con fuerza la lluvia a la salida del segundo. Juanito dibujó un quite por gaoneras que causó furor en los tendidos. Su labor con la muleta de fue de menos a más, alcanzado la mayor intensidad cuando plasmó una serie con la diestra con mucha despaciosidad. Mató de una estocada y paseó la primera oreja de la feria.

El viento volvió a hacer acto de presencia en el tercero. Frente a él y las complicaciones que terminó presentando el del Freixo, le plantó cara un Alfonso Cadaval más asentado. La espada fue la causante de que no le pidieran la oreja con más fuerza. 

Toñete demostró estar sobrado de oficio. Comenzó la faena con unos doblones con mucha plasticidad para después construir una faena sólida en la que hubo muletazos de mucha profundidad. Arrebatador fue el epílogo por luquecinas sin despegar las zapatillas del albero. Tras la estocada, cayó la segunda oreja de la tarde. 

Marcos saludó al quinto con dos largas cambiadas y una serie de verónicas con mucho sabor. Brindó el novillo a su abuelo Domingo Hernández, recientemente fallecido. Seguidamente, se quedó en los medios para pasarse al animal por la espalda. Marcos dejó ver qué posee una gran capacidad y buenas maneras. Plasmó muletazos con mucha torería y acabó pegándose un arrimón cuando su oponente fue a menos. Sentenció al novillo con una estocada que le valió para pasear una oreja. 

Alejando Adame recibió a portagayola a Noroeste y posteriormente le instrumentó un ramillete de ajustadas verónicas. El hidrocálido dejó gratas sensaciones en su debut con caballos aunque le faltó oficio para hilvanar una faena frente a un exigente ejemplar de El Freixo. 


Publicado en Portal Taurino el 2 de marzo de 2018




Tres jóvenes que pisan fuerte

La tarde comenzó empañada por las sustituciones de Enrique Ponce y Cayetano. Pero pronto se tornó en triunfalista al ver que tres jóvenes matadores de toros venían a por todas, a pesar de tener frente a ellos un desrazado encierro de Zalduendo.

Ginés Marín desorejó a su primer oponente. Un toro con ritmo y clase que resultó ser el mejor de la tarde. El oliventino aprovechó el buen pitón izquierdo que poseía el Zalduendo. Ginés se rompió toreando al natural con gran despaciosidad y ligazón. Con unas bernadinas ajustadísimas y una gran estocada puso el colofón a su obra. Otro apéndice paseó del soso quinto con el que Marín tuvo que ponerlo todo.

Luis David Adame dejó su carta de presentación en Zafra luciéndose por cordobinas. El mexicano estuvo valiente pegándose un gran arrimón después de que el animal se apagara muy pronto. La oreja cayó en sus manos a pesar de no haber estado certero con la espada. Adame no terminó de estar cómodo frente al genio que tenía el sexto. Se tiró a matar a cara o cruz y fue prendido por el estómago de fea manera lo que provocó el entusiasmo del público que le pidió las dos orejas.

A José Garrido le tocó en suerte el lote menos potable. Estuvo por encima del descastado y peligroso primero con el que se mostró entregado. Al cuarto le arrancó le arrancó las dos orejas tras elaborar una faena sólida y madura. Si estuvo bien al natural, con la diestra hilvanó muletazos con mucho gusto y una serie de circulares templados.

Ficha técnica
Toros de Zalduendo desrazados. Casi lleno.
José Garrido (grana y oro): ovación con saludos tras aviso y dos orejas
Ginés Marín (rioja y oro): dos orejas y oreja
Luis David Adame (grana y oro): oreja y dos orejas.

Saludaron tras banderillear el tercero Miguel Martín y Luis Cebadera y tras el quinto Antonio Manuel Punta.

Publicado en PortalTaurino el 30 de septiembre de 2017


La obra de Talavante

La tarde caminó entre la ilusión y la desazón. El triunfo y el infortunio. Lo que iba a ser un día para el recuerdo se quedó quebrado y con un final agridulce.

Serna llegó a la plaza enfundado con un precioso capote de paseo que llevaba bordada a la Esperanza Macarena. Consciente de lo que se jugaba, se fue a portagayola a recibir a Almendrito. Lo arrolló de fea manera dejando entrever que no sería un toro nada fácil. El sevillano se levantó rápidamente para instrumentarle un ramillete de verónicas a compás y una media con gran armonía. Como no podía ser de otra manera, brindó a su padre. Comenzó su labor con unos doblones con mucho gusto a los que le siguieron unas primeras tandas con la diestra con mucha cadencia. Pero Almendrito no terminó de romper y la intensidad de la faena fue bajando a pesar de la entrega y decisión de Serna. Se tiró a matar de verdad y fue prendido por la axila. Su traje marfil y oro se tiñó de sangre. El público se quedó con el corazón encogido. Rafa Serna no pudo salir a matar el sexto toro, pero Sevilla lo seguirá esperando.

Con esta amalgama de sentimientos, Alejandro Talavante se fue a la puerta de chiqueros. Si a alguien le quedaba alguna de duda del porqué había entrado por la vía de la sustitución en este cartel, el extremeño se entretuvo a componer una magistral obra de arte. Sin partitura y con su inspiración única, trazó muletazos de una profundidad pasmosa y una belleza colosal. Naturales de toreo caro que emanaron con un temple grandioso. La Puerta del Príncipe crujía y los tendidos estallaban en una clamorosa ovación. Pero los aceros tardaron en entrar y todo quedó en un espejismo. Y mientras tanto la faena permanecerá en la retina de todos.

La espada sí quiso entrar a la primera con el cuarto, cruzando la frágil línea entre la vida y la muerte. El de Hermanos García Jiménez le propinó una espeluznante voltereta que milagrosamente quedó un susto. Como un héroe, dio la vuelta al ruedo con la oreja en la mano después de elaborar una faena en la que hubo pasajes de gran calidad y una serie por la diestra en redondo de relumbrón.
Talavante no pudo rematar la tarde con un mansito y complicado sexto que había ido a esperar a portagayola.

El sorteo no fue favorable para Roca Rey. El peruano puso todo de su parte para intentar repetir el gran triunfo que vivió el pasado viernes de farolillos. Su primero fue un astado noble pero que no se entregó y el quinto un manso carente de emoción.

El clarinazo final hace presagiar que finalmente no tendremos festejo el 12 de octubre. La Maestranza echó su telón hasta el próximo Domingo de Resurrección.

Ficha técnica
Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Vigésima tercera de abono. Feria de San Miguel. Casi lleno.
Toros de Hermanos García Jiménez (2º, 3º y 4º) de Olga Jiménez (1º y 5º) y de Peña de Francia (6º) bien presentados, destacó el 2º.

Alejandro Talavante (azul noche y oro): ovación tras aviso, oreja con petición de la segunda y ovación.
Roca Rey (aguamarina y oro): ovación y ovación.
Rafael Serna (marfil y oro) ovación con saludos que recogió la cuadrilla.

Rafael Serna tomó la alternativa con “Almendrito”, nº 81, negro de 523 kilos.
Saludó Juan José Trujillo tras banderillear al tercero.


Parte médico de Rafael Serna: Herida por asta de toro en la axila derecha que presenta trayectoria distal de 12 cm con arrancamiento de rama de vena axilar contundiendo plexo braquial y arteria braquial. Se practica hemostasia de rama venosa axilar y exploración tras arteriotomía de flujo de la arteria braquial, con resultado satisfactorio. Se completa con lavado, drenaje y cierre por planos de herida. Pronóstico grave”. Dr. Octavio Mullet.
Crónica del festejo del 24 de septiembre de 2017

Tarde de emociones

Unos llegan y otro se van. Es ley de vida. Pablo Aguado, de blanco inmaculado, hizo su paseíllo más importante: el de la alternativa. En cambio, Manuel Quinta se despidió de la profesión tras una dilatada carrera de éxitos y junto al que ha sido su maestro durante 27 años. Dos situaciones muy distintas, pero ambas envueltas de un mismo sentimiento: el amor al toreo.

Las credenciales que mostró Pablo Aguado en su llegada al escalafón superior son sin duda más que suficientes para que la próxima temporada se anuncie en carteles de relumbrón. Recobero saltó al ruedo con intención de querer participar en el doctorado del sevillano. Con una descoordinación notable, se mantuvo en el ruedo a pesar de que el público insistió firmemente en su devolución. Eso sí, para sorpresas de todos se empleó en el caballo. Ponce le entregó los tratos a Aguado tras un largo discurso. Cuando iba a pedir permiso al presidente, el de Garcigrande se arrancó bruscamente hacia el torero que resolvió la situación con solvencia y clase. Tras brindis a su padre, Pablo compuso una faena seria frente a un oponente noble y que sacó fondo. Hilvanó muletazos con mucho gusto, despaciosidad y firmeza. La espada se atascó y sólo pudo dar una vuelta al ruedo.

Cuando caía el ocaso sobre el coso del Baratillo, salió Cañí enseñando los mismos defectos que su hermano. Aguado volvió a cuajar una labor entregada y armónica. Instrumentó muletazos con la diestra torerísimos de gran largura y profundidad. Pero el estoque no quiso entrar una vez más. Para el aficionado de verdad que saboreó las faenas de Aguado poco le importa el resultado numérico. Sí es cierto que el haber salido con dos orejas en la mano de Sevilla le hubiera abierto alguna puerta con más facilidad.

El otro momento más emotivo de la tarde lo protagonizó Manuel Quinta de la mano de Enrique Ponce. Tras una vida dedicada al mundo del toro, el picador decía adiós en Sevilla. Tras acabar su actuación, sonó la banda de Tejera y con el público en pie ovacionándolo se bajó del caballo y terminó fundiéndose en un abrazo con el valenciano. Ponce llegó a la Maestranza en uno de sus mejores momentos. Con este cuarto dejó patente su magisterio al tapar todas sus carencias. La espada también le privó de cortar trofeo, pero dio una clamorosa vuelta al ruedo junto con Manuel Quinta. Por el contrario su primer oponente no le dio ninguna opción.

La única oreja del festejo la paseó Alejandro Talavante, que tiene el peso de la Feria de San Miguel sobre sus hombros al hacer el paseíllo en los dos festejos. Le tocó en suerte el mejor animal del festejo. El de Garcigrande se arrancaba con alegría y poseía una gran clase. Talavante supo aprovechar sus virtudes e imprimió su personalidad en cada muletazo en una faena que fue a más. Al natural llegaron los mejores pasajes toreando desmayado y con temple. Al quinto le falto chispa, y aunque el extremeño echó mano de técnica, no terminó de llegar a los tendidos.

Ficha del festejo
Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. Vigésima segunda de abono. Feria de San Miguel. Más de tres cuartos de entrada.
Toros de Garcicigrande – Domingo Hernández de desigual hechuras y juego. Mejor el 3º.
Enrique Ponce (catafalco y oro): silencio y vuelta al ruedo.
Alejandro Talavante (verde y oro): oreja y ovación con saludos.
Pablo Aguado (blando y oro): vuelta y ovación con saludos tras aviso.

Pablo Aguado tomó la alternativa con el toro Recobero de Garcigrande, nº 49, negro listón de 503 kg.
El picador Manuel Quinta se despidió de la profesión después de picar al cuarto.
Saludaron Sergio Aguilar y Juan José Trujillo.

Parte médico de Enrique Ponce: “Contractura con posible desgarro del abductor derecho. Pronóstico leve. Le impide continuar la lidia. Firmado: Dr. Octavio Mulet”.


Crónica del festejo del 23 de septiembre de 2017

Cadaval puntúa en Sevilla

Un silencio estremecedor se apoderó de la Maestranza. De esta forma, aún entre incredulidad y dolor, se recordó a Iván, corazón de león, Fandiño al inicio del festejo.

Alejandro Talavante  trajo a Sevilla un encierro dispar en el que destacaron dos novillos que cayeron en manos de Alfonso Cadaval. El sevillano afrontó su segundo compromiso con otro aire, más seguro y liberado de presiones. Fue a recibir a su primer oponente a la puerta de chiqueros. Un animal con mucha clase, motor y un dulce pitón izquierdo. Fue precisamente por ese lado por el que llegaron los mejores pasajes de su labor. Faltó algo más de redondez y atinar con la espada para pasear algún trofeo.

Al cuarto sí le cortó la oreja. Un ejemplar de Talavante exigente pero con mucha calidad que fue ovacionado en el arrastre. Esta ocasión, Cadaval estructuró una faena más sólida en la que hubo muletazos con mucha profundidad. Se tiró a matar a cara o cruz para instrumentarle un buen espadazo.

Menos suerte corrió Alejandro Gardel, que debutaba en Sevilla. Se mostró voluntarioso y entregado frente a un segundo novillo noble pero falto de transmisión. En quinto lugar estoqueó un sobrero de Talavante que no le dio ninguna opción.

David Salvador, que también debutaba en el coso del Baratillo, estuvo muy firme con la alimaña que hizo tercero. Recibió una voltereta muy fea en el recibo de rodillas con el capote. Con el deslucido sexto sólo pudo mostrarse aseado.

Ficha del festejo
Sevilla. Plaza de toros de la Real Maestranza. Vigésima de abono. Un tercio de entrada.
Novillos de Alejandro Talavante, el 5º como sobrero de la misma ganadería, bien presentados, mejores 1º y 4º.
Alfonso Cadaval (gris perla y oro): vuelta tras petición y oreja
Alejandro Gardel (azul y oro): ovación y ovación
David Salvador (verde y oro con remates negros): silencio y ovación

Se guardó un minuto de silencio en memoria de Iván Fandiño

Crónica del festejo del 22 de junio de 2017


Aguado se impone en el mano a mano con Serna

Sevilla festejaba uno de sus días grandes. El epílogo del Corpus se vivía con expectación en la Maestranza con mano a mano puramente sevillano. Aguado y Serna se enfrentaban en el último paseíllo para ambos como novilleros en el coso del Baratillo. En septiembre volverán para ser doctorados. Tal vez, lo que sí se echó en falta, en una noche de extremas temperaturas, fue algo más de rivalidad y pique entre los actuantes.

Aguado se proclamó vencedor, a pesar de que no consiguió pasear ningún trofeo. Se fue a portagayola para recibir al que abrió plaza. Un novillo de extrema nobleza y clase con el que Pablo dibujó naturales de bello trazo y con mucha templanza. Aún así, faltó algo para que el público terminara de meterse en la faena. Cuando entró a matar, sufrió un percance al golpearse con la espada en un ojo.

Aguado volvió al ruedo tras pasar por la enfermería para estoquear el cuarto. Le tocó lidiar un sobrero de El Parralejo después de que el novillo reseñado inicialmente se lesionara una mano. Lo lanceó con mucho gusto y soltura a la verónica. Comenzó su labor por estatuarios con un prodigioso cambio de mano ligado con el de pecho. Tenía frente a él un oponente con codicia pero exigente. El momento álgido de la faena llegó cuando el novillo intentó prenderlo hasta en dos ocasiones. La raza de Pablo despertó para torear muy de verdad. Remató con unas ajustadísimas bernardinas, pero la oreja se le fue con la espada.

El sexto cogía las telas de Aguado con emoción y humillación. De rodillas frente a la Puerta del Príncipe inició la faena. Dejó muletazos con mucho sabor llevándolo con mucha despaciosidad. El novillo se rajó avanzada la labor y Pablo volvió a pinchar.

A Rafa Serna le tocó el peor lote con diferencia. Su primero, al que lanceó con suavidad con el capote, se empleó en el caballo. El sevillano no pasó de estar voluntarioso frente a un animal complicado y desclasado que se paró pronto.

Serna mató el tercero al correrse turno. Tuvo el bonito gesto de colocar la montera en la puerta de la enfermería en señal de brindis a su compañero de cartel. Se topó con un ejemplar de El Parralejo soso y sin entrega que no le permitió lucirse.

A portagayola se fue a esperar al precioso melocotón que hacía quinto. Serna se mostró muy firme y llegó a plasmar muletazos meritorios.

Ficha técnica
Sevilla. Plaza de toros de la Real Maestranza. Decimonovena de abono. Tres cuartos de entrada
Novillos de El Parralejo, el 4º como sobrero, desiguales de presentación y juego.
Pablo Aguado: silencio tras aviso, vuelta al ruedo tras petición y ovación tras aviso.
Rafael Serna: silencio, silencio y ovación tras aviso.

Parte médico de Pablo Aguado: “Contusión y herida incisa en párpado superior. Movimientos oculares conservados. No se observa lesión corneal. Pronóstico leve”. 

Crónica del festejo del 15 de junio de 2017


Ferrater Beca destaca en su debut con caballos

Cuando el sol se escondía por Triana, comenzaba el paseíllo en la Maestranza. Nuevo día y horario para atraer a más público y luchar contra el calor que azota ya la capital hispalense. Pero la noche escondía otra novedad. Parar ahorra tiempo, tras el tercio de varas, los picadores volvieron por el callejón mientras continuaba la lidia.

Ferrater Beca causó gratas sensaciones en su debut con caballos. Se da la circunstancia de que el novillero sevillano de estirpe torera hacía tres años que no toreaba. Estuvo muy firme frente a su primer oponente. Un animal con mucha nobleza y de grandes hechuras que le propinó dos feas volteretas. Los mejores instantes llegaron cuando Ferrater tomó la zurda. Brotaron naturales con mucha despaciosidad que le faltó rematar con la espada. El quinto no se lo puso nada fácil a Ferrater Beca, que volvió a mostrar mucha entrega y disposición.

Aitor Darío “El Gallo” se topó con un primer animal con peligro y deslucido con el que no pasó de estar voluntarioso. Tampoco tuvo suerte con el complicado cuarto. Un sobrero de Guadaira que saltó tras lastimarse la mano en el primer tercio el de la Quinta.

No terminó de cogerle el aire, Jesús Muñoz, al precioso ejemplar con el que debutaba con caballos. La falta de oficio se hizo patente en su actuación. Estuvo mucho tiempo frente a la cara del noble sexto pero sin terminar de llegar a los tendidos.

Ficha técnica:
Sevilla. Plaza de toros de la Maestranza. Decimoctava de abono. Un tercio de entrada.
Novillos de La Quinta y un sobrero de Guadaíra (4º) bien presentados y de juego desigual.
Aítor Darío “El Gallo”: silencio y silencio
Ferrater Beca: ovación con saludos y silencio
Jesús Muñoz: silencio y silencio con aviso


Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los atentados de Londres.
Crónica del festejo del 8 de junio de 2017


Tres debutantes, tres ovaciones

La Maestranza recibió en su ruedo a tres debutantes que derrocharon más entusiasmo que fortuna. Los novillos de Villamarta les pusieron muchas complicaciones en el camino a los tres jóvenes novilleros que mostraron buena actitud pero tal vez, no un oficio suficiente.

Abrió plaza un bonito ejemplar de Villamarta. Santana Claros lo recibió con buenos aires en las telas de su capote. Rabanuevo poseía una clase excepcional que se vislumbró en las dos primeras series que el malagueño le instrumentó con templanza y ritmo. La música sonó para acompañar una labor demasiado larga y que tras esos primeros buenos compases, Santana no supo componer una faena que le pudo valer algún trofeo.

En el cuarto volvió a lancear el capote con mucho gusto. En la muleta dibujó algunos naturales con despaciosidad, pero volvió a pasarse de metraje con un animal que se había apagado muy pronto.
Lagartijo sacó la raza frente al complicado Villamarta con el que debutó. Sólo le duró dos tandas que pudo aprovechar el cordobés antes de que se rajara. Después optó por el arrimón, siendo prendido de fea manera por la chaquetilla.

Más complicado e informal fue el quinto. Largartijo volvió a mostrarse muy entregado pero su oponente no le ayudó.

Las agujas del reloj maestrante marcaban las ocho y cuarto cuando saltó al ruedo Insípido, el tercero bis. Quince minutos estuvo correteando por el albero su antecesor Arrumbadentro, que tuvo que ser apuntillado ante la imposibilidad de que volviera a los corrales. Un novillo con nobleza y buen tranco que sin saber porqué el presidente le enseñó el pañuelo verde. Rodrigo Molina estuvo muy firme frente a este sobrero con peligro que brindó a Dávila Miura.

Al sexto le instrumentó dos largas cambiadas de rodillas. El sevillano poco pudo hacer ante un animal escaso de fuerzas y fondo, pero sí dejó constancia de sus ganas y buenas cualidades.

Ficha técnica:
Sevilla. Plaza de la Maestranza. Decimoséptima de abono. Un cuarto de entrada.
Novillos de Villamarta desiguales de presentación y de poco juego.
Santa Claros (verde y oro): silencio tras aviso y ovación.
Lagartijo (marino y oro): ovación y silencio.
Rodrigo Molina (coral y oro): ovación tras aviso y palmas.

Parte médico de Javier Moreno “Lagartijo”: “Contusión en bíceps branquial izquierdo y región axilar, presentando dolor local y déficit leve por contusión del plexo. No afecta a la movilidad articular. Tratamiento antiinflamatorio tópico y por vía general. Pronóstico leve. No le impide continuar la lidia”. Firmado: Doctor Octavio Mulet. 

Crónica del festejo del 28 de mayo de 2017


Genio y figura

Dicen que los genios son capaces de lograr con éxito todo lo que se propongan. Que en todo lo que hacen se dejan el alma. Ser figura del toreo es algo muy difícil, pero aún más lo es ser ganadero. El Juli ha conseguido las dos cosas. Y sobre todo dar con la tecla para criar unos toros con los que triunfa cada tarde.
Este domingo los toros de El Freixo debutaron en la Maestranza con nota sobresaliente. Pero al igual que muchas veces decimos que qué suerte tienen los toros de caer en manos de El Juli, se puede afirmar que sus novillos no tuvieron la misma.

Carlos Ochoa fue el único que logró dar una vuelta al ruedo tras acabar con la vida del tercero. Tal vez si Belicoso no hubiera tardado en caer, la hubiese dado con la oreja en la mano. Aún así, fue el mejor novillo del encierro con una extraordinaria calidad. De esos que no hay que permitir que se vayan con las orejas para dentro. El madrileño plasmó los mejores pasajes al natural, por donde el animal cogía la muleta galopando con una gran clase. Por el contrario, el sexto fue el peor del festejo. Un manso huidizo con el que Ochoa estuvo aseado.

El mejor lote fue a parar a las telas de Andy Younes. Abrió plaza el noble y enrazado Ciriquillo, que fue aplaudido en el arrastre. El francés tiene sentido temple, pero no fue capaz de exprimir las opciones le daba su oponente. El cuarto fue otro buen ejemplar de El Freixo. Younes volvió a equivocarse en el planteamiento de faena. No supo ver que Rojillo necesitaba distancia y acabó ahogándolo.


A Alfonso Cadaval le pesó la presión y los nervios de su primera cita esta temporada en Sevilla. Al sevillano le faltó mando y oficio frente al encastado y exigente tercero. Con el quinto, que se quedaba cortó, estuvo voluntarioso. 

Crónica del festejo del 21 de mayo de 2017

Valadez ante la tempestad

La decepciónate novillada de Guadaira eclipsó las ansias de triunfo de los tres novilleros que se presentaban en la Maestranza. Un encierro del que se esperaba mucho más después del triunfo del año pasado en Sevilla.

Leo Valadez fue el único que pudo tocar pelo. Aunque en ambas actuaciones el público pidió la oreja, algo tal vez desmesurado, el mexicano terminó dando dos vueltas al ruedo. Se estiró a la verónica con el noble segundo. Cuajó un inició de faena a base de temple y rotundidad. Después, llegaron los altibajos por no terminar de darle las distancias adecuadas que le pedía su rival. El complicado quinto se lo supo difícil a Valadez, que estuvo a la altura incluso llevándose un pequeño susto.

Toñete dejó buenas sensaciones, aunque no terminó de redondear la tarde. Entregado se mostró con el deslucido tercero del que recibió una fea voltereta cuando entraba a matar. El sexto tenía movilidad y emoción, sobre todo por el pitón derecho. Toñete dejó pasajes notorios pero sin que su faena tomara altos vuelos. Finalmente, la espada fue su talón de Aquiles.


El toreo Colombo posee dos buenas cualidades: pellizco en sus muñecas jugando con el capote y valor innato y la fuerza con los que se tira a matar. Mientras que en lo primero debe mejorar, lo segundo lo hace a la perfección. De dos soberbios estoconazos se deshizo de sus oponentes. Se topó con un primer novillero falto de raza que llegó parado al último tercio. Con el manso cuarto su labor no pasó de ser voluntariosa. 
Crónica del festejo del 14 de mayo de 2017


El toreo natural de Pepe Moral

Muchos toreros guerreros, esos que se anuncian con las corridas denominadas duras, sueñan con poder bordar el toreo al natural con un Miura. Pepe Moral, nuevo en esta materia, logró tal hazaña el último día de Feria. Moral plasmó naturales con muchísima despaciosidad. Llevándolo largo y metido en la muleta. Un auténtico lío rematado con una estocada trasera que fue más que suficiente. Una faena importante recompensada con una oreja, aunque el público pidió fuertemente la segunda. Esa que hubiera sido la lleve que le hubiera abierto la Puerta del Príncipe, porque ya contaba con otro trofeo en el esportón. A su primero le costaba humillar y tenía una embestida informal. A Pepe le costó un poco acoplarse hasta que le cogió el ritmo y las distancias, perdiéndole unos pasitos. El sevillano le instrumentó tres series, dos por el pitón derecho y una por el izquierdo, que incendiaron a los tendidos.

Pepe Moral se fue a hombros por la puerta de cuadrillas, pero puede dormir diciendo que los sueños se hacen realidad y que pocos más podrán torear un Miura al natural, como lo hizo él.

Esaú Fernández se la jugó a carta cabal cuando decidió irse a recibir a portagayola al tercero de la tarde. El animal lo arrolló de fea manera y quedó conmocionado tirado sobre el albero. El torero de Camas sacó la raza y volvió al ruedo tras pasar por la enfermería para torear a su oponente. Un Miura que dejó entrever buenas condiciones pero se lastimó una pezuña y todo quedó en una ilusión. Más de lo mismo ocurrió en el sexto. Otro astado que tenía transmisión pero que duró muy poco.


Antonio Nazaré se topó con el peor lote del festejo. Su primero fue un flojito y desrazado Miura con el que realizó un esfuerzo, mientras que el complicado cuarto se mostró firme y valiente. 

Crónica del festejo del 7 de mayo de 2017

Tocado por los ángeles

Todos los toreros sueñan con su faena perfecta. Para que llegue ese momento, además de que te salga el toro de tu vida, debes tener un don. Tus muñecas deben de estar tocadas por los ángeles, como lo están las de Antonio Ferrera. Estos casi dos años sin torear, ha debido de estar recluido en algún lugar celestial, porque lo que hizo este sábado en la Maestranza fue sobrenatural. Antonio bordó en oro verónicas con mucha despaciosidad, con alma y de una belleza colosal. Como colofón del emocionante momento, sonó la Banda de Tejera.

La única pena fue que este quinto toro se lastimó la mano en el tercio de banderillas y el presidente con buen criterio, esta vez, sacó el pañuelo. Un buen toro que parecía que se iba a llevar para dentro la que podría ser la mejor faena de Ferrera en Sevilla. Pero Antonio tenía mucho guardado en su interior y quería expresarlo como fuera. Con el sobrero, esculpió muletazos de hermosísimo trazo. Con sentimiento, torería y una suavidad sin igual. Que te penetraban por las retinas y se te clavaban en el corazón. Rozando la perfección. Fue la faena de la Feria y una de las de su vida.

El extremeño estuvo también muy por encima del deslucido y manso segundo. El huidizo astado del Pilar, acabó en la puerta de chiqueros donde Antonió estructuró una faena de poder y temple. Una faena importante que no tuvo recompensa, a pesar de la petición, porque el palco no lo estimó oportuno. 

No hubo orejas, pero eso es lo de menos. Pero era de esos días de dejarse llevar por las emociones y sacar a Antonio Ferrera por la Puerta del Príncipe.

En tercer lugar saltó “Bellito”. Un animal de bonitas hechuras que peleó en el caballo, empleándose y metiendo los riñones. Al cite de López Simón, el de El Pilar se venía de lejos, galopando y embistiendo con mucha clase. El de Barajas intentó estar a la altura de las exigencias de su oponente. Hubo momentos en los que toreó desmayado, templado y con ligazón. Pero algo falló, además de la suerte suprema, para terminar de reventar la plaza y cortarle las dos orejas. Con el descastado sexto, la situación cambió por completo y López Simón se fue de vacío recordando a “Bellito”.

El que abrió plaza, pudo arrollar a Juan José Padilla en el recibo con el capote. Incierto llegó a la muleta. El jerezano lo sacó a los medios e intentó alargar la embestida de un animal que humillaba pero le faltaba clase y motor. Se pagó muy pronto el de El Pilar. Con el cuarto tampoco pudo lucirse. Comenzó a pies juntos con pases por alto. Tras esos compases de probatura, decidió llevárselo a los medios. Fue allí donde bajó el ritmo del burel y de su labor.

Pasarán los días y seguiremos reviviendo lo que logró hacer Ferrera aquel sábado de Feria. 

Crónica del festejo del 6 de mayo de 2017

Muchos condimentos pero con poco sabor

Tercer día con el cartel de “No hay billetes” colgado. La plaza a reventar. Tarde de sol y moscas. Una terna y un ganadero con mucho decir. Los condimentos perfectos para cocinar un gran triunfo. O eso parecía o incluso eso pudo ser, pero al final por un motivo o por otro nos fuimos con sabor a poco.

Era el cuarto y último compromiso de Morante en Sevilla. Al de la Puebla se le veía feliz y con ansias de triunfo. Lo intentó de todas las maneras. No se le pudo poner ningún pero a su actuación. El manso cuarto se lo puso difícil, pero José Antonio dibujó verónicas de ensueño y chicuelinas con pasión. Seguidamente agarró los palos para sorpresa de los presentes. Estremecedor fue el tercer par al quiebro. Ahí acabó todo porque Morante sólo pudo batallar detrás de un animal que no paraba de corretear. Al que abrió plaza, lo toreó tan despacio con la muleta que hubo una serie en la que llegó a parar el tiempo. Tras la estocada el toro tardó en caer y llegaron a escucharse dos avisos. El presidente no le dio la oreja a Morante pero la petición fue más sonora que otra cosa.

La Maestranza tampoco se pobló mucho más de pañuelos en la petición de oreja de Talavante. Un público frío y extraño que no sabemos si los pañuelos se los dejaron en la Feria. El caso es que el presidente esta vez sí decidió darle la oreja in extremis al extremeño. El de Núñez del Cuvillo fue un buen toro con el que Alejandro a pesar de dejar buenos muletazos no logró a estructurar una faena compacta y rotunda. Con el manso y desclasado quinto se entretuvo en una faena larga que impacientó a los tendidos.

David Mora posee la virtud innata del temple. Le tocó en suerte en primer lugar uno de los mejores Cuvillo del festejo. Un ejemplar enrazado y con emoción, aunque en las dos últimas series quiso rajarse. El toledano puso todo se parte y hubo momentos de gran calidad pero le faltó un poco acople. Erró con la espada y se quedó sin trofeo. El sexto no fue peor oponente que su anterior. Mora realizó una faena de más a menos pero cargada de entrega, voluntad y varias series con mucha profundidad. El animal terminó viniéndose abajo y buscando las tablas.

Álvaro Núñez pudo resarcirse del desastre del Domingo de Resurrección con cuatro toros que pudieron y debieron irse con menos orejas al matadero. 

Crónica del festejo del 4 de mayo de 2017

Entre broncas y banderillas, una buena corrida de Jandilla

La tarde pintaba festiva. Continuaba en la memoria el alegre público del lunes. Se temía lo peor, hasta que Anabel, desde su palco puso un poco de cordura en la Maestranza. Algo de lo que andaba escasa en los últimos días. Entre broncas y banderillas se desarrolló la tarde. Un cartel de toreros banderilleros que explotaron al máximo esta virtud para delicia de los asistentes. Las broncas se las llevó Anabel, que se convirtió en la otra protagonista de la corrida. Aunque el verdadero protagonista de la Fiesta es el toro y los Jandilla sorprendieron dando un buen espectáculo.

El Fandi rozó la oreja del quinto tras la que posiblemente ha sido su mejor actuación en el coso del Baratillo. Le tocó en suerte un toro exigente al que lanceó a la verónica de manera notable. El Jandilla hirió a David en el primer muletazo. Con cara de dolor, El Fandi muy firme interpretó su toreo frente a un animal con mucha emoción. Vimos una versión mejorada del granadino toreando más templado que nunca. La estocada cayó caída y a pesar de la pañolada el toro se fue con la oreja puesta. Su actuación frente al Vegahermosa también fue seria, pero su oponente terminó parándose.

Padilla dio dos vueltas al ruedo. Más sonora fue la segunda tras una faena justita que remató con una estocada caída. Se fue a la puerta de chiqueros a recibirlo para recibirlo a portagayola e instrumentarle varias largas cambiadas de rodilla. En el último tercio, el jerezano estuvo bullidor e inteligente frente al noble astado de Vegahermosa. Con el Jandilla que abrió plaza, se mostró poderoso con la muleta, aguantando ahí a un animal que buscaba siempre irse.

Otra historia fue la vivida por Manuel Escribano. El desclasado tercero acusó fuertemente el puyazo y el tercio de banderillas. Y el sexto, le dio pocas opciones pero el sevillano consiguió extraer algún muletazo con mucha calidad.

Parte médico de David Fandila “El Fandi”: “Herida por asta de toro en tercio inferior, cara anterior de muslo derecho que lesiona musculatura del cuádriceps en una extensión de seis centímetros. Se practica la limpieza de la herida, hemostasia y sutura de la misma. Pronóstico: menos grave, le impide continuar la lidia. Firmado: Doctor Octavio Mulet Zayas”.

Crónica del festejo del 3 de mayo de 2017

Las musas de Morante en una tarde con matices

Hasta la salida del cuarto, la tarde había tenido distintos matices pero fue Morante quien la tiñó de color y brillo. Pocos apostaban por un animal que sembró la incertidumbre en el segundo tercio. Pero José Antonio cogió la muleta y muy decidido se puso a torear al natural con una gran suavidad. Brotaron muletazos cargados de plasticidad y despaciosidad. Los tendidos terminaron de incendiarse cuando Morante remató la faena adornándose con un molinete, kirkirí y el cambio de mano de esos que paran el tiempo. Luego la espada fue otra historia y el toro se fue con la oreja sin cortar. Abrió plaza un astado de García Jiménez vacío de todo. Sin fuerzas, desclasado y sin transmisión. El de la Puebla sólo pudo recetarle unas bellas verónicas de salida.

Perera sólo tenía una carta para jugar esta Feria y la exprimió al máximo. Valor y poder fueron las claves de ambas faenas. El rajado segundo no quería ver las telas del extremeño pero a base de mando consiguió sacarle muletazos en los terrenos del animal. Muy firme estuvo frente al noble y manejable quinto. Sin moverse del sitio se pasó al morlaco por sitios insospechado. Hubo momentos de mucha intensidad pero por algún motivo el público se mostró frío ante la actuación de Miguel Ángel. Otra de las virtudes que hay que destacar de Perera es la extraordinaria cuadrilla que ha montado y el buen momento que atraviesan todos.


Javier Jiménez dejó buenas sensaciones. El de Espartinas quiere llegar lejos en esto del toreo y tiene buenas cualidades para lograrlo. Pudo haber cortado una oreja de su primer oponente, pero fue la espada la que le privó de ello. Se mostró inteligente frente a él, plasmando muletazos de gran calibre. Frente al feo sexto sólo pudo dejar buenos detalles.  

Crónica del festejo de Sevilla del 2 de mayo de 2017

Un público festivo en la despedida de Paquirri

El público de la Maestranza se caracteriza por ser un público serio, con una buena educación taurina y con mucho gusto. O eso creíamos hasta hoy. El lunes de Feria envolvió al coso del Baratillo en un ambiente extraño. Demasiado escándalos en el sol  con la Policía poniendo orden y una festividad excesiva en los tendidos.

Todas las miradas estaban puestas en El Juli. Su segundo y último compromiso con una ganadería que conoce bastante bien. Olía a triunfo grande. Pero las cosas en el toreo no son fáciles nunca y al final el toro descompone nuestra idealización de la tarde. Julián pudo cortar una oreja de su primer oponente. Estuvo por encima del mansito de Daniel Ruiz al que le ligó muletazos siempre tapándole la salida, ya que después de verse sometido en la muleta del Juli sólo buscaba irse. La espada le privó de obtener trofeo. Con el quinto nada pudo hacer.

El mejor astado del encierro saltó en cuarto lugar convirtiéndose en el último toro que lidiaría Paquirri en la Maestranza. “Enemigo” poseía calidad, mucha clase y humillación. Francisco salió con ganas y consiguió algunas series con ligazón. Tras la estocada caída y trasera afloraron alegres pañuelos a los que atendió el palco haciendo lo mismo. Una oreja que supo a muy poco y que de otra manera, o de caer en otras manos, “Enemigo” se hubiera ido desorejado al desolladero. Al noble primero lo recibió a portagayola, incluso lo banderilleó con mucha soltura. El último tercio fue otra cosa y Paquirri no llegó a conectar con los tendidos.

Su hermano, Cayetano, también cortó otra oreja del sexto. Dejó gratas y mejoradas sensaciones. Se mostró valiente con un vibrante inicio de faena de rodillas. Hubo muletazos con sabor rondeño, pero el toro se acabó muy pronto. La cordura se impuso esta vez y el presidente no concedió la segunda oreja que se pidió con fuerza. El flojo  tercero le dio pocas. Brillaron en banderillas Iván García y Alberto Zayas y en la brega Joselito Rus.

Todo lo ocurrido nos hace plantearnos una pregunta. ¿Todas las orejas que se han cortado hasta el momento tienen el mismo peso? 

Crónica del festejo de Sevilla del 1 de mayo de 2017

La resurrección de los Juan Pedro en la tarde de Manzanares

La tarde comenzó con el público mirando al cielo por la amenaza de lluvia que acechaba a Sevilla. Seguro que desde ahí arriba, Juan Pedro padre miraba con orgullo a su hijo por el encierro que trajo a la Maestranza tras varios años de incertidumbre en la ganadería.

Una oreja cortó del segundo José María Manzanares. El alicantino acabó con la vida del animal de un tremendo espadazo recibiendo, que se perfila como uno de los mejores de la feria por ejecución y certeza. Igual de bien estuvo su cuadrilla. Paco María le instrumentó un gran puyazo y Suso y Luis Blázquez brillaron con los palos. Manzanares labró una faena de menos a más aprovechando la calidad de la embestida del toro. Al natural llegaron los mejores pasajes rematados con larguísimos pases de pecho.

Otro trofeo obtuvo del quinto, al que le perpetró otro estocadón. Fue un animal armónico, precioso de hechuras y que embestía con mucho ritmo. Manzanares dibujó naturales muy templados toreando en redondo. Faltó algo para que su labor fuera totalmente rotunda, aún así acarició la Puerta del Príncipe. Rafael de la Rosa se desmonteró tras su buena actuación.

Hoy hemos visto la mejor versión de López Simón. Lanceó al tercero por verónicas con el compás abierto. El madrileño se mostró muy firme e inteligente midiendo muy bien los tiempos y las distancias. Toreó muy vertical y con ligazón a un toro de bella presencia. Le faltó sentenciar con la espada su labor y perdió la oreja.

En el sexto sí se la pidieron, pero todo quedó en un tímido intento del Presidente por asomar el pañuelo. Fue otro buen toro de Juan Pedro Domecq con emoción y humillación, aunque en algunas ocasiones, un poco informal en sus embestidas. López Simón estructuró una faena ligada, en la que destacó una serie con mucha despaciosidad con la diestra.


Enrique Ponce se topó con el peor lote de la tarde.  Abrió plaza un toro bonito y bien hecho al que Ponce saludó con verónicas suaves ganándole terreno hacia los medios. El Juan Pedro dejó patente la buena clase que poseía, sobre todo por el pitón izquierdo, pero tras su paso por el peto acusó la falta de fuerzas. El valenciano hilvanó algunos muletazos templados a media altura sin llegar a tomar vuelo su labor. Frente al descastado cuarto no pudo hacer nada a pesar de sus ganas de triunfo. 

Crónica del festejo de Sevilla del 28 de abril de 2017

El Juli y una “Estrella” bajo el diluvio

No hay quinto malo. Eso es lo que debió pensar Domingo Hernández cuando saltó al ruedo Estrella. Fue el único que se salvó de un encierro pasado de kilos. Mastodontes imposibles para embestir y faltos de raza.

Bajo la lluvia incesante de toda la tarde, Estrella se fue a las telas del capote del Juli, instrumentándole una serie de verónicas con mucho gusto y despaciosidad. De las tardes que mejor ha estado Julián con el capote. Ya se vislumbraba lo que iba a pasar a continuación. El Juli puede decir que en Sevilla, la lluvia es una maravilla, puesto que muchas de sus grandes faenas en la Maestranza han sido con ella presente. Como el Domingo de Resurrección de 2013, que casualmente al igual que ayer, la Banda de Tejera también hizo sonar Suspiros de España para acompañar la faena. Comenzó con muletazos muy toreros con una rodilla en tierra. Julián estuvo inteligente, entregado, firme, rotundo y variado. Los mejores instantes los imprimió con la zurda. Naturales de bello trazo y gran hondura. Exprimió al máximo al Garcigrande que sentenció con una buena estocada. Bajo los paraguas asomaron los pañuelos para pedir una oreja muy merecida.

Con el segundo El Juli ya se había lucido con el capote con unas cordobinas cargadas de plasticidad y temple. Estuvo por encima de un oponente noble, pero que se acabó pronto tras someterlo el madrileño.

De Morante y Talavante poco se puede apuntar. Nos quedamos sin ver el aroma con el capote del sevillano y la magia del extremeño. Queda preguntarse de quién es la culpa del desastre del encierro y porqué se lidiaron seis toros pasados de romana. 


Crónica del festejo de Sevilla del 27 de abril de 2017

Tarde inspirada de Garrido

El ciclo continuado comenzaba con un interesante cartel de jóvenes valores en el que finalmente fue Garrido el único que paseó un trofeo.

José Garrido llegó a la Maestranza a por todas. Desde que tomó la alternativa, la suerte no ha acompañado al extremeño en Sevilla tras el apabullante éxito que tuvo como novillero. Recibió al que abrió plaza en la puerta de chiquero. Le instrumentó un ramillete de excelsas verónica y una media con la que detuvo el tiempo. El de Torrestrella, tras el paso por el caballo se vino abajo diluyendo la posibilidad de triunfo. En el cuarto, Garrido volvió a dar un recital con el capote. Inició la faena con las rodillas en tierra. Se dejaron entrever las buenas cualidades del animal. El extremeño plasmó muletazos por ambos pitones muy profundos, templados y cargados de gran belleza estética. Tras una estocada casi entera afloraron los pañuelos.

Álvaro Lorenzo tiene argumentos para estar anunciado en grandes ferias, pero aún debe pulir y corregir ciertos detalles. El toledano pudo cortar otro trofeo del segundo de la tarde, pero se atascó con la espada y su labor quedó silenciada. Fue un animal interesante y con emoción al que Lorenzo toreó en los medios con mucha templanza. Más complicado fue el quinto con el que tuvo altibajos.

A Ginés Marín le tocó el lote menos lucido. Estuvo por encima del tercero, que tenía muchas teclas que tocar. A pesar del buen hacer del diestro oliventino y de la gran capacidad técnica que posee, no llegó a alcanzar altos vuelos la faena. Al sexto lo recibió a portagayola. Marín lo intentó, pero el de Torrestrella andaba lastimado de una mano, por lo que poco pudo hacer. 


Crónica del festejo de Sevilla del 26 de abril de 2017

De la expectación a la decepción 


Entre olor a incienso y a azahar, la Maestranza volvió a abrir sus puertas colgando el cartel de “No hay billetes”. Un ambiente excepcional que hacía mucho tiempo que no se palpaba en Sevilla. La ilusión de la terna y de los asistentes se vio truncada por una corrida anodina de Núñez del Cuvillo.

Morante recibió al que abrió plaza con un ramillete de verónicas templadas con la figura erguida. Sin emplearse en el caballo, el animal salió arrollando de fea manera al Lili. El de la Puebla dibujó algunos muletazos a media altura con mucho gusto intentando batallar con la falta de casta y raza del toro. Con la espada no estuvo acertado. 

“Postinero” saltó en cuarto lugar. Hijo del mítico “Arrojado” demostró que la genética a veces falla. Brindó Morante al premio Nobel Mario Vargas Llosa una faena en la que estuvo por encima de su oponente. José Antonio solo pudo plasmar detalles muy toreros. Al natural consiguió extraer los mejores muletazos de uno en uno sin ligazón por la falta de fondo del astado.

El segundo se empleó en el caballo de Chocolate que le instrumentó un buen puyazo.  Roca Rey quitó por chicuelinas a las que Manzanares replicó con otras tres muy ajustadas. Poco más pudo hacer el alicantino frente a un toro descastado y sin fijeza. Culminó su labor con una estocada en todo lo alto.

El desclasado quinto acudía con prontitud a las telas. El de Cuvillo fue de menos a más en las manos de Manzanares, llegando a sonar la música. Con la diestra hubo muletazos muy templados, mientras que con la zurda dejó una serie con mucha profundidad. Todo quedó en destellos de esperanza para que la tarde se viniera arriba.

Roca Rey era el esperado. Todas las miradas estaban puestas en él. La ambición por el triunfo quedó patente, pero al igual que sus compañeros se desdibujó sus ilusiones frente a sus oponentes. Morante  realizó un quite por delantales a pies juntos rematados con una media a cámara lenta que emocionó a los tendidos. El peruano, con mucha seguridad, replicó por gaoneras. Comenzó su labor en los medios con pases cambiados. Andrés lo puso todo frente a un animal sin ritmo ni casta.

Al sexto, muy protestado por el público, lo recibió por verónicas con las rodillas en tierra. Poco pudo hacer Roca Rey en el último tercio con un animal muy deslucido. 

Al comienzo del festejo, se guardó un minuto de silencio en memoria de Manolo Cortés, Pepe Ordóñez y del niño Adrián Hinojosa.




Roca Rey eclipsa a Manzanares

La expectación por ver a Roca Rey es evidente. El peruano no defrauda ninguna tarde. Cortó las dos orejas de tercero tras demostrar un valor innato estremecedor. Realizó un quite variado mezclando chicuelinas con tafallaeras y un medio farol para sentenciar por gaoneras y la revolera. Se fue a los medios con una quietud pasmosa para recibir al animal por estatuarios. Impuesto cogía con codicia la muleta. Andrés aguantó las miradas y parones que le dedicaba su oponente solventándolo con mucha firmeza. Por el derecho iba con más ritmo y Roca dibujó por ahí los mejores pasajes. Muy emocionante fue el epílogo por bernardinas. El sexto se quedó muy crudo después de derribar al caballo. Pronto se rajó y tuvo que optar por un arrimón pegado a tablas.

Manzanares se lució saludando al segundo con un ramillete de verónica de mano baja. Se empleó el castaño en el caballo recibiendo un gran puyazo por parte de Francisco María. Igual de bien estuvieron Suso y Luis Blazquez que fueron obligados a saludar. El de Victoriano del Río no anduvo sobrado de fuerzas, pero el alicantino lo mantuvo toreándolo con mucha suavidad por el pitón derecho. El toro duró menos de lo esperado y José María culminó su labor con circulares y manoletinas. Tras el estoconazo final asomaron los pañuelos y Manzanares paseó un apéndice. Menos transmisión tuvo el quinto lo que le imposibilitó redondear el triunfo. Entró a matar recibiendo y dejó un espadazo que por sí sólo mereció la oreja que obtuvo.

Morante causó estupor con su traje butano y azabache. Pronto llenó de olés los tendidos con sus muñecas meciendo el capote. Sólo fueron tres verónicas y la media pero de calidad suprema. Sobresalió en la brega Carretero que lidió al de Victoriano con mucha templanza. Dejó el de la Puebla detalles toreándolo en línea recta con la diestra. Con la espada no anduvo fino. Se esforzó con el cuarto al que castigaron en varas.  Morante desarrolló una faena de menos a más con muletazos muy toreros. Una vez más erró con los aceros.

Publicado en Portal Taurino el 5 de marzo de 2017

Extremadura sueña con el toreo

Extremadura de estar orgullosa de sus toreros. Un ejemplo de ello es el recital de toreo que han dado Perera, Garrido y Ginés Marín en la mañana de hoy. 

Perera desorejó al Zalduendo que saltó en cuarto lugar. Inició su labor en los medios pasándose el toro por la espalda. Dio una lección de mando con un oponente que tenía las fuerzas justas pero que supo administrar a la perfección. Acabó metido entre los pitones del animal para sentenciarlo con una estocada. El que abrió plaza poseía la virtud de la humillación. Miguel Ángel hilvanó muletazo muy templados pero el animal se rajó pronto. Sobresaliente también fue la actuación de su cuadrilla.

Garrido paseó un trofeo del quinto, que pudieron ser dos de sacar el presidente el segundo pañuelo. Bullicioso fue un astado manso pero que tenía muchas teclas que tocar. El diestro extremeño puso la raza de la que carecía el toro y a base de firmeza y poder extrajo una faena de valor y entrega. Su primero fue otro desrazado y sin fondo al que mantuvo en la muleta pero con poca transmisión en los tendidos. 

Ginés hizo su primer paseíllo como matador en su ciudad saliendo a hombros. Con arrucinas de rodillas comenzó una faena al tercero. Los mejores instantes llegaron al natural, aprovechando las buenas embestidas que ofrecía el Zalduendo por ese pitón. Culminó la faena por manoletinas y un estocanozo. La oreja cayó en su esportón. Otra obtuvo del desclasado último. Marín comenzó en los medios por estatutarios. No se lo puso fácil el toro. Se metió en los terrenos de su oponente donde dibujó algunos muletazos con mucha plasticidad.

Publicado en Portal Taurino el 5 de marzo de 2017


Ferrera celebra su reaparición a hombros junto a El Juli

Olivenza recibió con una clamorosa ovación a Ferrera. Han sido dos años muy duros en los que Antonio ha tenido que superar muchos obstáculos hasta vestirse hoy de luces. El extremeño ha vuelto más asentado y maduro. Recibió a su primero con unas verónicas templadas llevándolo hasta los medios. En banderillas expuso mucho sobre todo en el tercer par por los adentros. Supo aprovechar la clase que tenía el Garcigrande pese a la exigencia del mismo que resolvió cortando una oreja. Con el blando cuarto estuvo vibrante en el tercio de banderillas. Inició su labor en los medios con la muleta sobre el hombro. Estuvo muy inteligente Ferrera dándole los tiempos y distancias necesarias. Tras el estoconazo cayó otra oreja aunque le pidieron con fuerza la segunda.

El Juli brindó a Ferrera su primer toro de esta temporada. Fue un animal con movilidad pero al que le faltó chispa. Trazó naturales muy templados exprimiendo al máximo a su oponente. Formó un alboroto en el epílogo al encadenar seis circulares seguidos. Tras la estocada consiguió el primer trofeo. Otros dos obtuvo del noble pero desrazado quinto. El Juli tiró de su capacidad innata. Lo llevó muy suave metido en la muleta consiguiendo extraer muletazos de mucha profundidad.

Talavante sobrecogió a todos con el inicio de rodillas por arrucinas al tercero. La genialidad de Alejandro salió a relucir en los bellos naturales que plasmó con el toro rajado mirando a tablas. Remató con manoletinas. Tras un pinchazo y la estocada paseó la oreja. Pocas oportunidades de lucimiento le dio el deslucido sexto con el que Talavante sólo pudo estar voluntarioso. 

Publicado en Portal Taurino el 4 de marzo de 2017

Juanito y Medina inauguran la puerta grande la Feria

La lluvia volvió a tomarse un respiro a la hora del festejo. Una mañana que estuvo marcada por una novillada de Fernando Peña excesivamente presentada, sobre todo los tres últimos, y en la que han salido hombros Juanito y Antonio Medina.

Andy Younes cortó una oreja del que abrió plaza. El francés quitó al animal por saltilleras rematadas con una revolera. Tras el brindis al respetable, se fue a lo medios para comenzar con un pase cambiado por espalda ajustadísimo. Younes estuvo con mucha disposición intentando solventar la falta de raza que acusaba el de Fernando Peña. 

Al cuarto, que estaba justo de fuerzas, lo toreó con mucha despaciosidad llevándolo a media altura. Younes dibujó muletazos muy estéticos, toreando con la figura erguida. El francés tiene muchas cualidades para llegar lejos, pero le faltó oponentes.

Juanito volvió a la plaza donde debutó hace un año con caballos. Esta vez, más asentado y con más oficio. Con el segundo de la mañana, se mostró variado con el capote. Ejecutó un quite por gaoeneras tras cumplir el novillo en el caballo. Inició el trasteo entre las rayas de picar por estatuarios que calaron pronto en los tendidos. El novillo no le dio facilidades con una embestida descompuesta que el portugués consiguió atemperar. Una faena larga y con altibajos, que remató con un pinchazo previo al espadazo final fueron suficientes para cortar una oreja. 

Del quinto obtuvo otro trofeo. Juanito llevó galleando al de Fernando Peña al caballo, donde fue mal picado. El luso estuvo muy inteligente y firme frente a un novillo con buenas condiciones y con motor pero con poca fuerza. El epílogo por bernardinas terminó de calentar a los asistentes que pidieron con entusiasmo el premio.

Antonio Medina debutó con los del castoreño acompañando a hombros a Juanito tras cortar un apéndice de cada oponente. Vibrante fue su carta de presentación saludando de rodillas al novillo. Tras el brindis a sus profesores de la Escuela Taurina de Badajoz, se fue a los medios con mucha disposición. Medina intentó en todo momento hacer las cosas bien, a pesar de los nervios del debutante. Consiguió pasajes notorios, llevándolo largo y con ligazón. Sentenció su obra por bernardinas. 


Al rajado sexto tuvo que lidiarlo en tablas. Metido en los terrenos del animal, Medina puso todo para que su labor tuviera repercusión en los tendidos.

Publicado en Portal Taurino el 4 de marzo de 2017


Aguado y Toñete calientan la Feria

El comienzo de la Feria de Olivenza se retrasó media hora tras la incesante lluvia que asoló la ciudad extremeña desde la mañana hasta los minutos previos al festejo. Aguado y Toñete caldearon una tarde en la que el frío caló hasta los huesos.

Pablo Aguado plasmó los mejores instantes frente al cuarto de la tarde. Lo recibió a portagayola con una larga cambiada a la que le siguieron un ramillete de verónicas con mucho gusto. El enrazado novillo de El Parralejo no se lo puso nada fácil, pero el sevillano conquistó los tendidos con la personalidad y el sentimiento que pone en su toreo. En los inicios por bajo ya se dejó entrever la sinfonía que iba a ofrecer. Tomó con firmeza la diestra y comenzaron a brotar muletazos de bello trazo. Toreó desmayado y con mucha torería, para culminar su obra con una última serie a pies juntos con esencia a Aguado. Al final tan sólo pudo pasear un trofeo tras el pinchazo previo a la estocada.

Su primer oponente estaba justo de fuerzas, aunque muy bien presentado. Pablo lo mimó entre sus telas dejando algunos detalles de calidad pero sin llegar a coger el vuelo necesario por la falta de casta del animal.

Toñete causó una grata sensación en el ruedo oliventino. Recibió una fuerte y fea voltereta en el inició de faena por estatuarios. Su poco oficio fue camuflado con una gran actitud y entrega sumada a una gran ansia de triunfo. Toñete compuso una faena sacando a la luz la pureza de su toreo. Acabó metiéndose en los terrenos del novillo demostrando un valor innato. Sentenció su quehacer con una estocada.

En el sexto buscó arrancar la otra oreja que le faltaba para salir en volandas. Una faena larga que no terminó de retamar en parte por a la poca transmisión del novillo.

Para Leo Valadez no terminaron de rodar bien las cosas. Su primero llegó a la muleta mermado de facultades debido las dos volteretas previas que se había metido. Con la diestra dejó pasajes notorios, pero fue con los circulares finales con los que terminó de romper su faena. El mexicano se enredó con los aceros y terminó silenciada su labor.


Al quinto le instrumentó un vibrante quite por lopecinas. Poco duró la chispa con la que salió el del Parralejo. Tras un buen inicio de rodillas, se topó con un animal sin fondo. 

Publicado en Portal Taurino el 3 de marzo de 2017



La Asociación Cultural Taurina “Conde de la Corte” rinde homenaje a Jesús Macarro “Manolín”

La Asociación Cultural Taurina “Conde de la Corte” ha celebrado con gran éxito la VI “Comida de Convivencia” en la plaza de toros de Jerez de los Caballeros. La jornada comenzó con una exhibición de Doma Vaquera y de toreo de salón por parte de los alumnos del Patronato de Tauromaquia de la Diputación de Badajoz. Luis Reinosa “El Cartujano”, profesor de la Escuela, fue el encargado de dirigir y explicar la demostración que desarrollaron las futuras promesas del toreo extremeño.

En esta ocasión, la Asociación quiso rendir un emotivo homenaje al jerezano Jesús Macarro “Manolín”, por toda una vida dedicada a la Tauromaquia. Jesús ha llegado a desempeñar las labores de novillero, taquillero, empresario, monosabio, asesor taurino y mozo de espadas.

Como es tradicional, los aficionados degustaron una rica paella preparada por las mujeres de la peña, además de productos típicos de la tierra. Ya por la tarde, la nota flamenca la pusieron el grupo de baile “Raíces Jerezanas” y el cantaor Francisco Narciso Guisado “El Chorrera” junto con el guitarrista Castor de Paco.

Homenaje a Jesús Macarro “Manolín”




El barrio cayonco vio nacer en 1946 a Jesús Macarro. El pequeño de los cuatro hijos de Manolín y Dolores. Se podría decir que incluso Jesuli nació con un capote bajo el brazo.

Jesús fue siempre valiente y con casta. Desde muy temprana edad, comenzó a labrarse su futuro. Eran tiempos convulsos, de penurias económicas y había que ayudar en casa para que cada día hubiera un plato de comida en la mesa. A los 13 años, cuando aún era un chaval, Montero le dio la oportunidad de poder trabajar como dependiente. Y así lo hizo durante quince años. Después, tras un breve periodo en la báscula de la Siderúrgica de Alfonso Gallardo, viajaría durante treinta y tres años como comercial de la empresa jerezana por toda Andalucía. Muchos kilómetros a la espalda. Muchas horas de viajes. Pero también guarda muchas anécdotas de la carretera.

Pero Jesús tenía presente cada día su verdadera pasión: la Tauromaquia. Es  descendiente de una familia muy taurina. Su padre fue un buen aficionado que llegó a ejercer de empresario taurino junto con un grupo de amigos del pueblo. Creció admirando a Antonio Ordóñez y sus verónicas de ensueño, a Paco Camino y sus naturales que detenían el tiempo y a Curro Romero y su elegancia frente al toro. El veneno del toreo lo llevaba muy metido en la sangre y cuando se te mete sólo hay un antídoto posible para apaciguarlo. Y es torear.

A ello, le dedicaba todo su tiempo libre. En los años 60 participó en las famosas tientas que se organizaban en Los Bolsicos, gracias a su gran amigo Andrés Magallanes. En aquellos tiempos era habitual ver cómo los jóvenes que soñaban con ser figura del toreo saltaban al ruedo como espontáneos para poder pegar unos pases. O con suerte, si tal vez había por allí algún apoderado con buena vista, podía echarles una mano. Jesús lo intentó y se tiró de espontáneo en plazas como Zafra o Fuente de Cantos.

En 1965 hizo su primer paseíllo. Aquel año, la desgracia se había cebado con la Iglesia de Santa María que se tiñó en llamas.  Había que recaudar fondos para arreglar el templo y los taurinos siempre arrimamos el hombro para cualquier causa. Juan Ignacio Carrasco confeccionó un cartel para esta bonita plaza compuesto por Arsenio Ramos, Antonio Barbosa y Jesús Macarro “Manolín”. Apodo con el que se anunciaría en homenaje a su padre.

El 26 de marzo 1967 llegó su ansiado debut de luces. Un Domingo de Resurrección. Un día muy taurino y especial para los toreros. Fue aquí. En su ciudad. En la misma plaza que lo vio crecer. Con erales de José González y González y compartiendo cartel con Antonio Donaire “El Sanluqueño”, Pepe Bizarro y Tino Coronado. Aquel día “Manolín” lució un precioso traje celeste y oro, que lo alquiló para tal acontecimiento en una tienda de Sevilla y que llegó hasta aquí en aquellas viejas Estellesas.

Jesús Macarro continuó su carrera actuando en localidades cercanas como Villanueva del Fresno. El 2 de julio de 1978 volvió a hacer el paseíllo en Jerez de los Caballeros. En esta ocasión, lo hizo junto con Juan Durán “El Chipi” y Emilio Díaz. Fue una novillada para ayudar a la cofradía del Ecce Homo, muy necesitada por aquel entonces.

La afición desmedida de Jesuli no se detiene ahí. Llegó a hacer las labores de taquillero y de monosabio. Además de ser asesor taurino de la plaza de Jerez desde el 15 de marzo de 1962, tras su nombramiento por el Gobernador Civil. En 1983 comienza su andadura como empresario de esta plaza durante cuatro años junto con sus buenos amigos Rafael Calzado y Emilio Díaz. Fue una época de esplendor taurino en este coso. En este ruedo torearon desde Gallito de Zafra pasando por José María Manzanares, José Luis Galloso o Ruiz Miguel. Y para rematar la faena, en el año 2000 comenzó de mozo de espadas de Emilio Martín.

Pero Jesús Macarro siente también fervor por la Semana Santa. En sus 35 años en la Junta de Gobierno del Señor Coronado, ha sido capataz de la Virgen de la Amargura guiándola los Jueves Santos por nuestras calles. Asimismo ha estado 25 años en la Junta Directiva de la Hermandad de nuestra patrona, la Virgen de Aguasantas. Y no es difícil verlo cada Viernes Santo con la túnica morada acompañando Nuestro Padre Jesús.

Jesús ahora vive dedicado plenamente a su familia: su mujer Bonifacia, sus dos hijos, Jesús y Belén, y sus cinco maravillosos nietos que ellos le han dado. Aún así, él nunca se ha retirado. Él sigue en activo. Porque un corazón torero nunca deja de latir al compás de una verónica.


La Asociación Cultural Taurina “Conde de la Corte” te rinde este homenaje porque el mundo del toro necesita mucha más personas como tú. Aficionados que aman de verdad la Tauromaquia. Que se dejan la piel. Que han vivido por y para el toreo. Hoy el mundo del toro te devuelve todo lo que has dado por él. Gracias, Jesús Macarro “Manolín”. 

Publicado en el diario Hoy Jerez de los Caballeros el 23 de octubre de 2016

Feria de San Miguel de Sevilla, sábado 24 de septiembre de 2016

Lo mejor: Jiménez busca su sitio. Javier Jiménez ha sido la brisa de aire fresco en una tarde soporífera. El de Espartinas ha demostrado sus más que suficientes cualidades para poder estar anunciado en cualquier Feria. Se gustó en el recibo al tercero, que resultó ser el mejor astado del encierro de Alcurrucén. Jiménez lo metió en las telas, llevándolo con mucha despaciosidad y temple. Actuó con mucha inteligencia y midiendo mucho los tiempos. Con la zurda, también brotaron naturales profundos. Remató su labor un trincherazo con mucho sabor. Pinchó antes de meter el espadazo, algo que pudo enfriar al público y se tuvo que conformar con dar una vuelta al ruedo. El sexto fue un sobrero de El Tajo que sustituyó al descoordinado animal que había saltado al ruedo. Sorprendió el pique de quites que hubo entre Morante y Javier, aunque no llegaron a rematar por culpa de las escasas condiciones del toro. La ovación más grande se la llevó Lipi tras poner un extraordinario par. Poco más pudo hacer Jiménez, que terminó sufriendo una gran voltereta.

Ureña se topó con un lote imposible para el triunfo. Su primero fue un desclasado astado que echaba la cara arriba al salir del muletazo, mientras que el quinto fue otro manso sin transmisión. El murciano estuvo voluntarioso, entregado y muy por encima de sus oponentes. El público supo reconocerle el esfuerzo que hizo.

Morante tampoco tuvo una tarde inspirada. Dejó detalles con el manso y escaso de fuerzas que abrió plaza. José Antonio lo intentó al son de los olés de sus seguidores, pero la faena no terminó de tomar vuelo. Con el cuarto, tiró por la calle del medio y tras un trasteo de probaturas, lo pasaportó.

Lo peor: Descafeinado comienzo de Feria. La corrida de Alcurrucén, muy bien presentada, estuvo vacía de casta y bravura. Al comienzo del festejo se guardó un minuto de silencio en memoria del ganadero Antonio Pérez-Tabernero.

Publicado en Portal Taurino el 24 de septiembre de 2016

Medina, otro extremeño con ansias de triunfo

El novillero de la Escuela Taurina de Badajoz, Antonio Medina se ha proclamado triunfador de las novilladas nocturnas. Un festejo que comenzó con un minuto de silencio por la muerte de Canito y Fermín Bohórquez. 

Antonio Medina estuvo muy firme con un novillo con casta. Lo mejores pasajes llegaron al natural, toreándolo con despaciosidad. Las ajustadas bernardinas finales junto con una media estocada fulminante  pusieron en sus manos el primer trofeo. Al sexto lo recibió con dos faroles de rodillas y un ramillete de verónicas. Muy dispuesto el novillero de Zafra, peleó con un animal manso y rajado de Espartaco al que acabó por meterlo en el canasto. Medina volvió a enloquecer a los tendidos que se poblaron de pañuelos pidiéndole otra oreja.  Una vez más el buen trabajo de la Escuela de Badajoz ha dado frutos de gran calidad.

Jesús Muñoz sufrió una terrible voltereta al inicio de faena del segundo, cuando se disponía a instrumentales un pase cambiado en los medios. El novillero de Puebla del Río sacó la raza y se repuso pronto. El de Espartaco fue un animal encastado y con clase al que le dibujó dos series con derechazos muy profundos. Con la zurda, plasmó una tanda con mucha plasticidad. Al quinto lo recibió a portagayola. Muñoz le plantó cara un novillo complicado, en muchas ocasiones con más ganas que acierto. Le falta oficio, pero tiene ciertas cualidades innatas que afloran cuando torea que no debe perder. 


Juan Márquez no pasó de voluntarioso con un primer novillo con movilidad pero muy molesto. El cuarto se dejó más y el sevillano pudo lucirse al natural. A pesar de una estocada algo trasera hubo una leve petición de oreja. 

Publicado en PortalTaurino el 28 de julio de 2016

Tarde de éxito

Jerez de los Caballeros celebró la novillada mixta aplazada el pasado mes de mayo por la lluvia con el éxito rotundo de la terna. El festejo comenzó con un emotivo minuto de silencio en memoria de Víctor Barrio. Una semana después, el dolor seguía reflejado en los rostros de los toreros, que brindaron al cielo sus actuaciones. 

Abrió cartel el rejoneador Andrés Romero con un novillo de Arucci con movilidad al que le colocó dos rejones de castigo. Destacó toreando a dos pistas con mucho magisterio. El animal acabó paradito, pero el onubense le puso tres banderillas cortas arriesgando mucho. Tras un pinchazo y un rejón de muerte paseó la primera oreja. El cuarto fue un novillo rajado pero con peligro, con el que Romero lo puso todo. Su entrega y valor le valió para cortar las dos orejas.

A pie se enfrentaron mano a mano los dos únicos novilleros que han indultado un astado en la plaza de Jerez. Saltó en segundo lugar un precioso ejemplar de Cayetano Muñoz con hechuras de toros, que se empleó en el caballo. Muy decidido, Emilio Martín tomó la muleta con la zurda desde el principio. Por ahí, el novillo embestía con ritmo y humillación. El novillero consiguió naturales de calidad. Por el derecho bajó un poco la intensidad de su labor. Tenía la oreja en sus manos, pero se esfumó por culpa de los aceros. Martín recibió al quinto gustándose a la verónica. Fue un animal poco castigado en varas, que tenía muchas teclas que tocar. La falta de oficio se le notó en algunas ocasiones para plantearle faena. Tras una estocada certera le arrancó las dos orejas.

Fernando Flores fue el triunfador absoluto tras cortas cuatro orejas, tras una actuación muy asentada y madura. Se lució a la verónica con el tercero de la tarde al que dejó crudito en el caballo. El novillero de Salvatierra estuvo inteligente dándole los tiempos y distancias que necesitaba el de Cayetano Muñoz. Flores dibujó muletazos con la diestra larguísimos y profundos a cámara lenta. Por el izquierdo tenía menos recorrido, pero consiguió una buena serie metido entre los pitones. Con interminables verónicas cargadas de mucha torería recibió al sexto. Fernando estuvo muy firme con un novillo que no se lo piso fácil, pero al que logró torear con mucha despaciosidad al natural. 

Ficha técnica 
Se lidiaron dos toros de Arucci para rejones y cuatro de Cayetano Muñoz para la lidia a pie de desigual juego. Un tercio de entrada en tarde muy calurosa.
Andrés Romero: oreja y dos orejas 
Emilio Martín: ovación con saludos tras aviso y dos orejas
Fernando Flores: dos orejas y dos orejas


Publicado en la web del Ayuntamiento de Jerez de los Caballeros el 16 de julio de 2016 

Final explosivo

Badajoz ha despedido su Feria por todo lo alto. Los tres rejoneadores han causado furor entre el público extremeño. Un festejo que comenzó con el emocionado y sentido minuto de silencio por el fallecimiento del banderillero Roberto Gallardo.

Leonardo Hernández estuvo contundente toda la tarde. Dos orejas cortó de su primero en una labor de menos a más. A lomos de Xarope estuvo vibrante poniendo las banderillas al quiebro, pero fueron las tres cortas y la rosa final las que levantaron al público de sus asientos. Otro trofeo paseó del quinto, tras una lidia impecable. Destacó a lomos de Sol con el que puso tres cortas al violín. 

Pablo Hermoso dio un recital de toreo. Armó un auténtico lío en el cuarto con Pirata. Ambos formaron la conjunción perfecta para arrebatar a los tendidos. Espectaculares las banderillas a dos manos y las cortas, clavándolas por los adentros. Pirata enloqueció a todos cuando le dio mordiquitos al toro cuando este caía. Por clamor popular, Hermoso tuvo que dar la vuelta al ruedo con con Pirata y las dos orejas. Otra pudo cortar del que abría plaza de no haber errado en la suerte suprema. Con Berlín demostró un auténtico dominio de la doma clásica. 

Lea Vicens acompañó a hombros a sus compañeros tras cortar un apéndice a cada uno de sus oponentes. Se apagó pronto el tercero, pero Lea lo toreó con maestría sobre Bazuka. Bonito fue el final de su labor con Jazmín clavando las rosas. Con el rajado sexto de Luis Terrón la francesa puso todo de su parte. Brilló con Bético al violín.

Publicado en PortalTaurino el 25 de junio de 2016


Feliz noche de San Juan

Los pacenses salieron de la plaza, después de casi tres horas de festejos, felices para celebrar la noche de San Juan. Esa festividad que rondaba por los tendidos se tradujo en hasta siete orejas que pasearon los toreros.

Miguel Ángel Perera le cortó las dos orejas al primero de la tarde. Comenzó su labor con la muleta por estatuarios sin moverse ni un palmo. Estuvo inteligente, midiendo bien los tiempos y las distancias con un Juan Pedro que tenía calidad y un buen pitón derecho. Perera toreó con mucha despaciosidad con la diestra, pero la izquierda brotaron dos tandas de naturales muy profundos. Los ajustadísimos circulantes finales enloquecieron al público. Otro apéndice obtuvo del cuarto. Estremecedora voltereta se llevó Santi Acevedo con tras las tablas tras colocar el tercer par. Destacó Miguel Ángel con la zurda, por donde llegaron los mejores momentos.

Garrido evoluciona a pasos agigantados. Se impuso al segundo, que embestía rebrincado. El de Badajoz sufrió una fea voltereta, de la que se repuso con más firmeza. Vibrante fue el epílogo por bernardinas. La oreja cayó en sus manos. Otra paseó del sobrero de Domingo Hernández, que brindó a Cipriano Píriz. Garrido le dibujó naturales templados, antes de que acabara rajado. 

A Ginés le tocó en suerte el peor lote, pero no por eso se quedó atrás. Consiguió cortar un trofeo de cada astado. Marín estuvo por encima del sosito y desclasado tercero, con el que terminó pegándose un soberbio arrimón. Emocionantísimo fue el recibo de rodillas al sexto. Tres largas cambiadas y un ramillete de verónicas que pusieron en pie a los tendidos. El de Olivenza salió a por todas pero se topó con un complicado Juan Pedro, con el que acabó toreándolo pegado a tablas al natural.

Mención aparte merecen las cuadrillas destacando Curro Javier, Antonio Chacón, Fini y Manuel Izquierdo.

Publicado en PortalTaurino el 24 de junio de 2016



El Juli prende las hogueras de Badajoz

El coso de Pardaleras  ha presenciado un ardiente y apasionado festejo. A pesar de las altas temperaturas que había en la ciudad pacense, la plaza registró una gran entrada para disfrutar del cartel estrella de la Feria de San Juan. 

La rotundidad de El Juli en Badajoz ha sido prodigiosa. Paseó tres orejas envueltas en toreo caro, poder absoluto y una raza inconmensurable. Los tendidos cayeron bajo el embrujo de Julián. Obtuvo un trofeo del segundo de la tarde, que de no caer trasera la espada, hubieran sido dos. El madrileño dibujó lances con mucha suavidad por el pitón derecho, por donde llegaron los mejores pasajes de la faena. Al quinto le propinó un soberbio quite por cordobinas. El de Garcigrande fue un toro noble al que Juli toreó con mucha despaciosidad y profundidad al natural. Con la diestra, firmó muletazos de mano baja y con ligazón. Sentenció su actuación con circulares invertidos y una buena estocada, que terminaron de enloquecer al graderío. Las dos orejas cayeron en el esportón de Julián.

Roca Rey derrochó entrega total toda la tarde. Le cortó la oreja al sexto tras pegarse un gran arrimón. El peruano recibió a su oponente a la verónica, para después instrumentarle un quite ajustadísimo por gaoneras. Al de Justo Hernández le faltó casta y tras intentarlo y exigirle al natural, se vino abajo y optó por meterse entre los pitones. El tercero no ayudó a Roca Rey, que tuvo que poner todo de su parte pero sin poder brillar.


Morante pasó por Badajoz de puntillas, pero no inadvertido. El que abrió plaza fue un inválido con el que el sevillano armó un mitin con la espada que enfureció a los tendidos. El desrazado cuarto tampoco le dio muchas opciones a José Antonio, que volvió a fallar con la suerte suprema.

Publicado en PortalTaurino el 23 de junio de 2016

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